Archive for agosto 2009

Sin palabras...

 Advertencia: Si usted no ha notado que este blog se actualiza con menos frecuencia que antes, favor de no leer esto. Este post ha sido creado con la única intención de aclarar las dudas de las personas que las tienen.

Siempre me he dicho que nunca pediré una disculpa por abandonar mi querido blog... y hoy no será ese día. Me dan ñiañiaras sólo de pensar que algún día podría terminar disculpándome con mi blogcito bonito. Sin embargo -debido a los pocos posts que hubo este mes-, me parece oportuno hacerles saber que éste no es, ni será, un blog abandonado.

No diré que he estado ocupadísimo y que me he dedicado a vivir la vida intensamente, porque la verdad es que sigo siendo el mismo parásito de siempre. Tampoco diré que estoy atravesando por una etapa crucial en mi vida y blahblah... Mi tiempo libre no se ha visto afectado en absoluto. Y aún cuando he estado "ocupadísimo" me ha sobrado tiempo para escribir algo en el blog.

Lo que me pasa es simple: no tengo nada qué decir. He querido postear sobre varias cosas, pero nomás no quedan como yo quiero que queden y mejor decido no postear nada.

Sí, tengo varios chistes y tips con los que podría llenar el blog, pero me niego a hacerlo. La razón es simple: en algún momento también me prometí que si no tengo nada interesante (al menos para mí) que decir, simplemente no diré nada... Cuando posteo alguna pendejada, es porque de verdad siento ganas de postear esa pendejada (como en el caso de este post); nunca es "por el compromiso de postear y no perder visitas".

Y aunque este post parezca una disculpa, CRÉANME, no lo es. Sólo fue escrito con la intención de aceptar públicamente que ando más pendejo que de costumbre.

También me gustaría aclarar que no es que yo sea un mamón (bueno, sí, pero no); es sólo que para mí esto de bloggear es un "desmadre organizado". O sea, este blog conservará su poca dignidad mientras se pueda.

En resumen, estoy con mi tren.

P.D.: Hoy noy hay posdata. Los quiero... nosénicómo.

Tip Finísimo XXXV

Tip XXXV: Vender algunas de tus pertenencias para obtener dinero —en lugar de trabajar—, es... Finíiiissssimo!*

Tranquilos, cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.

*Aparte de una pendejada.

Asesino a sueño...

Advertencia: Post terapéutico y pedorrón.

Hace unos cuantos días soñé que asesinaba a varias personas una por una y todas en distintos lugares: No, no era un asesino a sueldo. No, tampoco buscaba venganza. No, no era con fines terroristas. No, no era en defensa propia.... Lo hacía por simple gusto.

Recuerdo que usaba pistolas de todo tipo, cuchillos de distintos tamaños y armas improvisadas... incluso llegué a matar a uno que otro con mis propias manos. En ningún otro sueño recuerdo haber sentido nada similar.

Misteriosamente (o no tanto), todos los seres que habían sido asesinados estaban relacionados a mí de manera directa o indirecta y... En fin, el sueño se alarga infinitamente; podría describir detalladamente todas y cada una de las muertes que causé, pero no lo haré porque ése no es el punto del post y este blog tampoco es gore.

El punto es que justo al despertar sentí una paz enorme. Me sentía feliz y —¿por qué no?— comencé a carcajearme. No anoté el sueño en ningún lado porque estaba seguro de que no lo olvidaría fácilmente... y tenía razón, aún lo recuerdo a la perfección.

Y, bueno, el punto es que estuve pensando durante mucho tiempo por qué disfruté tanto el sueño y cómo es que podía estar tan tranquilo en éste después de haber matado a tantas personas. Afortunadamente llegué a una conclusión favorable para todos:

Soy fan de Hannibal Lecter...

Ok, ok... La verdad es que no he llegado a ninguna conclusión, PERO confío en que usted, queridísimo lector, sabrá interpretar mi sueño y decirme todo eso que NO quiero escuchar.

P.D.: Absténganse de llamarme loco, no es mi intención serlo; mi única intención es ahorrar. Pronto post decente. Los quiero... soñando con Jodie Foster.

Humor es... ¡Michael Jackson (feat. Dr. House)!

Advertencia: Chiste de pésimo gusto.

Se rumora que antes de morir, Michael Jackson acudió al médico:
 
  
 

Sí, ya habíamos tenido la visita de Michael ACÁ.

P.D.: No nos pongamos técnicos con si debió de ir al dentista o al médico. Sobra decir que NO estoy para nada de acuerdo con la pedofilia. Los quiero... bailando Beat It.


Tres meses...

Durante mucho tiempo me la he pasado leyendo los libros que me recomiendan, viendo las películas catalogadas como esenciales y estudiando los temas de interés para las personas que me rodean. He tratado de ser buen hijo, buen hermano, buen amigo y genial "alguien" (novio, odio la palabra).

Desde que tengo uso de razón he tratado de pertenecer, y eso lo hago tratando de satisfacer a los demás. Los momentos y las situaciones son muchas, pero se resumen en el siguiente ejemplo:

Si un libro o película que me han recomendado no ha sido de mi agrado, suelo contestar con agradecimiento lo brillante que me resultó. Todo esto con tal de que la persona que me hizo la recomendación no se sienta ofendida y siga creyendo que tiene buen gusto (aunque en el fondo enumero todos y cada uno de los defectos que tiene la obra en cuestión). Después de todo, ni gano ni pierdo nada.

