Archive for julio 2009

"Un día como hoy"

Hoy amanecí con una erección del tamaño del mundo. Me gustaría llamarte y decirte que fue porque soñé contigo, pero: ni me atrevo, ni me creerías.

La erección pasó sin pena ni gloria: me bañé y bajé a desayunar. Ya en la mesa, mi esposa comenzó con la cantaleta de siempre: vacaciones, niños, "nosotros"... es tan estúpida, nada que ver contigo. Como siempre, terminé discutiendo con ella y me fui a la oficina.

Al llegar me encontré en el elevador con aquella gorda de contabilidad, la que se traga sus garnachas con refresco light, ¿la recuerdas?... Me preguntó qué había sido de tí, le dije que no tenía idea, me creyó y comenzó a tragarse unas galletas a medio terminar que sacó de su bolso... estúpida gorda, jamás bajará de peso con esa actitud. ¿Recuerdas lo mucho que nos divertíamos invitándola a comer cuando estaba a dieta?

Al salir del elevador ya me esperaba mi secretaria para recitarme todos y cada uno de los pendientes que tendría para hoy; todo estaba en orden, sería un día como cualquier otro: lleno de mierda y aburrimiento. Comencé a eliminar mis pendientes uno por uno, eso sí, siempre contigo en mi mente.

Terminó mi patético día en la oficina y no quise regresar a casa, decidí ir a ese bar que tanto te gusta y al que fuimos tantas veces —sí, el ciego saxofonista sigue tocando ahí, aún recuerdo la manera en la que te hipnotizabas al verlo tocar—. Pedí lo de siempre: dos whiskys (sí, también ordené el tuyo), poco a poco se convirtieron en cuatro... seis... ocho (seguía ordenando los tuyos)... y fue entonces cuando me llené de valor...

Un día como hoy, pero de hace un año, me hiciste rejuvenecer; me demostraste que la vida es complicada porque nosotros así lo queremos; me llevaste al cielo y de regreso... Un día como hoy me dijiste que querías que esto durara para siempre. Un día como hoy me pediste que huyéramos juntos y nos olvidáramos de todo, te dije que sí y seguimos disfrutando de nuestra pequeña fuga laboral: éramos cómplices en un mundo de traición —o alguna cursilería similar dijiste—...

Una noche como hoy, pero hace un año, al salir de aquel hotel modesto, ya teníamos el plan para huir juntos: sólo era necesario que yo arreglara un par de cosas y al día siguiente nos iríamos... No pude. Llegué al día siguiente y ví la nota que dejaste pegada en mi monitor:

"Para cuando estés listo, ya estaré harta de tí. 
ADIÓS."

Las palabras de esa nota siguen haciendo eco en mi mente: Desde hace un año no he vuelto a sonreír sinceramente. Desde hace un año no he tenido un momento de alegría como los que me dabas cada cinco minutos. Desde hace un año mi esposa amanece cada día más estúpida, nada que ver contigo. Desde hace un año soy incapaz de ignorar el hedor a mierda que desprendo.

Es por eso que he manejado seis horas para llegar hasta la puerta de tu casa y tratar de hacerte recordar el porqué debemos —y necesitamos— estar juntos... Sé que estás ahí, pero te has negado a abrir la puerta. Sé que disfrutas saber que sufro, has estado al pendiente de mí todo este año. Sé lo mucho que disfrutabas cuando pateabas un perro mientras caminábamos por la calle; al no abrirme, me has recordado lo que soy: un perro... TU perro.

Hoy me ha quedado claro que ya no te sirvo, que tal vez nunca te serví... y si no te sirvo a tí, no quiero servirle a nadie.

Un día como hoy morí en tu puerta con ésta carta en mi mano izquierda y con una jeringa en la mano derecha... Sí, usé aquella inyección letal con la que me dijiste que habías matado a tus padres —investigué antes, claro está—: sí, es altamente funcional.

Un día como hoy deberías de ir a nuestro bar, ordenar dos whiskys, pedirle al ciego que toque "Then I'll Be Tired Of You" y brindar a mi salud...

