Archive for 2009

Recuerdos a futuro

Advertencia: Putipost Terapéutico.
(Sí, otro.)

Pienso que los recuerdos que más duelen son aquéllos que no existen y que no sucedieron. Ésos que comienzan con un "hubiera" y terminan con un "qué lástima"... Mismos que terminan convertidos en rompecabezas sin solución satisfactoria.

También creo que existen los "recuerdos a futuro": cosas que uno se ha propuesto y que nomás no ha terminado de cumplir (podría parecer que hablo de lo mismo que en el primer párrafo, pero no; nomás es cosa de que se concentren un poco y que ignoren mi estupidez con el uso de las palabras). De éstos últimos estuvo lleno mi año.

Mi 2009 fue un año lleno de poco avance y de mucha güeva. Me sentiría mal, pero la verdad es que las pocas cosas relevantes que hice/me pasaron fueron bastante satisfactorias para mí: hubo limpieza de personas inservibles y de sentimientos poco útiles. Además de que por fin me animé a tomar una decisión harto importante para el próximo año y deseché todos esos recuerdos que no tenían razón de ser.

Haría un recuento de los daños, pero la verdad es que no hay mucho que contar: sigo prometiendo a lo pendejo y este año pienso atragantarme con las uvas del mismo modo que el año anterior... Es decir, pasándome por mi hombría los doce deseos/propósitos de año nuevo; mismos que nunca sobreviven por más de un mes.

No sé cómo pinte mi próximo año; pero sé que, "olvidando los recuerdos a futuro", me quedará una pinche obra maestra.

En fin, querido lector, usted disculpe el existencialismo barato de este post. Feliz atragante de uvas.

P.D.: No se olviden de seguir votando; no ando haciendo el ridículo nomás de a gratis. Los quiero... tragando uvas.

Tarjetas Glosario

 Advertencia: Post Terapéutico

Nunca he sabido qué se responde ante un "Te quiero". La mayoría de las veces cambio el tema y cuando es evidente que la otra persona espera una respuesta, no se me ocurre nada más que un: "Gracias"... A nadie le gusta que uno le dé las gracias.

Algo similar me pasa con cualquier otra combinación de palabras desagradables (para mí). Recuerdo que de niño le cambiaba el nombre a las cosas por la sencilla razón de que no me gustaba cómo sonaba la palabra original. Lo hice muchas veces, pero no recuerdo ninguna.

El punto es que actualmente ya no cambio las palabras que no me gustan... las evito. Pueden no gustarme por dos razones: por su sonido o por su significado. Cuando son por sonido, simplemente busco un sinónimo; cuando son por significado, trato de callarlas hasta que ya es realmente necesario pronunciarlas/escribirlas.

En los casos en los que alguien se refiere a mí con palabras que no soporto: me emputo y me aguanto.

Por todo lo anterior, decidí que mandaré a imprimir unas tarjetas de presentación que incluyan un glosario con las palabras que encuentro desagradables. Así, al repartirlas, las personas de interés (para mí) entenderán qué palabras no me gusta escuchar y qué palabras nunca escucharán de mí.

Estoy seguro de que con mis "tarjetas glosario", mi manera de interactuar con el mundo funcionará mucho mejor y me evitaré infinidad de pedos gratuitos. Les recomiendo hacer algo similar: no le pongan la cola al burro, mejor jálenle las orejas (sin albur, cerdos).

P.D.: Ahí la llevamos, hartas gracias a todos. Los quiero... imprimiendo.

Tip Finísimo XLI

Tip XLI: Participar en un concurso desinteresado y sin fines de lucro —cuando en realidad estás haciendo publicidad gratis—, jugando a ser político, es... ¡Finíiiissssimo!
Meh.

Dolor existencial...

El otro día escuché a mi madre decirle a mi hermano que dejara de soñar, que la vida es más fea de lo que uno cree y que cuando por fin se despertara, aprendería lo que significa el dolor existencial. Mi hermano simplemente contestó que no tenía pensado despertar nunca.

Me quedé pensando mucho tiempo en lo que pasó sin entender demasiado (como siempre), pero a pesar de ello seguí haciendo mi tarea sobre el ciclo del agua —mismo que me parece no aplicable siempre: ¿por qué si el ser humano es 70% de agua, no se muere evaporado?—. En fin, terminé mi tarea y me fue a mi cuarto pensando en lo que mi madre había dicho sobre el dolor existencial... y en Elena también.

Al otro día llegué a la escuela sin poder descifrar aún lo que significaba el dolor existencial, aunque estaba emocionado porque tenía pensado regalarle a Elena uno de sus chocolates favoritos y después enseñarle a jugar con mi balero durante el recreo... Pero no se pudo porque ví a Elena tomada de la mano de Alfredo, mi archienemigo.

En el momento en el que ví a Elena con Alfredo sentí una punzada enorme en el estómago. Pensé que me había dado diarrea, pero no fue así. Desde entonces, cada que escucho el nombre de Elena, o la recuerdo, la punzada vuelve con la misma fuerza.

Supongo que no fue la mejor manera de entender el dolor existencial. Hoy me duele la Elena. O sea, no me duele la panza; me duele su existencia.

Atentamente
Totó
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NOTA: Carta encontrada hoy entre las cosas de Totó. Al parecer la escribió un mes después de su desaparición (en Julio de 2009). Seguiremos informando.


Payaso Chillón

Hace un par de años vi a uno de esos payasos que tienen la cara triste. Tenía lágrimas dibujadas en el rostro y la boca hacia abajo como haciendo un puchero.

El payaso no hacía más que mirar a todos los transeúntes y sólo se reía cada que pasaba junto a él una persona con un rostro igual o más triste que el suyo. Justo después de reír volvía a reflejar tristeza y melancolía.

Lo observé durante mucho tiempo esperando a que se burlara de alguien feliz, pero no lo hizo. Cada que alguien intentaba darle una propina, él se negaba y parecía que hasta se ofendía. Pasaron muchas personas tristes junto a él —siento sometidas a la burla de éste— y ninguna le reclamó o se enojó: todas lo ignoraron.

No aguanté más y me acerqué a preguntarle por qué lo hacía... El muy hijodeputa se carcajeó sarcásticamente y se orinó en los pantalones al no poder contener la risa: prometí vengarme.

Aprendí a fingir la felicidad y regresé a buscarlo un par de meses después. Lo encontré y cuando pasé frente a él... El hijodeputa lloró desconsoladamente: me lo chingué.

Desde entonces decidí ser mimo.

P.D.: Este fue un post abstracto, güeysss. Los quiero... payaseando.

"Taste, don't swallow"

Ella era hermosa. Su belleza y personalidad la convertían en un ser perfecto; era alguien tan irresistible —o inclusive más— como el mismísimo demonio lanzando su mejor oferta para obtener cualquier alma. Fue la inspiración de algunos y la perdición de muchos otros.

La diferencia entre los que encontraron en ella a una musa y los que la descubrieron como verdugo, no fue nada más que el respeto que mostraban hacia ella. Los primeros (los artistas) entendieron que una mujer como ésa era incapaz de pertenecerle a nadie; mientras que los segundos (los pendejos) simplemente la subestimaron tratando de convertirla en su pertenencia y fracasando terriblemente.

Pinturas, joyas, poemas, abrigos, canciones, dinero, flores, odas, viajes: lo que fuera... Tenía la habilidad de conseguir todo tipo de regalos con sólo sonreír y mirar cínicamente.

Era una mujer capaz de fingir y reprimir cualquier tipo de sentimiento. Lo clásico: reía por no llorar y fingía insatisfacción cuando era la más feliz del mundo. ¿Por qué? Porque podía. Después de todo, así son las feminus maquiavelus.

Vivió exprimiendo la virilidad de muchos hombres y alimentando la envidia de muchas mujeres. Logró satisfacer sus necesidades de una y mil maneras. No necesitó enamorarse, por eso nunca lo intentó. Aprendió a obtener, usar y desechar: como debe de ser. Todos apostaban a que nunca se comprometería ni le entregaría su amor a nadie. Y así fue... hasta que me aparecí en su vida.

Fue capaz de sacrificar su belleza y su tiempo; antepuso mis necesidades a las suyas; se rindió ante mis celos y berrinches; me quiso como nunca había querido a nadie: se comprometió y me convirtió en su todo. Resumiendo, se abandonó para no abandonarme y me entregó todo aún cuando yo no sabía que lo necesitaba o lo quería.

Muchos la criticaron al verla tan dócil y manipulable, no podían creer lo mucho que había cambiado y lo feliz que seguía siendo. A ella nunca le importó, siempre decía "que hablen, nunca existirá nadie más importante que tú" y yo, por supuesto, le creía.

Con ella viví los mejores años de mi vida —literalmente—. Fue mi musa y nunca mi verdugo; la convertí en mi pertenencia sin fracasar en el intento. Nunca me pidió nada, sólo una vez llegó a necesitar algo de mí y no se lo pude dar. A pesar de tener todo en común: éramos incompatibles.

Por eso es que aún no puedo perdonarme el no haberla podido ayudar cuando el cáncer le destrozó la médula ósea y no pude donarle un poco de la mía: "Mieloma múltiple", o algo así dijo el doctor. Yo, su chingado y único hijo, no pude hacer nada por mi madre. Me odio.

¿Mi padre? Nunca lo conocí, pero ella siempre dijo que era Lou Reed (click).

P.D.: A Lúps.

Tip finísimo XL

Tip XL: Mantenerte sobrio en una fiesta donde el alcohol —y los borrachos— abundan.... Además de brindar con tu botellita de agua Bonafont (y después Ciel) en una fiesta donde todos están tomando whisky, vodka, vino y cerveza, es... ¡Finíiiissssimo!

Tip cortesía de Salles y Jordy.

P.D.: Qué feo es no tomar, verdádedios. Los quiero... tomando.

Humor es... ¡Igor!

Con ustedes, mi siempre bien recibido sentido del humor:







Tip Finísimo XXXIX

Tip XXXIX: Comer sushi del que preparan en Walmart —o en cualquier otro supermercado—, es... ¡Finíiiissssimo!