En el ámbito amoroso, soy capaz de cambiar por más difícil que resulte: si me encuentro con una vegetariana, dejo de comer carne; si me encuentro con una cristiana, me aprendo la biblia; si me encuentro con una bibliómana, saco mis libros viejos; si me encuentro con una deportista, dejo de fumar y de emborracharme; si me encuentro con una popera... ahí sí me alejo sin decir nada; etcétera. En pocas palabras, miento y siempre actúo de acuerdo a mis mentiras y cumpliendo mis (falsas) promesas.

Con la familia y amigos pasa algo similar, pero no es tan grave... supongo. Si me piden un favor, hago todo lo posible por ayudar; si hay algún tipo de pleito, siempre soy el intermediario; y muchas cosas más que, según yo, son normales al tratarse de la familia.

Mis ganas de pertenecer me han costado demasiado: ahorrarme corajes, evitar peleas, comer cosas que no me gustan, disfrazar mi verdadera opinión, negar mis gustos, soportar situaciones bastante incómodas y tragarme mis palabras una y otra vez. A pesar de todo, finalmente me atrevo decir que mi sacrificio ha funcionado y que por fin pertenezco; la gente me quiere, me trata bien y se preocupa por mí.

Sin embargo, aún después de haber logrado lo que tanto he buscado, no me siento satisfecho y mucho menos feliz. Siendo lo más honesto posible, estoy harto y asqueado...

Es por eso que hoy comenzaré a hacer lo que realmente disfruto: me pondré a ver una y otra vez las películas carentes de trama, pero que tanto me entretienen; leeré libros de fácil reflexión y confesaré lo mucho que me gustan; escupiré toda la comida que no sea de mi agrado; saldré a buscar pleito en algun bar; dejaré de prometer amor y comenzaré a follar sin compromiso; etcétera. Dejaré de darle la razón al mundo e impondré mi punto de vista a como dé lugar: se hará lo que yo diga y como yo lo diga.

Resumiendo, hoy todo el mundo puede chuparme un güevo... Total, mi tumor cerebral y los tres meses que me quedan de vida me prohiben perder el tiempo en pendejadas. ¡Salud!

P.D.: No, no se trata de mí. Los quiero... sin chupar nada.

Tengo mal aliento

Hoy tengo que aceptar algo que me da bastante pena —por aquello de que es bien sabido que soy un ser a toda madre—...

Soy pésimo para dar "palabras de aliento". Así de simple: no se me dan, no me salen y no las considero útiles.

Cuando me encuentro en una situación en la que la otra persona necesita que alguien le proporcione un poco de "apoyo", simplemente no sé qué decir y muchas veces prefiero quedarme callado. Y es que, según yo, hay dos tipos de situaciones:

1. La persona tiene un problema realmente grave.
En este caso no importa lo que uno diga, simplemente no funcionará. Ambos saben (el que da aliento y el sufrido) que el asunto es serio y que cualquier cosa del tipo "todo estará bien" es mentira y sale sobrando: el problema es grave y no se solucionará solo. Ergo, lo mejor es dejar que la persona solucione sus pedos como pueda, que sufra y que tome la mejor decisión.

2. La persona se martiriza por una estupidez.
En este caso cualquier tipo de palabras son inútiles, por más que trates de razonar, la pendeja (persona) no entenderá. Es un ser tan estúpido que sufre por gusto y siempre, ante cualquier solución que le propongas, encontrará la manera de demostrarte que lo que dices no funcionaría porque: "Es que no me entiendes".

Resumiendo, en cualquiera de los dos casos las palabras sobran por el hecho de que la primer persona necesita sufrir para poder superar el problema y la segunda es tan pendeja que sufre por gusto.

Por lo anterior es que me cuesta demasiado decir algo útil cuando veo a una persona sufrir. Si la persona encaja en el primer grupo, se me sale un: "No, pues la neta sí está cabrón... ya ni pedo". En cambio, si la persona encaja en el segundo grupo, se me sale un puro y honesto: "¡Ay, no mames, ¿por eso estás así?! Eso te pasa por pendeja(o), pa'quesetequite"... Es decir, en ambos casos termino ayudando tres chingadas.

Aún así, cuando la persona me cae muy bien, intento hacer lo posible por no dar mis típicas respuestas y tratar de ayudar lo más que se pueda —eso sí, sin mentir— y si no puedo, pues aplico lo que me sale mejor: decir alguna pendejada que cause risa... Y cuando no me sale ni una cosa ni la otra, opto por irme al carajo antes de decir algo que empeore la situación (repito, sólo si la persona me cae muy bien).

Es por eso que hoy, después de usar un sistema infalible de "prueba y error" —y decidido a ponerle fin a mi mal aliento—, traigo hasta ustedes la solución...

Si usted, querido lector, no sabe qué hacer ante situaciones que requieran de su "aliento", limítese a decir:

"Sí, te entiendo... qué mal pedo."

Le garantizo que tras pronunciar las palabras anteriores usted habrá matado dos pájaros de un tiro: Le pondrá fin a la aburrida historia que le cuenta el ser que sufre, y estará empatizando con su dolor. Es decir, le hará sentir al sufrido que "todo estará bien".

Ahí lo tienen, no me deben nada. Sobra decir que no pretendo sustituir las recomendaciones de su psicólogo de confianza

P.D.: Lamento el uso excesivo de comillas y cursivas en este post, no sé de dónde salieron. Los quiero... con buen aliento.

Tip Finísimo XXXIV

Tip XXXIV: Echar pasión en el cine por la falta de varo para el motel, es... Finíiiissssimo!

NOTA: La finura aumenta si la sala está llena.

**Tip inspirado en una conversación tuiteril con el maese Jhon Brando.

P.D.: Hoy no hay posdata, ni post decente, ni nada. Los quiero... en el cine.