Adiós, viuda de tres.

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NOTA: Pensaba poner todo lo anterior en cursivas o entre comillas; pero, la verdad, me dio mucha güeva y creo que así se lee mejor.

No, no encontré ni video ni fizy de la canción que linkeo, pero sí es 'harto' recomendable.

P.D.: Hoy no hay posdata. Los quiero... enviudando.


"El montt de la fortuna"...

Últimamente se han puesto de moda las "galletas de la fortuna" y similiares aplicaciones en el jodido facebook.

Bien, pues nunca he quedado satisfecho con ninguna de las alternativas existentes: Son ñoñas y absurdas. Es por eso que, buscando colgarme de su fama en un acto de servicio a la comunidad, me he tomado la libertad de crear "el montt de la fortuna": Que no es nada más que un script (que no recuerdo de dónde saqué) adaptado para que funcione con el blog de Alberto Montt —ya que soy bien fansss de su genialidad—.

Basta con abrir este link (recomiendo agregarlo a sus favoritos) las veces que quieran —se aconseja sólo una por día— y ¡voilà!: Tendrán su respuesta/predicción en forma de ilustración monttniana.

Inténtenlo e interpreten el resultado a su manera, es bastante divertido (según yo):


Tranquilos, no me deben nada. SOBRA decir que lo único que este script hace es redireccionar al blog de Montt. Gracias.

P.D.: Pronto post sobre "el valeverguismo", confieso que ya se me había olvidado. Los quiero... compartiendo un Montt.

ACTUALIZACIÓN: 

 Si ninguno de los links anteriores les funciona, pueden dar click AQUÍ.

Tip Finísimo XXXIII

Tip XXXIII: Terminarte las palomitas antes de que empiece la función en el cine —por culpa de tanto pinche anuncio que pasan—, es... Finíiiissssimo!

NOTA: El tragar en el cine es ya un acto finísimo per se.

Un "ganar-ganar"...

Pues nada, que me autoinvité de nuevo al Recolectivo. Citando textualmente a la Srta. Pelo en twitter:

"Veo con tristeza que publicaron un texto de @Tumeromole en @Recolectivo . ¡Qué bajo han caído!"

No le hagan caso. El texto es malo, pero no tanto (según yo). Pásenle y comenten:


P.D.: Podemos estar en paz, el post anterior no fue autobiográfico... Bueno, sí, no, sí, no, sí.

Lo es (y lo sabes)...

Un día cualquiera despiertas sintiendo un miedo irracional. Miedo que te produce un vacío enorme en el pecho, una comezón en aquella parte oculta de tu conciencia y un ardor en el orgullo. No sabes —ni quieres saber— el porqué, pero conoces el origen.

Intentas llevar a cabo tus actividades como si nada pasara. Tratas de disfrutar del paso de tus días ignorando los malestares que te causa el miedo. Platicas y discutes sobre todo, menos sobre tu miedo; no hablas de él ni contigo mismo. Disfrazas el miedo con una sonrisa e intentas añadir luz a tus ojos con el brillo de la luna o con cualquier foco cercano. Cuando alguien se da cuenta de que estás raro, respondes diciendo que no es nada, pero en el fondo sabes que sí es algo... que es mucho —aunque ignores lo que es—.

Han pasado ya varios meses desde que tu miedo surgió por primera vez y sigues negando su existencia. Te has cansado de fingir que no pasa nada y de pretender que todo está bien. Buscas respuestas en lugares donde nunca habías buscado. El vacío en el pecho, la comezón en la conciencia y el ardor en el orgullo son cada vez más intensos; te es casi imposible seguirlos ignorando, estás desesperado.

Ayer pasó lo que más temías: Aquella voz tan característica de tu subconsciente ha hablado, se ha decidido a gritarte todo aquello que tanto tiempo te has negado a escuchar y que no quieres aceptar. Intentas callarla inútilmente, sabes que no lo conseguirás. La odias... te odias.