P.D.: El post anterior ha sido actualizado con el link que faltaba. Los quiero... comiendo barato.

Lo mismo, pero más barato...

Últimamente he sentido como que me lleva la chingada, pero que a la mera hora me deja porque no le puedo pagar el costo de mi pasaje.

Y es que, durante las últimas dos semanas, mi existencia ha sido invadida por todo tipo de síntomas y malestares físicos (mismos que fueron tuiteados en su momento): fiebre, dolor de cabeza, infección en un ojo, dolor de espalda, tos, mocos, náuseas, dolor de estómago, etcétera... Tantos síntomas, que me llegaron a preguntar si no-será-que-soy-hipocondríaco: contesté que no.

Lo peor de todo es que cuando uno se enferma y se aísla, comienza a recordar cosas que había omitido durante mucho tiempo (como medida de supervivencia). Eso me pasó: el fin de semana pasado comencé a reflexionar sobre "daños" que hice y terminé extrañando a varias personas (mujeres) que —evidentemente— ya no están conmigo...

En ese punto, mi malestar ya no sólo era físico; ya también tenía remordimiento y me dieron ganas de levantar el teléfono para hacer un par de llamadas pidiendo disculpas o de mandar e-mails y SMS con el mismo propósito. Por lo anterior fue que hice lo que me pareció lo mejor para terminar con todo tipo de malestares y remordimientos: Visité a mi médico de confianza (sin albur, cerdos).

Se me diagnosticaron problemas gástricos y fui recetado con medicamentos no-muy-baratos-que-digamos, pero cuyo precio consideré justo con tal de no tener que tragarme mis palabras y mi orgullo... Así es, evité el tener que tragarme aquellas dos cosas que, según tengo entendido, saben horrible.

Hoy ya  me siento a toda madre, pero tendré que dejar el alcohol —ahora sí— hasta nuevo aviso. Y sufro por eso. Mucho.

En fin, espero que brinden por mí durante mis tiempos de sobriedad.

P.D.: Iba a linkear a un post anterior donde hablo de algo similar a lo que hice en esta ocasión, pero no lo encontré. Los quiero... hipocondríacos.

ACTUALIZACIÓN:
Éste es el post que no encontraba. Justo así me sentía (de nuevo). Gracias a todos por sus comentarios, les recuerdo que SIEMPRE son leídos. Los quiero... lejos.

[Ctrl + Alt + Supr]

Advertencia: Reflexión baratísima. Siéntase libre de no leer este 'post'.

No recuerda muy bien la sensación que experimentó al descubrirlo; simplemente lo describe como algo que se sintió "culerísimo". Y es que enterarse, por mera deducción y sin más pruebas que la lógica, de que uno es adoptado, debe ser algo muy cabrón... Por eso mismo, él decidió irse a vivir a otro país; total, de todos modos tenía que reconstruirse.
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¿Qué tan difícil es renunciar al pasado y empezar desde cero? Supongo que sólo unos cuantos lo saben: Muchos lo intentan, pero pocos lo logran. Todos quieren algo mejor, pero no están dispuestos a lidiar con el sacrificio que el intentar conseguirlo les traería.

Ser adoptado y no saberlo, es una culerada. Siempre lo he dicho. Es aquí donde entra el cliché: todo lo que creías tuyo, ya no lo es... Y, claro está, uno tiene que investigar FORZOSAMENTE. Sí, existe quien toma las cosas con madurez y deciden aceptalas tal cual: —¡misgüevospardosqué!—.

Dudo mucho que los personajes maduros que aceptan las cosas 'así nomás', lo hagan por estar agradecidos. Pienso que no lo hacen por miedo... Sí, miedo a enterarse que fueron no deseados o qué-sé-yo. Y más miedo les da el hecho de saber que, el conocer la verdad, implicaría el tener que empezar desde cero: cambiar la cama suave y cálida por un catre que resultaría mucho más cómodo (porque en el catre podrían hacer lo que no pueden en su cama: descansar).

Hoy escribo esto porque últimamente he conocido a varias personas que viven de hacer las cosas que no disfrutan (y apenas se dieron cuenta) y que se mienten una-y-otra-vez con tal de no aceptar lo que realmente son y así evitar el miedo que implica volver a empezar. Lo anterior, casi siempre alegando que "ya es muy tarde para empezar"...

"Son mamadas de dedo", dijo una vez algún sabio filósofo —cuyo nombre no recuerdo—: Saber lo que uno quiere y vivir negándolo (por miedo a perder las comodidades que se tienen) es lo mismo que ser adoptado, enterarse repentinamente y no querer hacer preguntas.

Y ya me largo a la chingada. Tengo un nuevo padre que visitar en la cárcel... ¡Bazinga!

P.D.: Hoy no hay posdata. Los quiero... adoptados.

Enlatado...

Advertencia: Post Terapéutico.

Hace tiempo ví una película (bastante cursi) en donde —si la memoria no me falla— se planteaba una pregunta bastante interesante:

"¿Qué pasaría si los recuerdos se pudieran enlatar y tuvieran fecha de caducidad?"

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Pienso que todos los recuerdos vienen ya enlatados y tienen fecha de caducidad; es sólo que no todos se conservan igual y unos caducan antes que otros: por eso algunos saben feo. Asimismo, creo que hay varios que están destinados a tener siempre un sabor amargo sin importar cuándo caduquen y viceversa.

El problema es que nadie sabe tirar la lata cuando el pinche recuerdo ya no hace más que amargarnos la existencia y, aún así, nos lo seguimos tragando (porque es bien sabido que vienen en unas pinches latotas que duran tanto como uno quiera).

Por lo anterior, supongo que todos tenemos algún tipo de lata que no queremos tirar y que están clasificadas en distintas categorías: desde la que se guarda como castigo hasta la que se conserva para ser saboreada como premio, pasando por la que sólo se usa para el desestrés... etcétera.

Honestamente, me importa poco el uso que cada quién le dé a sus latas, pero sí me gustaría saber qué tanto puede un recuerdo ser desgastado. Es decir, ¿cuánto tiempo aguanta uno tragando de la misma lata sin hartarse del sabor (independientemente de si sabe bien o no)?... Tal vez algún día se lo pregunte a un vagabundo o a cualquiera de esas personas que se pasan la vida sufriendo por un recuerdo que "no los deja vivir", quéséyo.

En fin, por ahora me retiro a preguntarme seriamente algo:

What happened to the post war dream?

P.D.: Siéntase libre de escupirme, querido lector, pero así lo pienso y es mi blog y es de mala educación escupir y entonces me tiene que respetar y putostodosmenosyo. Los quiero... enlatados.

Rosa Venus

NOTA: Este post forma parte de la serie: "Cosas absurdas que me producen alegría en momentos de ocio..."

Hoy quiero pedir un enorme aplauso para reconocer a un héroe que ha sido ignorado desde hace mucho tiempo: el jabón chiquito.

Dudo mucho que exista un aroma que evoque más recuerdos y sentimientos que el del 'rosa venus' y sus semejantes. Nomás hay que analizar un poco para notar que la hipocresía, el éxito, el cinismo, el descaro, el placer, el interés, el amor y la gloria —además de muchos otros sentimientos, sensaciones o recuerdos más— tienen algo en común: el olor a jabón chiquito.

El entrar a un hotel/motel acompañado de alguien me parece uno de los rituales más chingones que tiene el ser humano... Sí, fuimos castigados con el pudor, la vergüenza y el poco valor como para no atrevernos coger en las calles como lo hacen los perros (aunque hay sus excepciones —de personas, no de perros—, pero a cambio de eso podemos disfrutar del entrar a un lugar perfectamente adaptado para que las piernas abiertas y los miembros correspondientes convivan en sana armonía.

Llegar, actuar, terminar y largarse (previa ducha con jabón chiquito) sin tener que preocuparse por tender la cama o poner en orden lo desordenado es algo digno de apreciarse.

Es por eso que hoy, querido lector, le propongo un experimento para cuando sienta que la vida no le está saliendo bien:

Échese un bañito con 'rosa venus' y notará usted la estúpida e inesperada sonrisa que se dibujará en su rostro.

P.D.: Sí, llevarse los jabones y otros productos de los hoteles es ser finíiiissssimo. Los quiero... oliendo a jabón chiquito.

Sigo vivo: "¿Semos o nos hacemos?"


I

Desde mi punto de vista, el “puto”, junto al “chingatumadre” y el “pendejo”, es uno de los insultos más usuales… Y supongo que esto se debe a que abundan (tanto los putos como los insoportables y los pendejos) según el nivel de intolerancia por parte del agresor.

Dentro de mis (tantas y estúpidas) teorías, pienso que ser homosexual en una sociedad como ésta es como ser el gordito del salón en la primaria: se comparte el mismo salón, pero nadie quisiera ser él.


NOTA: Post creado gracias a la invitación que me hicieron para participar en el aniversario de aquel congal. Vayan y digan qué les parece. Gracias.

Despido injustificado

 Advertencia: Post Terapéutico. Estimado lector, ya sabe usted qué hacer en estos casos.

Me acuso de no saber despedirme de la gente...

Desde que recuerdo, las personas en mi vida van y vienen; pocas son las que he se han logrado mantener a mi lado por más de un año (sin contar a la familia). Como sea, más que con amigos, me pasa con las mujeres... La razón es simple: autosabotaje.

La única explicación que encuentro para mi autosabotaje es el hecho de que tal vez a mi vida no le funciona el esfínter y por eso termino cagándola a la menor provocación. Para que entiendan más o menos a lo que me refiero, citaré un post anterior:

Más de una vez me he emocionado pensando que he encontrado a la mujer ideal, para después [Inserte alguna de las siguientes opciones: a)autosabotearme; b)detectar intencionalmente algún mínimo defecto que rompa con la ilusión; c)darme cuenta que la puta no es princesa; d)sentirme estúpido y alejarme sin decir nada; e)todas las anteriores] y entonces decir "no me rifo".

El punto es que cuando digo "no me rifo", es "NO-ME-RIFO"; y —si la mujer me llegó a interesar "bien"— me voy sin decir más: No sé decir adiós, no me gusta decir adiós, no sé cómo enfrentarme con el adiós.

Y es que prefiero que digan "pincheputobastardodemierda" a que cuando llegue la despedida me traten de convencer de lo contrario o, peor aún, sea yo quien termine arrepintiéndose (sí, me quiero demasiado... pero modestamente, 'jijiji').

Por lo anterior es que siempre se me ha hecho más fácil mandar todo a la chingada, que el tener que lidiar con el contrato social que implica "terminar bien" con alguien. Escúpame, querido lector.

Es por eso que hoy, en un afán por enfrentar mi pésimo comportamiento social, he decidido crear un formato listo para ser reenviado a toda aquella persona de la que tarde o temprano me tendré que despedir... Total, siempre la cago casi de la misma manera. Se aceptan sugerencias.

P.D.: "Puto el que me diga joto (o me lo dé a entender —sin albur—)". Los quiero... dando sugerencias.

Tip Finísimo XXXVIII

Tip XXXVIII: Desayunar/comer/cenar huevos con jamón —Y ECHARLES CATSUP—, es... ¡Finíiiissssimo!

'Semos' cerdos

Seamos un par de cerdos por un día. Revolquémonos en un establo pequeño y embarrémonos de un lodo imaginario. Juguemos a tragar hasta reventar y caguemos donde comemos. Tengamos sexo sin sudar y otorguémonos orgasmos inifinitos. Engordemos. Olfateemos. Estornudemos.

¿Se imaginan lo anterior siendo cierto? ¿Cerdos enamorados que tarde o temprano viajarán en un camión apestoso rumbo a un rastro?: Mal-pedo.

¿Alguna vez han escuchado a un cerdo siendo asesinado? Nunca he escuchado rezos más sinceros.

¿Han probado los hot dogs con tocino? Sí, sí: aquéllos donde el tocino envuelve a la salchicha. Romance puro.


P.D.: Sí, eso soñé hoy. Los quiero... cerdeando.

El cadenero celestial...

Mi concepto de la muerte es un absoluto cliché: Siempre he pensado que en cuanto uno muere, ve pasar todos los recuerdos adquiridos en vida frente a sus ojos en cuestión de segundos. Acto seguido, uno entra en una sala de cine enorme, solitaria y muy lujosa; en donde al recién muerto se le proyecta una película que resuelve todas las dudas que no pudieron obtener respuesta mientras uno estaba vivo y se entiende por fin el origen/destino de todo.

[Cuando estoy muy aburrido, tiendo a refutar mis teorías y a crear historias absurdamente estúpidas (valga la redundancia) en torno a éstas:]

El cielo y la existencia de un paraíso nunca habían cruzado por mi mente... hasta ayer. Ayer, mientras disfrutaba uno de mis tantos momentos de ocio (estaba aburridísimo), llegué a la conclusión de que la existencia de un cielo/paraíso sería algo demasiado divertido para el hipotético dios.

Y es que me gusta imaginármelo a la entrada del paraíso, checando tu nombre en la lista y batéandote como si fuera el cadenero del lugar más chingón y exclusivo del universo... de hecho, LO SERÍA.

Imagínense la escena:

¡Chuy! Vengo sólo, hazme el paro. No seas mal pedo, canijo, doné para la construcción de un templo hace mucho.
Lo siento, brother, si tu nombre no está en la lista: no puedes pasar.— al mismo tiempo que alza la ceja despectivamente y mira al siguiente sujeto en la fila.*

Escena que se repetiría infinidad de veces con distintos protagonistas: el que llega llorando, el que llega desangrándose, el que recién suicidado, el que huele a hospital, la que huele a sexo, el baleado y —mi favorito— el que llega enojado.

¿Se imaginan morir emputadísimos y tener que llegar a hacer fila para que al final —muy probablemente— sean informados que su nombre no está en la lista? No, gracias.

Por lo anterior y muchas cosas más, a pesar de que me divertí demasiado recreando diálogos, decidí quedarme con mi teoría clichéosa de la sala de cine enorme.

Y ustedes, queridos lectores, ¿cómo se imaginan que funciona la muerte?

*El sujeto al que se le ha prohibido el acceso al paraíso, reencarna en algún animal horrendo.

P.D.: Hoy no hay posdata. Los quiero... contestando mi pregunta.

Tip Finísimo XXXVII

Tip XXXVII: Viajar con sólo un pasaje de ida, ocho pesos en cambio y muy poco crédito en el celular, confiando en que conseguirás la manera de regresarte aún sin tener dinero, es... ¡Finíiiissssimo!
P.D.: Gracias al Dr. K-brito por el tour y al resto de personas involucradas. Los quiero... nosénicómo.

Blue Screen...

Advertencia: Post lleno de filosofía barata, contradicciones constantes y retórica ininteligible.

Algunas veces (y digo algunas, porque mi percepción de la vida "cambia constantemente, ggüé") siento que la vida funciona con Windows —en cualquiera de sus versiones— como sistema operativo: se actualiza sin pedir permiso, se infecta de vez en cuando, está llena de "pantallazos de la muerte" y —lo peor— deja de responder en cuanto las cosas se ponen difíciles; entre muchas otras cosas más.*

Cada quién decide si formatea su computadora en cuanto un problema mínimo se presenta o si prefiere buscar incanzablemente hasta localizar cuál es el programa/virus que ocasiona el caos y deshacerse de él... No, llamarle a un "técnico" para que solucione el problema no puede ser una opción en este caso.

Me considero parte del segundo grupo, pero en cuanto me doy cuenta de que el problema no se solucionará del todo: decido no complicarme la existencia; respaldo y formateo.

Es por eso que hoy, querido lector, le traigo la solución ideal para no perder la cabeza cuando su Windows pirata comience a fallar:

Acostúmbrese...

*Sí, sí: las actualizaciones se pueden desactivar, las infecciones se van con un buen antivirus, los pantallazos de la muerte ya no están de moda y todo depende del tipo de computadora que se tenga.

P.D.: Este post pretendía ser "serio", pero se me fue la idea y terminé emputado; mátenme. Los quiero... usando OS X.

¿Tú, puta?

A veces despierto con una serie de pensamientos bastante cerdos y ofensivos. Amanezco con muchas ganas de llamarte para hacerte preguntas indiscretas y propuestas indecorosas. Por ejemplo, me gustaría saber cuánto me cobrarías por dejarte morder un pezón; cuál es el precio que hay que pagar para poder beber un litro de tus jugos; o si me permitirías asfixiarte nuevamente con el producto que me cargo en la entrepierna.

Dudas como las anteriores y muchas más se la pasan atormentando mi mente durante todo el día, al mismo tiempo que me hacen sentir un ser superficial y una basura humana por no ser capaz de recordar cosas más allá de tu deliciosa figura y tu imponente manera de entregarte al sexo... Afortunadamente, esta sensación no me dura mucho tiempo, y es que, ¿quién es capaz de recordar algo bueno de una persona como tú?

Seamos sinceros: haberme abandonado para irte con aquel viejo arrugado de escroto altamente elástico, no fue precisamente un acto de caridad; fue una culerada en estado puro.

Durante mucho tiempo confié ciegamente en el amor que decías tenerme. De hecho, llegué a pensar que por eso actuabas de manera tan espectacular en la cama conmigo. Triste fue darme cuenta que no era más que interés por mi dinero de una manera muy descarada: me hiciste conocer el poder de una vagina en todo su esplendor —te adueñaste de mis güevos y, con ello, de mi voluntad.

Me gustaría poder decirte que ese pinche viejo impotente nunca te dará lo que yo te di, pero después recapacito y me doy cuenta de que yo tampoco podré darte aquello que te di. Te encargaste de que así fuera: me dejaste parapléjico.

Tip Finísimo XXXVI

Tip XXXVI: Comprar lo mismo, pero más barato* y culpar a la crisis, es... Finíiiissssimo!

*No sólo me refiero a los medicamentos.

De la hipocresía

Siempre he pensado que la hipocresía existe porque la gente no sabe vivir con el desprecio ajeno. Vivimos rodeados de buenos modales y de gente que tolera las pendejadas de otros por el simple hecho de que a todo el mundo le da miedo lo que pueda pensar el de al lado.

Muchas veces no sólo es para evitar el desprecio del otro, sino también porque uno tiene que aguantar casi agüevo (al 'jefe', a la familia, a los amigos/compañeros, etcétera). No digo que esté mal, al contrario; es necesario.

Pienso que todos somos hipócritas de vez en cuando, por eso es que no entiendo a los que dicen "ash, me caga la hipocresía"... No mamen, o sea, sí: es cagante, pero todos lo practicamos de vez en cuando. Entiendo que molesta cuando las personas fingen de más y sobreactúan lo bien que uno les cae; ahí sí, los pendejos son ustedes por no darse cuenta.

En cuanto a mí, sí, soy una persona demasiado intolerante; pero creo que la mayoría de las veces que TENGO QUE aguantar a alguien, lo hago bastante bien. Me limito a escuchar y después a opinar —sólo si se me pide mi opinión—, aunque por dentro esté maldiciendo mil veces a la persona en cuestión. En el caso contrario, cuando NO TENGO QUE aguantar, no veo por qué habría de fingir que soy a toda madre —que sí lo soy— y casi siempre termino mentando madres al mismo tiempo que soy catalogado como "un pinche mamón"... No digo que sea bueno, pero funciona.

En resumen: creo que existen más pendejos que hipócritas. El hipócrita aguanta por necesidad, mientras que el pendejo aguanta por miedo.

¿Cómo saber a qué grupo pertenecen?... Si a estas alturas no lo saben, los compadezco.

P.D.: Intento aprender a disfrutar de los pepinillos (sin albur, cerdos), se aceptan sugerencias de platillos que los contengan. Los quiero... queriéndome.


Post absurdo...

NOTA: Favor de entender el título literalmente.

A veces me dan ganas de dejar el anonimato y publicar alguna foto mía haciendo alguna de las tantas pendejadas que se me ocurren: ya sea actuando chistes o haciendo algún performance espectacular y lleno de colorido... PERO, mi paranoia no me lo permite (temo ser acosado, secuestrado, balconeado, etc,), además de que supongo que ya no es para nada "innovador"...