Hoy te es imposible seguir ignorando lo que te pasa y decides aceptarlo. Recuerdas con claridad la primera vez que viste aquella imagen y lo mucho que te sentiste identificado —justo como ahora—... Es por eso que hoy te lo repites una y otra vez para nunca más olvidarlo:

"Tu vida es una puta mierda (y lo sabes)..."

Pero, desafortunadamente, el saber que tu vida es una mierda no es lo que te produce el miedo... Tu verdadero miedo surge del no saber qué hacer para cambiar eso.

En conclusión: Tienes tanto miedo que te das asco y eres tan imbécil que morirás asqueado. Lo mereces.

Experimento sabrosón...

¿Se acuerdan de esta muchachona: CLICK & CLICK?
Pos ha regresado (o he regresado, no sé):

—¿Por qué ya no habías venido? —preguntó ella.
—No tenía para qué... —contesté.
—¿Y a qué has venido, entonces?
—Pues no sé, tú me invitaste.
—¿Sólo por eso vienes?
—Supongo.
—Ya, en serio, ¿dime por qué has venido?
—Quisiera saberlo.
Ash! No sabes nada.
—Sé una cosa...
—¿Qué?
—Hoy te ves bien sabrosa.
—Gracias. —replicó halagada.
—Cierto, ya recordé por qué sigo viniendo.
—¿Por qué?
—Porque te me sigues antojando...
Ayyy! No se te quita lo patán, lárgate.

La verdad es que ya me ha corrido varias veces de su casa. Esto me molestaría si viviera lejos, pero la verdad es que siempre paso a visitarla cuando voy regresando de algún lado rumbo a mi casa (somos cuasi-vecinos)... Además de que siempre termina marcándome arrepentida días después; sí, se disfruta su sentimiento de culpa. Como sea, siempre termino riéndome demasiado y regreso alegre a casa.

Aún así, no logro entender por qué se enoja tanto. Es por eso que me he propuesto hacer un experimento: Me dedicaré a dejar de sabrosearla para que implore mi romanticismo de vuelta... Y, entonces, no hacerlo. ¡Sí señor!

Inténtelo, querido lector, y compártanos su experiencia en los comentarios.

Seguiremos informando.

P.D.: Ya, en serio, con la comida no se juega. Los quiero... sabroseando.

Una historia en común...

Leopoldo y Magdalena tenían una historia en común: Habían sido novios y, según ellos, se amaron como nunca amarán a nadie...

Todo en su romance fue bastante bueno; compartían —sinceramente— los mismos gustos en música, lectura, cine y todo lo que sea que les pudiera gustar. Pasaban casi todo el día juntos, eran el uno para el otro (o al menos eso parecía). El tiempo, el cuerpo y la mente de ella: eran el tiempo, cuerpo y mente de él; y viceversa... Pocas veces se puede ver a una pareja que diga amarse y que se les crea sin dudarlo.

Al verlos juntos, no se podía evitar sentir envidia y ganas de estar en una situación similar con alguien. Era realmente soprendente la sincronía que tenían para reír y decir ciertas cosas al mismo tiempo; no lo planeaban, sólo surgía. El brillo en los ojos de ambos cuando se miraban entre sí era imágico e inconfundible... Eran capaces de hacerle creer a cualquier incrédulo que el amor de verdad existe.

"Mi cariñito", le hacía llamar él; "My nobody else", le hacía llamar ella... Y sí, se cantaban las respectivas canciones cuando se emborrachaban juntos. Lo suyo parecía una historia realmente de película.

Pero, como dicen, todo era demasiado bueno para ser cierto... A Magdalena le otorgaron una beca para estudiar en el extranjero (beca para la que se postuló en secreto, tanto que ni Leopoldo se enteró) y decidió aceptarla e irse sin decir nada. Y así fue, Magdalena se fue al extranjero sin despedirse de Leopoldo: Era incapaz de soportar el tener que despedirse del amor de su vida, según ella.