Es por eso que ustedes quedan privados de mi genialidad la mayoría de las veces. Aunque la verdad es que me gustaría ser reconocido por las calles y sentirme famoso por 15 segundos.

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¿Alguna vez se han preguntado cosas cuya respuesta es inexistente o difícil de conseguir?
Yo sí, siempre. La última pregunta que ha venido a mi mente es: ¿Por qué la gente es tan incrédula?*

Mi cumpleaños está muy cerca —nací en septiembre— y me gusta pensar que fui concebido durante la cuesta de enero. Me encanta la idea de que a mis padres se les haya ocurrido liberar el estrés post-gastos navideños 'with the old in-out'... Bueno, no es tan agradable, pero es una bonita explicación, ¿apoco no?.

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Mi progreso con las muelas va bastante bien, se dice que he bajado de peso, pero yo digo que son puros rumores: mi panza es la misma de siempre... creo.

Por otro lado, hay opiniones encontradas en cuanto al nuevo diseño del blog: a unos les gusta, a otros no, y otros ni han votado... Aunque hacen bien; les guste o no, el diseño se queda.

En fin, no les quito más mi tiempo.

*Sí, hay mensaje oculto.

P.D.:  Si alguno de ustedes sabe cuándo es mi cumpleaños, le agradeceré que no lo mencione. Gracias. Los quiero... preguntando cosas sin respuesta.

ACTUALIZACIÓN: Sus comentarios me han hecho recordar una de las razones sobre por qué ahora menos que nunca revelaré mi identidad: varias personas piensan que podría ser como Clint Eastwood y eso es algo que no puedo echar a perder. Gracias por su comprensión, los quiero.

Viva el país que se nos muere...

Los temas 'serios' no se llevan muy bien con este blog. Podría quejarme de mil maneras de la situación actual de este país, pero no lo haré... Al menos no tan así.

Es por eso que me limitaré a decir lo que siempre he dicho:

"México es un país de primer mundo, el problema es que está lleno de gente tercermundista."
(Sí, me incluyo.)

Como sea, hoy todos brindan por una historia llena de baches y hoyos enormes. Hoy todos gritan "¡Viva México!" aunque mañana se olviden de su patria y esperen con ansias el próximo partido de 'la selección' para volver a recordarla. Hoy nadie es congruente y todos se olvidan de sus quejas... et-cé-te-ra.

Pero bueno, hoy no pretendo ser (más) amargado. Por eso aprovecho para decir que lo que más me gusta de fechas como ésta, es el hecho de que...

Hoy todos semos lo que odiamos: hoy semos mexicanos.

Y sí... Hoy más que nunca gritemos "¡Viva México!": porque el país se nos está muriendo. ¡Salud!

P.D.: Les dije que andaba existencialista. ¿Ya vieron el nuevo template del blog? ¿Quedó chulo? Gracias. Los quiero... dando el grito.

"La venida del Señor"

Últimamente he andado reflexivo y existencialista. Lo que me ha llevado a pensar en religión y en la existencia de Dios.

Para hacer un análisis más riguroso, partí del punto de que Dios EXISTE. Había digerido ya varios temas hasta que llegué a uno en especial...

¿Alguna vez han pensado seriamente en "La venida del Señor"? Yo tampoco, lo intenté pero no pude. He aquí mis razones:
  • Me dio miedo.
  • Me dio asco.
  • Me volvió a dar asco.
  • Me imaginé una porno con ese título. (¿O ya existe?)
En fin, a pesar de la gran cantidad de pensamientos derivativos que cruzaron por mi mente, llegué a una conclusión simple y absurda (como todo lo que se puede leer en este blog) sobre el porqué no nos ha llegado la venida del señor:

Es incapaz de excitarse con el nivel de asquerosidad que le viene manejando su creación (nosotros).

Aunque dicen que llegará cuando el mundo esté hecho más mierda de lo que ya está. Lo que me lleva a pensar que tal vez Dios sea practicante la coprofilia o la necrofilia.

Pero bueno, aquí no ha pasado nada. Semos ignorantes, semos felices.

P.D.: Siéntanse libres de excomulgarme. Me declaro "marxista guadalupano". Los quiero... orando.

Mentiras disfrutables...

I
Todo el mundo dice que odia las mentiras, aunque lo único cierto es que todo el mundo miente... Todos en algún momento hemos dicho que preferimos la verdad —"por más fuerte que sea"— más que cualquier cosa: MISGÜEVOSPARDOSQUÉ.

II
Películas, libros, música, pinturas, televisión, internet... Nombren cualquier tipo de cosa que sea disfrutable y notarán que todas tienen algo en común: SON MENTIRAS BIEN HECHAS.

Sí, sí, ya sé que me van a decir que son cosas muy diferentes, pero la verdad es que todos nos refugiamos en ellas cuando nuestra realidad se ha invadido de verdades "fuertes" y culeras.

¿No? Mienten. 

No estoy hablando de que evitemos la realidad definitivamente, hablo de que nos refugiamos mientras conseguimos el valor para salir y enfrentar el pedo.

III
"El amor" merece mención aparte por ser la mentira de la mentira de la mentira... y ya. Aquí cada quien sabe que miente, pero se niega a aceptarlo; por eso es que "duele" tanto cuando la verdad les cae de chingadazo. Dicha verdad no es más que el "Chingadamadre, siempre lo supe. No lo vuelvo a hacer..." y entonces el especimen recurre al punto II.

Algunos ejemplos de cuando uno podría recurrir al punto II: cuando uno cree que es realmente bueno en lo que hace y se encuentra con alguien que lo hace mucho mejor; cuando uno obtiene lo que tanto buscaba y ya no lo quiere;  cuando llega un hermano menor; cuando los charolastras dejaron de hablarse; et-cé-te-ra.

IV
—¿Seguro que eres capaz de ser fiel?
—Seguro.
—¿Prometes serme fiel?
—Lo prometo.

...

—¿Por qué lo hiciste?
—No sé.
—Pero... me habías prometido lo contrario.
—Lo sé.
—¿Y ahora?
—Tú sabrás.

...

—Está bien buena esta película. Deberías checarla.
—¿Y Julián?
—No sé, hace dos días que terminamos.


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¿Se entendió? Eso espero.

P.D.: El punto IV fue meramente ilustrativo, lo juro. Los quiero... disfrutando las mentiras.

Inflamado...

Por si no estaban informados, hace como 3 semanas me salió una de las "muelas del juicio" y, como era de esperarse, le hizo bastante justicia a su chingado nombre.

No me dolía tanto, pero sí era demasiado molesta: al final del día ya me dolía la cabeza y el pómulo derecho. En fin, fui al dentista, vieron mis placas y resultó ser que tenía un bonito desvergue, por lo que era necesario extraerlas todas (sí, las cuatro de un putazo).

Sobra decir que siempre me ha dado un chingo de cús-cús todo lo relacionado con dentistas/médicos/hospitales/etcétera... Y no precisamente por miedo al dolor, es más bien por el temor a los errores que éstos podrían tener: equipo no esterelizado, cortar donde no es, despertar sin un riñón, pescar una infección mortal, etcétera.

Pero bueno, este miércoles fueron retiradas todas sin mayor problema y hoy traigo un look bastante chingón —si trabajara en algún tipo de serie cómica, claro está—: Soy una mezcla entre Quagmire, Jabba the Hutt y Orson Welles. A veces uno y a veces otro según la hora.

En fin, les aviso porque espero que su buen corazón les permita enviarme litros de nieve y hartas cajas de analgésicos.

Mientras llegan sus donaciones, me retiro a jugar Zelda: Ocarina of Time* y a seguir aguantándome el hambre.

*Sí, me sigue pareciendo el mejor juego EVER, güeysss.

P.D.: Más al rato un post decente. Los quiero... inflamados.

"Somos dos, dos enamorados..."

Últimamente he deambulado por las calles y no he podido evitar notar la epidemia de enamorados que está atacando la ciudad. He visto parejas de todo tipo:

1) Donde él y ella son "atractivos".
2) Donde uno es feo y la otra es guapa. (Y viceversa.)
3) Donde él y ella son feos. (O gordos.)
4) Jotos no he visto. (O sea, sí, un chingo... pero no "de novios".)

Como siempre, en mi labor de "observador social", no pude evitar comparar a éstos con aquéllos. He aquí lo que noté —trataré de ser conciso—:

1) Cuando ambos miembros son atractivos: Se nota la seguridad en ambos. Es difícil ver a este tipo de especímenes acarameladitos, esto se debe a que ambos están acostumbrados a no acostumbrarse a nadie.

2) Cuando uno es feo y la otra es guapa*: Se nota inseguridad en el feo y la culerez de la bonita. En este tipo de casos, es fácil ver al feo encima de la guapa la mayoría del tiempo; la asfixia, necesita marcar territorio a la vista de todos. Es decir, el feo cuida a su vieja de cualquier tipo que se atreva a dirigir una mirada lasciva hacia las nalgas de su mujer; mientras que ella no escatima en coquetear con cualquier especímen más galán que su feíto. Él podrá reclamar, pero ella lo calmará diciendo "no seas tontito, sólo te quiero a tí".

3) Cuando ambos son feos**: Se nota seguridad cínica en ambos. Es fácil ver a este tipo de especímenes MUY acarameladitos, esto se debe a que ambos llevaban bastante tiempo acumulando sus caricias y besos para cuando alguien los supiera valorar —es decir, es muy probable que nunca antes hayan tenido novia(o) y estén liberando su urgencia—. ¿Pero, qué es la "seguridad cínica"? Con un ejemplo quedará claro: sucede cuando tanto el feo como la fea se sabrosean y le coquetean cínicamente a cualquier especímen más "atractivo" que su mounstrito, con la seguridad de que el otro no se enojará. Después de todo: ¿Quién va a querer a un feo más que otro feo?

Sí, sí: también están aquellas parejas en donde ninguno de los dos es nimuymuy-nitantan, pero en ese caso su comportamiento no es constante; podrían encajar con el comportamiento de cualquiera de los tipos anteriores o ser una mezcla de todos.