Cuando Leopoldo se enteró de que Magdalena se había ido sin despedirse y, peor aún, de que todo lo mantuvo en secreto, sintió un enorme vacío en el estómago y pensó que su corazón se detenía para no reanimarse jamás: Fue la noticia más impactante que había recibido en toda su vida. Lloró, lloró mucho y en silencio; pero sólo una vez.

Pasaron cinco años de Magdalena en el extranjero. Cinco años en los que Leopoldo no le escribió, ni contestó sus mails... nada. Cinco años en los que Magdalena espero con ansias regresar para poder abrazarlo y explicarle por qué había hecho las cosas de semejante manera. Cinco años en los que Leopoldo evitó hablar de ella a toda costa con quien fuera; mientras esperaba con ansias el regreso de Magdalena y una explicación. Cinco años en los que ninguno de los dos pudo conectarse con ninguna otra persona. Cinco.

Leopoldo se enteró de que faltaban tres días para el regreso de Magdalena; dudo mucho si debía ir o no. El día llegó y por fin se convenció de que tenía que ir al aeropuerto a recibirla...

Increíble, pero cierto: En cuanto se vieron, aquel brillo tan peculiar regresó a los ojos de ambos (aunque esta vez, era más el brillo en los de ella que en los de él); sonrieron y se abrazaron tan fuerte como pudieron... Lloraron juntos, como en los viejos tiempos.

Del aeropuerto se fueron a comer, a ver películas, platicaron como si nada hubiera pasado... Leopoldo no reprochó nada y cuando Magdalena intentaba hablar sobre el tema, él le decía que no era necesario y la besaba para callarla. Ese día terminaron juntos en la misma cama —justo como en los viejos tiempos—. Durmieron juntos, abrazados y con una sonrisa; Magdalena no podía creer lo que estaba pasando, ella estaba casi segura de que Leopoldo la odiaría después de tanto tiempo.

Así pasó un mes. Ambos recordaron viejos tiempos e inventaron un pasado juntos para esos cinco años. Magdalena hablaba ilusionada del futuro que tendrían juntos y Leopoldo aceptaba sin chistar. Todo era perfecto nuevamente (al menos para Magdalena). Un día, después de haber tenido sexo, mientras Magdalena se recostaba sobre el hombro de él, surgió una conversación inolvidable para ambos:

—Será genial nuestro futuro, my nobody else... Nada nos podrá separar. —dijo ella.
—Nada ni nadie, para tu desgracia... —replicó él.
—¿Pasa algo? ¿Ya no soy tu cariñito?
—Ja. Claro que no.
—¿Entonces? ¿Cómo me dirás ahora? —preguntó Magdalena bastante intrigada.
—"Mi putita"...

Magdalena no supo qué decir, se quedó sin palabras; sintió un enorme vacío en el estómago y pensó que su corazón se detenía para no reanimarse jamás... Lloró, lloró mucho y frente a él. Sentía culpa y sabía que lo que acababa de pasar había sido poco comparado con todo lo que de verdad se merecía.

Mientras seguía llorando, Magdalena sólo pudo decir: "Gracias por no odiarme". Leopoldo se limitó a sonreír, vestirse y salir del cuarto sin despedirse.

Nunca se volvieron a ver.

Tip Finísimo XXXII

Tip XXXII: Otorgar premios y contestar memes, es... Finíiiissssimo!.
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Pues resulta que Kyuutz y el Dr. KFC me han otorgado el premio a la chatarra más honesta, o algo así. Agradezco infinitamente el honor, diría más, pero tengo un nudo en la garganta... Ya, en serio, muchas gracias: Está bastante chido ser tomado en cuenta, después de todo putoelquenoescribaparaserleído.


Según tengo entendido, las reglas del premio indican que debo confesar diez cosas sobre mí y darle el premio a siete bloggers más... Adivinen qué: No-lo-haré.

No es por mamón... Ok, la verdad, sí es por eso. Sucede que cuando abrí mi blog juré nunca contestar memes ni otorgar premios: Y mientras siga teniendo un poco de respeto por él (mi blog), seguiré cumpliendo mi palabra. Aún así, repito, muchas gracias por tomarme en cuenta.