Sobra decir que las únicas parejas que realmente reflejan felicidad y armonía, son aquellas que están conformadas por feos. Es decir, uno realmente les cree que estén enamorados y que durarán mucho tiempo juntos. Es por eso que hoy comienzo a creer que, sí, el amor existe... nomás entre gente fea.

Sí, ARDO de envidia. (Tómenla, les he cebado el comentario.)

*Supongo que funciona de la misma manera cuando es en viceversa.
**O gordos.

P.D.: ¿Qué yo quién soy? Soy esto. Los quiero... enamorando gente fea.

Los amorosos NO callan...

Existe un tipo de fauna humana que —a pesar de que tienen un funcionamiento simple y predecible— nunca he logrado descifrar del todo. Se les puede encontrar en gran cantidad de lugares, pero sobre todo en plazas, cines, parques, y cualquier otro sitio público "entretenido"... Sí, me refiero a "los enamorados".

Podría escribir sobre los distintos tipos de conductas raras que tienen estos seres tan extrañamente comunes, pero eso se traduciría en un post kilométrico y aburrido. Es por eso que hoy me limitaré a hablar sobre la manera más sencilla —y evidente— que tienen estas personas para reflejar su estupidez: sus apelativos.

Pueden llamarme amargado/mamón/comoquieran, pero yo nunca he permitido que me digan "mi amor" o algún tipo de estupidez semejante —aunque acepto que he aceptado uno que otro apodo original y nada cursi—. Y es que: ¿Es realmente necesario usar apodos cursis y bobos para demostrar el amor que uno siente hacia la otra persona? NEL.

Usar apelativos —en cualquiera de sus variaciones— del tipo: mi amor, mi vida, mi cielo, cosa, pelusa, bebé, nena, nene, princesa, piojo, osito, amorshi, vidita, gordo, peshosho, flaquito, flaca, bombón, corazón,  etcétera*... (Sí, se que hay unas más ridículas, pero no me atreví a ponerlas.)

 Usar alguna de las palabras arriba mencionadas, me parece más una ofensa que un cumplido. He aquí mis razones (las que recuerdo):

1) No son nada originales.
2) Te hacen parecer (más) estúpido.
3) Lo mismo te lo pueden decir a tí que a cualquier otra persona.

Asimismo, creo que según el tipo de apelativo que es usado, podemos definir en tipo de idiota persona que lo está aplicando... Sí, todos son pendejos por regla general, pero hay divisiones: van desde el pendejo muy cursi hasta el pendejo que quiere parecer gracioso, pasando por el pendejo que quiere sentirse original. Aunque si por mí fuera, los dejaría a todos en la categoría de pendejos y me ahorraría el esfuerzo; pero no puedo, soy demasiado meticuloso a la hora de criticar a las personas. Aún así, les daré el privilegio de que ustedes clasifiquen a sus pendejos cursis según su criterio.

En fin, lo que propongo es que se dejen de mamadas. El hablar como tarado no los hará reflejar más amor del que presumen sentir.

Yo por ahora los dejo con mi teoría de siempre:

Funciona más un sabrosa que un mi amor.

¿Lo van a negar?...
Sí, sí: Es poco original y lo mismo se le dice a una que a otra, pero no me parece que me haga ver estúpido. ¿Ya entendieron? Bien, no me deben nada.

*Me costó mucho trabajo escribir tanto apodo, sentía que me desmayaba del asco; todo sea por ustedes, queridos lectores. ¿Que cómo es que sé tantos? Algunos los recordé y otros salieron de una encuesta harto seria.

P.D.: Pueden decirme "ya te quiero ver...", y yo les diré "¡misguevosqué!". Los quiero... sin apodos cursis.

Sin palabras...

 Advertencia: Si usted no ha notado que este blog se actualiza con menos frecuencia que antes, favor de no leer esto. Este post ha sido creado con la única intención de aclarar las dudas de las personas que las tienen.

Siempre me he dicho que nunca pediré una disculpa por abandonar mi querido blog... y hoy no será ese día. Me dan ñiañiaras sólo de pensar que algún día podría terminar disculpándome con mi blogcito bonito. Sin embargo -debido a los pocos posts que hubo este mes-, me parece oportuno hacerles saber que éste no es, ni será, un blog abandonado.

No diré que he estado ocupadísimo y que me he dedicado a vivir la vida intensamente, porque la verdad es que sigo siendo el mismo parásito de siempre. Tampoco diré que estoy atravesando por una etapa crucial en mi vida y blahblah... Mi tiempo libre no se ha visto afectado en absoluto. Y aún cuando he estado "ocupadísimo" me ha sobrado tiempo para escribir algo en el blog.

Lo que me pasa es simple: no tengo nada qué decir. He querido postear sobre varias cosas, pero nomás no quedan como yo quiero que queden y mejor decido no postear nada.

Sí, tengo varios chistes y tips con los que podría llenar el blog, pero me niego a hacerlo. La razón es simple: en algún momento también me prometí que si no tengo nada interesante (al menos para mí) que decir, simplemente no diré nada... Cuando posteo alguna pendejada, es porque de verdad siento ganas de postear esa pendejada (como en el caso de este post); nunca es "por el compromiso de postear y no perder visitas".

Y aunque este post parezca una disculpa, CRÉANME, no lo es. Sólo fue escrito con la intención de aceptar públicamente que ando más pendejo que de costumbre.

También me gustaría aclarar que no es que yo sea un mamón (bueno, sí, pero no); es sólo que para mí esto de bloggear es un "desmadre organizado". O sea, este blog conservará su poca dignidad mientras se pueda.

En resumen, estoy con mi tren.

P.D.: Hoy noy hay posdata. Los quiero... nosénicómo.

Tip Finísimo XXXV

Tip XXXV: Vender algunas de tus pertenencias para obtener dinero —en lugar de trabajar—, es... Finíiiissssimo!*

Tranquilos, cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.

*Aparte de una pendejada.

Asesino a sueño...

Advertencia: Post terapéutico y pedorrón.

Hace unos cuantos días soñé que asesinaba a varias personas una por una y todas en distintos lugares: No, no era un asesino a sueldo. No, tampoco buscaba venganza. No, no era con fines terroristas. No, no era en defensa propia.... Lo hacía por simple gusto.

Recuerdo que usaba pistolas de todo tipo, cuchillos de distintos tamaños y armas improvisadas... incluso llegué a matar a uno que otro con mis propias manos. En ningún otro sueño recuerdo haber sentido nada similar.

Misteriosamente (o no tanto), todos los seres que habían sido asesinados estaban relacionados a mí de manera directa o indirecta y... En fin, el sueño se alarga infinitamente; podría describir detalladamente todas y cada una de las muertes que causé, pero no lo haré porque ése no es el punto del post y este blog tampoco es gore.

El punto es que justo al despertar sentí una paz enorme. Me sentía feliz y —¿por qué no?— comencé a carcajearme. No anoté el sueño en ningún lado porque estaba seguro de que no lo olvidaría fácilmente... y tenía razón, aún lo recuerdo a la perfección.

Y, bueno, el punto es que estuve pensando durante mucho tiempo por qué disfruté tanto el sueño y cómo es que podía estar tan tranquilo en éste después de haber matado a tantas personas. Afortunadamente llegué a una conclusión favorable para todos:

Soy fan de Hannibal Lecter...

Ok, ok... La verdad es que no he llegado a ninguna conclusión, PERO confío en que usted, queridísimo lector, sabrá interpretar mi sueño y decirme todo eso que NO quiero escuchar.

P.D.: Absténganse de llamarme loco, no es mi intención serlo; mi única intención es ahorrar. Pronto post decente. Los quiero... soñando con Jodie Foster.

Humor es... ¡Michael Jackson (feat. Dr. House)!

Advertencia: Chiste de pésimo gusto.

Se rumora que antes de morir, Michael Jackson acudió al médico:
 
  
 

Sí, ya habíamos tenido la visita de Michael ACÁ.

P.D.: No nos pongamos técnicos con si debió de ir al dentista o al médico. Sobra decir que NO estoy para nada de acuerdo con la pedofilia. Los quiero... bailando Beat It.


Tres meses...

Durante mucho tiempo me la he pasado leyendo los libros que me recomiendan, viendo las películas catalogadas como esenciales y estudiando los temas de interés para las personas que me rodean. He tratado de ser buen hijo, buen hermano, buen amigo y genial "alguien" (novio, odio la palabra).

Desde que tengo uso de razón he tratado de pertenecer, y eso lo hago tratando de satisfacer a los demás. Los momentos y las situaciones son muchas, pero se resumen en el siguiente ejemplo:

Si un libro o película que me han recomendado no ha sido de mi agrado, suelo contestar con agradecimiento lo brillante que me resultó. Todo esto con tal de que la persona que me hizo la recomendación no se sienta ofendida y siga creyendo que tiene buen gusto (aunque en el fondo enumero todos y cada uno de los defectos que tiene la obra en cuestión). Después de todo, ni gano ni pierdo nada.

En el ámbito amoroso, soy capaz de cambiar por más difícil que resulte: si me encuentro con una vegetariana, dejo de comer carne; si me encuentro con una cristiana, me aprendo la biblia; si me encuentro con una bibliómana, saco mis libros viejos; si me encuentro con una deportista, dejo de fumar y de emborracharme; si me encuentro con una popera... ahí sí me alejo sin decir nada; etcétera. En pocas palabras, miento y siempre actúo de acuerdo a mis mentiras y cumpliendo mis (falsas) promesas.

Con la familia y amigos pasa algo similar, pero no es tan grave... supongo. Si me piden un favor, hago todo lo posible por ayudar; si hay algún tipo de pleito, siempre soy el intermediario; y muchas cosas más que, según yo, son normales al tratarse de la familia.

Mis ganas de pertenecer me han costado demasiado: ahorrarme corajes, evitar peleas, comer cosas que no me gustan, disfrazar mi verdadera opinión, negar mis gustos, soportar situaciones bastante incómodas y tragarme mis palabras una y otra vez. A pesar de todo, finalmente me atrevo decir que mi sacrificio ha funcionado y que por fin pertenezco; la gente me quiere, me trata bien y se preocupa por mí.