Como sea, para no dejarlos con el antojo (porque es evidente que soy a toda madre), queridos lectores, les propongo hacer de este post una sala de chat un post interactivo: Háganme sus preguntas en los comentarios y se las iré respondiendo (nótese que me siento bien importante últimamente... pretendan que no se dan cuenta).

P.D.: De hoy no pasan las respuestas a sus comentarios en los posts anteriores,  prométolo. Pronto postdecenteconhartaenjundia. Los quiero... memeando.


¡Soopas!...

ADVERTENCIA: Post terapéutico. Estimado lector, ya sabe qué hacer en estos casos...

Es bien sabido lo que pensamos en este blog con respecto al trabajo y al encontrarle un rumbo a la vida. Si no se acuerda, puede ver echar un ojito AQUÍ, ACÁ o AQUÍ.

Desde siempre, he dicho que en la vida hay de dos sopas: La que te quita el hambre, pero te deja enojado; y la que te gusta mucho, pero te deja con hambre. Con cualquiera de estas sopas, irremediablemente siempre se debe tomar una simple decisión: Te la comes o no te la comes (sin albur, cerdos). 
—#Tumeromoleísmo

Si me siguen en el twitter ya se habrán dado cuenta de lo mucho que me molestaba mi empleo. Y así era, me la pasaba de mal humor y buscando pleito a la menor provocación (fuera de la oficina, eso sí). Es por eso que ayer, decidido a dejar de comerme aquella sopa que (todavía, pero no por mucho tiempo) me hace enojar, renuncié a mi empleo sin contratiempos (para mí). Me pidieron que me quedara otras dos semanas, les dije que nomás una.

¿Por qué renuncié? Por intolerante:
No soporto la pendejez que no es mía y mucho menos que me regañen por eso. Me caga la idea de trabajar en sábado. Odio que me molesten después de mi "horario de trabajo". Y, sobre todo, detesto que la gente piense en el clásico-y-estúpido "como yo pago, te callas"... Pendejosss, por eso y varias cosas más: Quédense con su jodido dinero.

No sé qué haré, no sé dónde puedo comer esa sopa que SÍ me gusta, no sé si me irá mejor... No tengo puta idea de qué camino tomaré ahora: sólo sé que estaré más tranquilo y eso para mí vale más que cualquier sueldo.

En resumen, decidí renunciar antes de convertirme en uno de esos seres que se quejan de tener lo mismo todo el tiempo, pero que hacen lo mismo todo el tiempo. (Algo así como lo que dice Loops.)

Como sea, si usted, apreciadísimo lector, tiene alguna oferta de empleo para mí, siéntase libre de mandarme un email o agregarme al mensajero:


¿Para qué soy bueno? Ni yo sé. Eso es bueno, ¿no? (Además, sólo hago esto para poder decir: "Ya estoy buscando empleo".)

En fin, sé lo que me gusta y sé lo que quiero: Con eso basta, ¿no?... Ok, tal vez no, pero —por alguna extraña razón— confío en que me irá bien. Mientras eso pasa, me limitaré a decir/cantar: Hakuna Matata.

Señoras y señores, a partir de este sábado seré libre, escúpanme por ser un miserable tranquilo... y después invítenme unos tragos.

P.D.: El término tumeromoleísmo es cortesía de la señorta pelisss (futura "Doña Mezcalito"). Los quiero... renunciando y aplaudiendo.

Tip Finísimo XXXI

Tip XXXI: Descubrir el verdadero significado de la vacuidad un Sábado por la mañana, mientras uno caga —crudísimo—, es... Finíiiissssimo!.

He aquí la prueba de mi descubrimiento:
*Click en la imagen para ir al Twitter*

Sus días...

Ayer escuché a mi hermano platicar con uno de sus amigos, le contaba que se había peleado con su novia por alguna cosa que no recuerdo. Decía él que su novia andaba insoportable y que cuando está así, siempre busca pelear. El asunto es que, después de un rato de platicar sobre el pleito que había tenido, dijo: "Pinche vieja, está en sus días".

Como siempre, corrí a preguntarle a mi padre lo que significaba "estar en sus días" y -después de reírse- me respondió diciéndome que era el periodo en que las mujeres menstruan (me explicó lo que era menstruar) y que por esa misma razón se ponen más sensibles/insoportables.

Me quedé pensando toda la tarde en lo feo que ha de ser sangrar por tanto tiempo y no morir durante el proceso; además de que eso te ha de convertir en un ser bastante atractivo para los vampiros... Total que, por estarme imaginando cosas, no estudié para mi examen del día siguiente; y al momento en que la maestra me entregó sorprendida mi calificación, sucedió el siguiente diálogo:

—"Saliste muy mal, ¿a que se debe?"
—"Lo lamento, no pude estudiar porque mi mamá está en sus días", se me ocurrió contestar.
—"¡¿Qué?! ¿Eso qué tiene que ver?", preguntó fúrica la maestra.
"Es fácil, miss: Lo que pasa es que se pone bastante insoportable y corrió a mi padre con todo y sus hijos (mi hermano y yo) de la casa... Ya ve cómo son las mujeres en esos días, por eso no pude estudiar...", contesté con naturalidad.

La maestra se quedó mirándome en silencio por unos segundos y después me dijo que volvería a hacerme el examen mañana...

Así que, con su permiso, me largo a estudiar... No puedo mantener sangrando a mi madre por tanto tiempo.

Atentamente
Totó


P.D.: Este morro regresó un poco más raro que de costumbre, anda muy altanero. Los quiero... en sus días.

Tip Finísimo XXX

Tip XXX: Chiflarle al mesero de cualquier lugar, exigirle un buen servicio y al final no dejarle propina, es... Finíiiissssimo!.

NOTA: Iba a hacer mención a aquella escena de "Reservoir Dogs"; pero luego resulta que no la han visto y que soy un pinche "spoilero culero"... Mejor así: Si ya la vieron, sabrán a lo que me refiero; si no, también (cuando la vean, pues).

P.D.: Pronto contestación a sus comentarios. Aclaro que (aunque no los conteste) leo todos y cada uno, de veritas. Los quiero... dejando propina.

Locura presumida...

Hace tiempo observaba una plática entre dos individuos: un orangután y una sabrosura. Él hablaba y hablaba sobre su vida, ella pretendía poner atención. Él fingía conocer los libros que ella mencionaba, ella fingía que le creía. Él decía lo mucho que le gustaba ver películas, ella nombraba películas que él claramente no conocía... En fin, era uno de esos tipos como los que describo aquí.

Después de contemplar la escena bastante tiempo, reí al ver cómo ella se divertía contradiciéndolo y viendo cómo el idiota se mordía la cola al no tener las respuestas que ella pedía. Ante lo anterior el orangután no tuvo más remedio que hacer lo que nunca se debe hacer:

El tipo se puso a contar una anécdota bastante estúpida con la intención de farolear mostrándose como un ser loco y de poca razón. Cuando terminó de relatar su estupidez, pasó lo que tenía que pasar... Recibió una mirada por parte de la fémina que podía traducirse como: Nomamespincheidiota. El orangután había logrado su cometido y replicó con un:

Sí, ya sé, estoy loco... Todo el mundo me lo dice.

Y fue ahí cuando, querido lector, no pude evitar reír. La fémina dijo "voy al baño" y cuando regresó se sentó alejada del orangután.

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Me parece realmente patético que alguien trate de pescar cola diciendo semejantes estupideces y disfrazando su pendejismo replicando ante toda mirada-rara "es que estoy bien loco": Me produce una sensación que oscila entre la rabia y la ternura... pero siempre me divierto.

A pesar de que, supongo, todos hemos presumido alguna vez (depubertoscaguengues) nuestra locura; creo que la gente que presume su locura a la menor provocación, padece de todo, menos de locura.