Sin embargo, aún después de haber logrado lo que tanto he buscado, no me siento satisfecho y mucho menos feliz. Siendo lo más honesto posible, estoy harto y asqueado...

Es por eso que hoy comenzaré a hacer lo que realmente disfruto: me pondré a ver una y otra vez las películas carentes de trama, pero que tanto me entretienen; leeré libros de fácil reflexión y confesaré lo mucho que me gustan; escupiré toda la comida que no sea de mi agrado; saldré a buscar pleito en algun bar; dejaré de prometer amor y comenzaré a follar sin compromiso; etcétera. Dejaré de darle la razón al mundo e impondré mi punto de vista a como dé lugar: se hará lo que yo diga y como yo lo diga.

Resumiendo, hoy todo el mundo puede chuparme un güevo... Total, mi tumor cerebral y los tres meses que me quedan de vida me prohiben perder el tiempo en pendejadas. ¡Salud!

P.D.: No, no se trata de mí. Los quiero... sin chupar nada.

Tengo mal aliento

Hoy tengo que aceptar algo que me da bastante pena —por aquello de que es bien sabido que soy un ser a toda madre—...

Soy pésimo para dar "palabras de aliento". Así de simple: no se me dan, no me salen y no las considero útiles.

Cuando me encuentro en una situación en la que la otra persona necesita que alguien le proporcione un poco de "apoyo", simplemente no sé qué decir y muchas veces prefiero quedarme callado. Y es que, según yo, hay dos tipos de situaciones:

1. La persona tiene un problema realmente grave.
En este caso no importa lo que uno diga, simplemente no funcionará. Ambos saben (el que da aliento y el sufrido) que el asunto es serio y que cualquier cosa del tipo "todo estará bien" es mentira y sale sobrando: el problema es grave y no se solucionará solo. Ergo, lo mejor es dejar que la persona solucione sus pedos como pueda, que sufra y que tome la mejor decisión.

2. La persona se martiriza por una estupidez.
En este caso cualquier tipo de palabras son inútiles, por más que trates de razonar, la pendeja (persona) no entenderá. Es un ser tan estúpido que sufre por gusto y siempre, ante cualquier solución que le propongas, encontrará la manera de demostrarte que lo que dices no funcionaría porque: "Es que no me entiendes".

Resumiendo, en cualquiera de los dos casos las palabras sobran por el hecho de que la primer persona necesita sufrir para poder superar el problema y la segunda es tan pendeja que sufre por gusto.

Por lo anterior es que me cuesta demasiado decir algo útil cuando veo a una persona sufrir. Si la persona encaja en el primer grupo, se me sale un: "No, pues la neta sí está cabrón... ya ni pedo". En cambio, si la persona encaja en el segundo grupo, se me sale un puro y honesto: "¡Ay, no mames, ¿por eso estás así?! Eso te pasa por pendeja(o), pa'quesetequite"... Es decir, en ambos casos termino ayudando tres chingadas.

Aún así, cuando la persona me cae muy bien, intento hacer lo posible por no dar mis típicas respuestas y tratar de ayudar lo más que se pueda —eso sí, sin mentir— y si no puedo, pues aplico lo que me sale mejor: decir alguna pendejada que cause risa... Y cuando no me sale ni una cosa ni la otra, opto por irme al carajo antes de decir algo que empeore la situación (repito, sólo si la persona me cae muy bien).

Es por eso que hoy, después de usar un sistema infalible de "prueba y error" —y decidido a ponerle fin a mi mal aliento—, traigo hasta ustedes la solución...

Si usted, querido lector, no sabe qué hacer ante situaciones que requieran de su "aliento", limítese a decir:

"Sí, te entiendo... qué mal pedo."

Le garantizo que tras pronunciar las palabras anteriores usted habrá matado dos pájaros de un tiro: Le pondrá fin a la aburrida historia que le cuenta el ser que sufre, y estará empatizando con su dolor. Es decir, le hará sentir al sufrido que "todo estará bien".

Ahí lo tienen, no me deben nada. Sobra decir que no pretendo sustituir las recomendaciones de su psicólogo de confianza

P.D.: Lamento el uso excesivo de comillas y cursivas en este post, no sé de dónde salieron. Los quiero... con buen aliento.

Tip Finísimo XXXIV

Tip XXXIV: Echar pasión en el cine por la falta de varo para el motel, es... Finíiiissssimo!

NOTA: La finura aumenta si la sala está llena.

**Tip inspirado en una conversación tuiteril con el maese Jhon Brando.

P.D.: Hoy no hay posdata, ni post decente, ni nada. Los quiero... en el cine.

"Un día como hoy"

Hoy amanecí con una erección del tamaño del mundo. Me gustaría llamarte y decirte que fue porque soñé contigo, pero: ni me atrevo, ni me creerías.

La erección pasó sin pena ni gloria: me bañé y bajé a desayunar. Ya en la mesa, mi esposa comenzó con la cantaleta de siempre: vacaciones, niños, "nosotros"... es tan estúpida, nada que ver contigo. Como siempre, terminé discutiendo con ella y me fui a la oficina.

Al llegar me encontré en el elevador con aquella gorda de contabilidad, la que se traga sus garnachas con refresco light, ¿la recuerdas?... Me preguntó qué había sido de tí, le dije que no tenía idea, me creyó y comenzó a tragarse unas galletas a medio terminar que sacó de su bolso... estúpida gorda, jamás bajará de peso con esa actitud. ¿Recuerdas lo mucho que nos divertíamos invitándola a comer cuando estaba a dieta?

Al salir del elevador ya me esperaba mi secretaria para recitarme todos y cada uno de los pendientes que tendría para hoy; todo estaba en orden, sería un día como cualquier otro: lleno de mierda y aburrimiento. Comencé a eliminar mis pendientes uno por uno, eso sí, siempre contigo en mi mente.

Terminó mi patético día en la oficina y no quise regresar a casa, decidí ir a ese bar que tanto te gusta y al que fuimos tantas veces —sí, el ciego saxofonista sigue tocando ahí, aún recuerdo la manera en la que te hipnotizabas al verlo tocar—. Pedí lo de siempre: dos whiskys (sí, también ordené el tuyo), poco a poco se convirtieron en cuatro... seis... ocho (seguía ordenando los tuyos)... y fue entonces cuando me llené de valor...

Un día como hoy, pero de hace un año, me hiciste rejuvenecer; me demostraste que la vida es complicada porque nosotros así lo queremos; me llevaste al cielo y de regreso... Un día como hoy me dijiste que querías que esto durara para siempre. Un día como hoy me pediste que huyéramos juntos y nos olvidáramos de todo, te dije que sí y seguimos disfrutando de nuestra pequeña fuga laboral: éramos cómplices en un mundo de traición —o alguna cursilería similar dijiste—...

Una noche como hoy, pero hace un año, al salir de aquel hotel modesto, ya teníamos el plan para huir juntos: sólo era necesario que yo arreglara un par de cosas y al día siguiente nos iríamos... No pude. Llegué al día siguiente y ví la nota que dejaste pegada en mi monitor:

"Para cuando estés listo, ya estaré harta de tí. 
ADIÓS."

Las palabras de esa nota siguen haciendo eco en mi mente: Desde hace un año no he vuelto a sonreír sinceramente. Desde hace un año no he tenido un momento de alegría como los que me dabas cada cinco minutos. Desde hace un año mi esposa amanece cada día más estúpida, nada que ver contigo. Desde hace un año soy incapaz de ignorar el hedor a mierda que desprendo.

Es por eso que he manejado seis horas para llegar hasta la puerta de tu casa y tratar de hacerte recordar el porqué debemos —y necesitamos— estar juntos... Sé que estás ahí, pero te has negado a abrir la puerta. Sé que disfrutas saber que sufro, has estado al pendiente de mí todo este año. Sé lo mucho que disfrutabas cuando pateabas un perro mientras caminábamos por la calle; al no abrirme, me has recordado lo que soy: un perro... TU perro.

Hoy me ha quedado claro que ya no te sirvo, que tal vez nunca te serví... y si no te sirvo a tí, no quiero servirle a nadie.

Un día como hoy morí en tu puerta con ésta carta en mi mano izquierda y con una jeringa en la mano derecha... Sí, usé aquella inyección letal con la que me dijiste que habías matado a tus padres —investigué antes, claro está—: sí, es altamente funcional.

Un día como hoy deberías de ir a nuestro bar, ordenar dos whiskys, pedirle al ciego que toque "Then I'll Be Tired Of You" y brindar a mi salud...

Adiós, viuda de tres.

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NOTA: Pensaba poner todo lo anterior en cursivas o entre comillas; pero, la verdad, me dio mucha güeva y creo que así se lee mejor.

No, no encontré ni video ni fizy de la canción que linkeo, pero sí es 'harto' recomendable.

P.D.: Hoy no hay posdata. Los quiero... enviudando.


"El montt de la fortuna"...

Últimamente se han puesto de moda las "galletas de la fortuna" y similiares aplicaciones en el jodido facebook.

Bien, pues nunca he quedado satisfecho con ninguna de las alternativas existentes: Son ñoñas y absurdas. Es por eso que, buscando colgarme de su fama en un acto de servicio a la comunidad, me he tomado la libertad de crear "el montt de la fortuna": Que no es nada más que un script (que no recuerdo de dónde saqué) adaptado para que funcione con el blog de Alberto Montt —ya que soy bien fansss de su genialidad—.

Basta con abrir este link (recomiendo agregarlo a sus favoritos) las veces que quieran —se aconseja sólo una por día— y ¡voilà!: Tendrán su respuesta/predicción en forma de ilustración monttniana.

Inténtenlo e interpreten el resultado a su manera, es bastante divertido (según yo):


Tranquilos, no me deben nada. SOBRA decir que lo único que este script hace es redireccionar al blog de Montt. Gracias.

P.D.: Pronto post sobre "el valeverguismo", confieso que ya se me había olvidado. Los quiero... compartiendo un Montt.

ACTUALIZACIÓN: 

 Si ninguno de los links anteriores les funciona, pueden dar click AQUÍ.

Tip Finísimo XXXIII

Tip XXXIII: Terminarte las palomitas antes de que empiece la función en el cine —por culpa de tanto pinche anuncio que pasan—, es... Finíiiissssimo!

NOTA: El tragar en el cine es ya un acto finísimo per se.

Un "ganar-ganar"...

Pues nada, que me autoinvité de nuevo al Recolectivo. Citando textualmente a la Srta. Pelo en twitter:

"Veo con tristeza que publicaron un texto de @Tumeromole en @Recolectivo . ¡Qué bajo han caído!"

No le hagan caso. El texto es malo, pero no tanto (según yo). Pásenle y comenten:


P.D.: Podemos estar en paz, el post anterior no fue autobiográfico... Bueno, sí, no, sí, no, sí.

Lo es (y lo sabes)...

Un día cualquiera despiertas sintiendo un miedo irracional. Miedo que te produce un vacío enorme en el pecho, una comezón en aquella parte oculta de tu conciencia y un ardor en el orgullo. No sabes —ni quieres saber— el porqué, pero conoces el origen.

Intentas llevar a cabo tus actividades como si nada pasara. Tratas de disfrutar del paso de tus días ignorando los malestares que te causa el miedo. Platicas y discutes sobre todo, menos sobre tu miedo; no hablas de él ni contigo mismo. Disfrazas el miedo con una sonrisa e intentas añadir luz a tus ojos con el brillo de la luna o con cualquier foco cercano. Cuando alguien se da cuenta de que estás raro, respondes diciendo que no es nada, pero en el fondo sabes que sí es algo... que es mucho —aunque ignores lo que es—.

Han pasado ya varios meses desde que tu miedo surgió por primera vez y sigues negando su existencia. Te has cansado de fingir que no pasa nada y de pretender que todo está bien. Buscas respuestas en lugares donde nunca habías buscado. El vacío en el pecho, la comezón en la conciencia y el ardor en el orgullo son cada vez más intensos; te es casi imposible seguirlos ignorando, estás desesperado.

Ayer pasó lo que más temías: Aquella voz tan característica de tu subconsciente ha hablado, se ha decidido a gritarte todo aquello que tanto tiempo te has negado a escuchar y que no quieres aceptar. Intentas callarla inútilmente, sabes que no lo conseguirás. La odias... te odias.

Hoy te es imposible seguir ignorando lo que te pasa y decides aceptarlo. Recuerdas con claridad la primera vez que viste aquella imagen y lo mucho que te sentiste identificado —justo como ahora—... Es por eso que hoy te lo repites una y otra vez para nunca más olvidarlo:

"Tu vida es una puta mierda (y lo sabes)..."

Pero, desafortunadamente, el saber que tu vida es una mierda no es lo que te produce el miedo... Tu verdadero miedo surge del no saber qué hacer para cambiar eso.

En conclusión: Tienes tanto miedo que te das asco y eres tan imbécil que morirás asqueado. Lo mereces.

Experimento sabrosón...

¿Se acuerdan de esta muchachona: CLICK & CLICK?
Pos ha regresado (o he regresado, no sé):

—¿Por qué ya no habías venido? —preguntó ella.
—No tenía para qué... —contesté.
—¿Y a qué has venido, entonces?
—Pues no sé, tú me invitaste.
—¿Sólo por eso vienes?
—Supongo.
—Ya, en serio, ¿dime por qué has venido?
—Quisiera saberlo.
Ash! No sabes nada.
—Sé una cosa...
—¿Qué?
—Hoy te ves bien sabrosa.
—Gracias. —replicó halagada.
—Cierto, ya recordé por qué sigo viniendo.
—¿Por qué?
—Porque te me sigues antojando...
Ayyy! No se te quita lo patán, lárgate.

La verdad es que ya me ha corrido varias veces de su casa. Esto me molestaría si viviera lejos, pero la verdad es que siempre paso a visitarla cuando voy regresando de algún lado rumbo a mi casa (somos cuasi-vecinos)... Además de que siempre termina marcándome arrepentida días después; sí, se disfruta su sentimiento de culpa. Como sea, siempre termino riéndome demasiado y regreso alegre a casa.

Aún así, no logro entender por qué se enoja tanto. Es por eso que me he propuesto hacer un experimento: Me dedicaré a dejar de sabrosearla para que implore mi romanticismo de vuelta... Y, entonces, no hacerlo. ¡Sí señor!

Inténtelo, querido lector, y compártanos su experiencia en los comentarios.

Seguiremos informando.

P.D.: Ya, en serio, con la comida no se juega. Los quiero... sabroseando.

Una historia en común...

Leopoldo y Magdalena tenían una historia en común: Habían sido novios y, según ellos, se amaron como nunca amarán a nadie...

Todo en su romance fue bastante bueno; compartían —sinceramente— los mismos gustos en música, lectura, cine y todo lo que sea que les pudiera gustar. Pasaban casi todo el día juntos, eran el uno para el otro (o al menos eso parecía). El tiempo, el cuerpo y la mente de ella: eran el tiempo, cuerpo y mente de él; y viceversa... Pocas veces se puede ver a una pareja que diga amarse y que se les crea sin dudarlo.

Al verlos juntos, no se podía evitar sentir envidia y ganas de estar en una situación similar con alguien. Era realmente soprendente la sincronía que tenían para reír y decir ciertas cosas al mismo tiempo; no lo planeaban, sólo surgía. El brillo en los ojos de ambos cuando se miraban entre sí era imágico e inconfundible... Eran capaces de hacerle creer a cualquier incrédulo que el amor de verdad existe.

"Mi cariñito", le hacía llamar él; "My nobody else", le hacía llamar ella... Y sí, se cantaban las respectivas canciones cuando se emborrachaban juntos. Lo suyo parecía una historia realmente de película.

Pero, como dicen, todo era demasiado bueno para ser cierto... A Magdalena le otorgaron una beca para estudiar en el extranjero (beca para la que se postuló en secreto, tanto que ni Leopoldo se enteró) y decidió aceptarla e irse sin decir nada. Y así fue, Magdalena se fue al extranjero sin despedirse de Leopoldo: Era incapaz de soportar el tener que despedirse del amor de su vida, según ella.

Cuando Leopoldo se enteró de que Magdalena se había ido sin despedirse y, peor aún, de que todo lo mantuvo en secreto, sintió un enorme vacío en el estómago y pensó que su corazón se detenía para no reanimarse jamás: Fue la noticia más impactante que había recibido en toda su vida. Lloró, lloró mucho y en silencio; pero sólo una vez.

Pasaron cinco años de Magdalena en el extranjero. Cinco años en los que Leopoldo no le escribió, ni contestó sus mails... nada. Cinco años en los que Magdalena espero con ansias regresar para poder abrazarlo y explicarle por qué había hecho las cosas de semejante manera. Cinco años en los que Leopoldo evitó hablar de ella a toda costa con quien fuera; mientras esperaba con ansias el regreso de Magdalena y una explicación. Cinco años en los que ninguno de los dos pudo conectarse con ninguna otra persona. Cinco.

Leopoldo se enteró de que faltaban tres días para el regreso de Magdalena; dudo mucho si debía ir o no. El día llegó y por fin se convenció de que tenía que ir al aeropuerto a recibirla...

Increíble, pero cierto: En cuanto se vieron, aquel brillo tan peculiar regresó a los ojos de ambos (aunque esta vez, era más el brillo en los de ella que en los de él); sonrieron y se abrazaron tan fuerte como pudieron... Lloraron juntos, como en los viejos tiempos.

Del aeropuerto se fueron a comer, a ver películas, platicaron como si nada hubiera pasado... Leopoldo no reprochó nada y cuando Magdalena intentaba hablar sobre el tema, él le decía que no era necesario y la besaba para callarla. Ese día terminaron juntos en la misma cama —justo como en los viejos tiempos—. Durmieron juntos, abrazados y con una sonrisa; Magdalena no podía creer lo que estaba pasando, ella estaba casi segura de que Leopoldo la odiaría después de tanto tiempo.

Así pasó un mes. Ambos recordaron viejos tiempos e inventaron un pasado juntos para esos cinco años. Magdalena hablaba ilusionada del futuro que tendrían juntos y Leopoldo aceptaba sin chistar. Todo era perfecto nuevamente (al menos para Magdalena). Un día, después de haber tenido sexo, mientras Magdalena se recostaba sobre el hombro de él, surgió una conversación inolvidable para ambos:

—Será genial nuestro futuro, my nobody else... Nada nos podrá separar. —dijo ella.
—Nada ni nadie, para tu desgracia... —replicó él.
—¿Pasa algo? ¿Ya no soy tu cariñito?
—Ja. Claro que no.
—¿Entonces? ¿Cómo me dirás ahora? —preguntó Magdalena bastante intrigada.
—"Mi putita"...

Magdalena no supo qué decir, se quedó sin palabras; sintió un enorme vacío en el estómago y pensó que su corazón se detenía para no reanimarse jamás... Lloró, lloró mucho y frente a él. Sentía culpa y sabía que lo que acababa de pasar había sido poco comparado con todo lo que de verdad se merecía.

Mientras seguía llorando, Magdalena sólo pudo decir: "Gracias por no odiarme". Leopoldo se limitó a sonreír, vestirse y salir del cuarto sin despedirse.

Nunca se volvieron a ver.

Tip Finísimo XXXII

Tip XXXII: Otorgar premios y contestar memes, es... Finíiiissssimo!.
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Pues resulta que Kyuutz y el Dr. KFC me han otorgado el premio a la chatarra más honesta, o algo así. Agradezco infinitamente el honor, diría más, pero tengo un nudo en la garganta... Ya, en serio, muchas gracias: Está bastante chido ser tomado en cuenta, después de todo putoelquenoescribaparaserleído.


Según tengo entendido, las reglas del premio indican que debo confesar diez cosas sobre mí y darle el premio a siete bloggers más... Adivinen qué: No-lo-haré.