Presumir la locura como si fuera una virtud debe ser una de las cosas más deprimentes que puede hacer una persona. No entiendo quién-cómo-y-cuándo dijo que ser loco es ser cool, gente pendeja.

Lo peor de todo es que esa gente es la misma que se alarma cuando alguien les recomienda ir a un psicólogo, ya que son de los que piensan que un psicólogo es un "loquero" y pos ellos: no-están-locos... Pero es evidente que no replicarán eso, dirán algo como: "No. Si voy a un psicólogo está claro que no podrá descifrarme. Además, ODIO que un extraño me diga lo que tengo que hacer"... son tan alternativos, we.

Y si se da el remotísimo caso de que hayan ido al psicólogo dirán: "Pfft! Lo engañé fácilmente, te dije que no iba a poder descifrarme, güey!"... Tienen grandes habilidades histriónicas y manipulan la verdad fácilmente, son geniales, güeysss.

Confieso que cada que me encuentro con un especímen como los que aquí describo, después de mi sensación de rabia-ternura, no puedo evitar reír a costa de ellos. ¿Cómo? Es fácil, querido lector, cuando se encuentren con uno: Finjan que les creen, mírenlos raro, usen expresiones del tipo "no mams! ¡¿te cae?!", y finalmente —cuando el sujeto sienta que nos ha sorprendido demasiado con su locura y haya usado el "sí, ya sé... estoy bien loco, ¿no?"—, dígale:

Estás bien loco(a), me recuerdas mucho a los chifladitos (o cualquier otro loco absurdo que se le ocurra, querido lector).

Después de decir las palabras arriba mencionadas (y explicarle quién es el loco con el que los está referenciando, porque no-ve-tele-we), debe usted de poner mucha atención al rostro del especimen: No encontrará más odio disfrazado en ninguna otra mirada... Es sublime.

¿Pero, por qué el loco se sentirá ofendido? Pues porque él quiere ser un loco interesante, no un loco que de risa... Son exigentes hasta con su estupidez, güeysss.

Una vez que se haya ganado el odio del especimen, puede seguir viviendo. No me debe nada, estimado lector.

P.D.: Ese fui yo con un post sin sentido (los extrañaban, lo sé). Los quiero... poniéndose locos.

Ignórote...

Advertencia: Post terapéutico. Lector, siéntase libre de ignorar esto si tiene mejores cosas que hacer.

No sé qué te ha hecho pensar que me sigues importando. Desconozco lo que hagas, dónde estés y con quién (insisto, no te pongo atención). No me interesa saber si tu vida marcha como quieres o si las cosas se te están complicando. Me importa poco si eres feliz o no. Mi vieja costumbre de recordarte y llamarte cuando estoy borracho ha desaparecido. Descarto automáticamente toda posibilidad de comunicarme contigo. Tus mensajes, llamadas y correos pidiendo un poco de atención (y que por supuesto no contesto), me tienen sin cuidado. Tu existencia ha dejado de ser importante para mí. Aquel poder que tenías para convencerme con tus palabras, se lo ha ido mucho a la chingada. La imagen de tu cuerpo, ha dejado de hacerme salivar. 

Resumiendo...
La comezón que me provocabas en ese punto inalcanzable de la espalda: ha desaparecido. Lo más raro, es que fue gracias a tí y no de la manera en que yo esperaba... Por eso mismo: De ahora en adelante, me limitaré a seguirte ignorando.

Lo anterior fue escrito con la intención de ser enviado vía e-mail, pero que ya no fue enviado porque me dio güeva lo que pudiera venir después. O sea: yo como digo una cosa, digo otra.

La ardidez que se lee en este mailnoenviado podría parecer producto del despecho; pero, según yo, es el resultado de haberme dado cuenta lo idiota que fui durante mucho tiempo... Aunque nunca fue amor: de eso estoy segurísimo (no pregunten).

En fin, ese fui yo haciéndome pendejo y sin sueño.

P.D.: Sé que extrañaban mis posts terapéuticos. Los quiero... escupiéndome por clavado (sin albur, no mamamamen).