No es por mamón... Ok, la verdad, sí es por eso. Sucede que cuando abrí mi blog juré nunca contestar memes ni otorgar premios: Y mientras siga teniendo un poco de respeto por él (mi blog), seguiré cumpliendo mi palabra. Aún así, repito, muchas gracias por tomarme en cuenta.

Como sea, para no dejarlos con el antojo (porque es evidente que soy a toda madre), queridos lectores, les propongo hacer de este post una sala de chat un post interactivo: Háganme sus preguntas en los comentarios y se las iré respondiendo (nótese que me siento bien importante últimamente... pretendan que no se dan cuenta).

P.D.: De hoy no pasan las respuestas a sus comentarios en los posts anteriores,  prométolo. Pronto postdecenteconhartaenjundia. Los quiero... memeando.


¡Soopas!...

ADVERTENCIA: Post terapéutico. Estimado lector, ya sabe qué hacer en estos casos...

Es bien sabido lo que pensamos en este blog con respecto al trabajo y al encontrarle un rumbo a la vida. Si no se acuerda, puede ver echar un ojito AQUÍ, ACÁ o AQUÍ.

Desde siempre, he dicho que en la vida hay de dos sopas: La que te quita el hambre, pero te deja enojado; y la que te gusta mucho, pero te deja con hambre. Con cualquiera de estas sopas, irremediablemente siempre se debe tomar una simple decisión: Te la comes o no te la comes (sin albur, cerdos). 
—#Tumeromoleísmo

Si me siguen en el twitter ya se habrán dado cuenta de lo mucho que me molestaba mi empleo. Y así era, me la pasaba de mal humor y buscando pleito a la menor provocación (fuera de la oficina, eso sí). Es por eso que ayer, decidido a dejar de comerme aquella sopa que (todavía, pero no por mucho tiempo) me hace enojar, renuncié a mi empleo sin contratiempos (para mí). Me pidieron que me quedara otras dos semanas, les dije que nomás una.

¿Por qué renuncié? Por intolerante:
No soporto la pendejez que no es mía y mucho menos que me regañen por eso. Me caga la idea de trabajar en sábado. Odio que me molesten después de mi "horario de trabajo". Y, sobre todo, detesto que la gente piense en el clásico-y-estúpido "como yo pago, te callas"... Pendejosss, por eso y varias cosas más: Quédense con su jodido dinero.

No sé qué haré, no sé dónde puedo comer esa sopa que SÍ me gusta, no sé si me irá mejor... No tengo puta idea de qué camino tomaré ahora: sólo sé que estaré más tranquilo y eso para mí vale más que cualquier sueldo.

En resumen, decidí renunciar antes de convertirme en uno de esos seres que se quejan de tener lo mismo todo el tiempo, pero que hacen lo mismo todo el tiempo. (Algo así como lo que dice Loops.)

Como sea, si usted, apreciadísimo lector, tiene alguna oferta de empleo para mí, siéntase libre de mandarme un email o agregarme al mensajero:


¿Para qué soy bueno? Ni yo sé. Eso es bueno, ¿no? (Además, sólo hago esto para poder decir: "Ya estoy buscando empleo".)

En fin, sé lo que me gusta y sé lo que quiero: Con eso basta, ¿no?... Ok, tal vez no, pero —por alguna extraña razón— confío en que me irá bien. Mientras eso pasa, me limitaré a decir/cantar: Hakuna Matata.

Señoras y señores, a partir de este sábado seré libre, escúpanme por ser un miserable tranquilo... y después invítenme unos tragos.

P.D.: El término tumeromoleísmo es cortesía de la señorta pelisss (futura "Doña Mezcalito"). Los quiero... renunciando y aplaudiendo.

Tip Finísimo XXXI

Tip XXXI: Descubrir el verdadero significado de la vacuidad un Sábado por la mañana, mientras uno caga —crudísimo—, es... Finíiiissssimo!.

He aquí la prueba de mi descubrimiento:
*Click en la imagen para ir al Twitter*

Sus días...

Ayer escuché a mi hermano platicar con uno de sus amigos, le contaba que se había peleado con su novia por alguna cosa que no recuerdo. Decía él que su novia andaba insoportable y que cuando está así, siempre busca pelear. El asunto es que, después de un rato de platicar sobre el pleito que había tenido, dijo: "Pinche vieja, está en sus días".

Como siempre, corrí a preguntarle a mi padre lo que significaba "estar en sus días" y -después de reírse- me respondió diciéndome que era el periodo en que las mujeres menstruan (me explicó lo que era menstruar) y que por esa misma razón se ponen más sensibles/insoportables.

Me quedé pensando toda la tarde en lo feo que ha de ser sangrar por tanto tiempo y no morir durante el proceso; además de que eso te ha de convertir en un ser bastante atractivo para los vampiros... Total que, por estarme imaginando cosas, no estudié para mi examen del día siguiente; y al momento en que la maestra me entregó sorprendida mi calificación, sucedió el siguiente diálogo:

—"Saliste muy mal, ¿a que se debe?"
—"Lo lamento, no pude estudiar porque mi mamá está en sus días", se me ocurrió contestar.
—"¡¿Qué?! ¿Eso qué tiene que ver?", preguntó fúrica la maestra.
"Es fácil, miss: Lo que pasa es que se pone bastante insoportable y corrió a mi padre con todo y sus hijos (mi hermano y yo) de la casa... Ya ve cómo son las mujeres en esos días, por eso no pude estudiar...", contesté con naturalidad.

La maestra se quedó mirándome en silencio por unos segundos y después me dijo que volvería a hacerme el examen mañana...

Así que, con su permiso, me largo a estudiar... No puedo mantener sangrando a mi madre por tanto tiempo.

Atentamente
Totó


P.D.: Este morro regresó un poco más raro que de costumbre, anda muy altanero. Los quiero... en sus días.

Tip Finísimo XXX

Tip XXX: Chiflarle al mesero de cualquier lugar, exigirle un buen servicio y al final no dejarle propina, es... Finíiiissssimo!.

NOTA: Iba a hacer mención a aquella escena de "Reservoir Dogs"; pero luego resulta que no la han visto y que soy un pinche "spoilero culero"... Mejor así: Si ya la vieron, sabrán a lo que me refiero; si no, también (cuando la vean, pues).

P.D.: Pronto contestación a sus comentarios. Aclaro que (aunque no los conteste) leo todos y cada uno, de veritas. Los quiero... dejando propina.

Locura presumida...

Hace tiempo observaba una plática entre dos individuos: un orangután y una sabrosura. Él hablaba y hablaba sobre su vida, ella pretendía poner atención. Él fingía conocer los libros que ella mencionaba, ella fingía que le creía. Él decía lo mucho que le gustaba ver películas, ella nombraba películas que él claramente no conocía... En fin, era uno de esos tipos como los que describo aquí.

Después de contemplar la escena bastante tiempo, reí al ver cómo ella se divertía contradiciéndolo y viendo cómo el idiota se mordía la cola al no tener las respuestas que ella pedía. Ante lo anterior el orangután no tuvo más remedio que hacer lo que nunca se debe hacer:

El tipo se puso a contar una anécdota bastante estúpida con la intención de farolear mostrándose como un ser loco y de poca razón. Cuando terminó de relatar su estupidez, pasó lo que tenía que pasar... Recibió una mirada por parte de la fémina que podía traducirse como: Nomamespincheidiota. El orangután había logrado su cometido y replicó con un:

Sí, ya sé, estoy loco... Todo el mundo me lo dice.

Y fue ahí cuando, querido lector, no pude evitar reír. La fémina dijo "voy al baño" y cuando regresó se sentó alejada del orangután.

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Me parece realmente patético que alguien trate de pescar cola diciendo semejantes estupideces y disfrazando su pendejismo replicando ante toda mirada-rara "es que estoy bien loco": Me produce una sensación que oscila entre la rabia y la ternura... pero siempre me divierto.

A pesar de que, supongo, todos hemos presumido alguna vez (depubertoscaguengues) nuestra locura; creo que la gente que presume su locura a la menor provocación, padece de todo, menos de locura.

Presumir la locura como si fuera una virtud debe ser una de las cosas más deprimentes que puede hacer una persona. No entiendo quién-cómo-y-cuándo dijo que ser loco es ser cool, gente pendeja.

Lo peor de todo es que esa gente es la misma que se alarma cuando alguien les recomienda ir a un psicólogo, ya que son de los que piensan que un psicólogo es un "loquero" y pos ellos: no-están-locos... Pero es evidente que no replicarán eso, dirán algo como: "No. Si voy a un psicólogo está claro que no podrá descifrarme. Además, ODIO que un extraño me diga lo que tengo que hacer"... son tan alternativos, we.

Y si se da el remotísimo caso de que hayan ido al psicólogo dirán: "Pfft! Lo engañé fácilmente, te dije que no iba a poder descifrarme, güey!"... Tienen grandes habilidades histriónicas y manipulan la verdad fácilmente, son geniales, güeysss.

Confieso que cada que me encuentro con un especímen como los que aquí describo, después de mi sensación de rabia-ternura, no puedo evitar reír a costa de ellos. ¿Cómo? Es fácil, querido lector, cuando se encuentren con uno: Finjan que les creen, mírenlos raro, usen expresiones del tipo "no mams! ¡¿te cae?!", y finalmente —cuando el sujeto sienta que nos ha sorprendido demasiado con su locura y haya usado el "sí, ya sé... estoy bien loco, ¿no?"—, dígale:

Estás bien loco(a), me recuerdas mucho a los chifladitos (o cualquier otro loco absurdo que se le ocurra, querido lector).

Después de decir las palabras arriba mencionadas (y explicarle quién es el loco con el que los está referenciando, porque no-ve-tele-we), debe usted de poner mucha atención al rostro del especimen: No encontrará más odio disfrazado en ninguna otra mirada... Es sublime.

¿Pero, por qué el loco se sentirá ofendido? Pues porque él quiere ser un loco interesante, no un loco que de risa... Son exigentes hasta con su estupidez, güeysss.

Una vez que se haya ganado el odio del especimen, puede seguir viviendo. No me debe nada, estimado lector.

P.D.: Ese fui yo con un post sin sentido (los extrañaban, lo sé). Los quiero... poniéndose locos.