Archive for diciembre 2009

Recuerdos a futuro

Advertencia: Putipost Terapéutico.
(Sí, otro.)

Pienso que los recuerdos que más duelen son aquéllos que no existen y que no sucedieron. Ésos que comienzan con un "hubiera" y terminan con un "qué lástima"... Mismos que terminan convertidos en rompecabezas sin solución satisfactoria.

También creo que existen los "recuerdos a futuro": cosas que uno se ha propuesto y que nomás no ha terminado de cumplir (podría parecer que hablo de lo mismo que en el primer párrafo, pero no; nomás es cosa de que se concentren un poco y que ignoren mi estupidez con el uso de las palabras). De éstos últimos estuvo lleno mi año.

Mi 2009 fue un año lleno de poco avance y de mucha güeva. Me sentiría mal, pero la verdad es que las pocas cosas relevantes que hice/me pasaron fueron bastante satisfactorias para mí: hubo limpieza de personas inservibles y de sentimientos poco útiles. Además de que por fin me animé a tomar una decisión harto importante para el próximo año y deseché todos esos recuerdos que no tenían razón de ser.

Haría un recuento de los daños, pero la verdad es que no hay mucho que contar: sigo prometiendo a lo pendejo y este año pienso atragantarme con las uvas del mismo modo que el año anterior... Es decir, pasándome por mi hombría los doce deseos/propósitos de año nuevo; mismos que nunca sobreviven por más de un mes.

No sé cómo pinte mi próximo año; pero sé que, "olvidando los recuerdos a futuro", me quedará una pinche obra maestra.

En fin, querido lector, usted disculpe el existencialismo barato de este post. Feliz atragante de uvas.

P.D.: No se olviden de seguir votando; no ando haciendo el ridículo nomás de a gratis. Los quiero... tragando uvas.

Tarjetas Glosario

 Advertencia: Post Terapéutico

Nunca he sabido qué se responde ante un "Te quiero". La mayoría de las veces cambio el tema y cuando es evidente que la otra persona espera una respuesta, no se me ocurre nada más que un: "Gracias"... A nadie le gusta que uno le dé las gracias.

Algo similar me pasa con cualquier otra combinación de palabras desagradables (para mí). Recuerdo que de niño le cambiaba el nombre a las cosas por la sencilla razón de que no me gustaba cómo sonaba la palabra original. Lo hice muchas veces, pero no recuerdo ninguna.

El punto es que actualmente ya no cambio las palabras que no me gustan... las evito. Pueden no gustarme por dos razones: por su sonido o por su significado. Cuando son por sonido, simplemente busco un sinónimo; cuando son por significado, trato de callarlas hasta que ya es realmente necesario pronunciarlas/escribirlas.

En los casos en los que alguien se refiere a mí con palabras que no soporto: me emputo y me aguanto.

Por todo lo anterior, decidí que mandaré a imprimir unas tarjetas de presentación que incluyan un glosario con las palabras que encuentro desagradables. Así, al repartirlas, las personas de interés (para mí) entenderán qué palabras no me gusta escuchar y qué palabras nunca escucharán de mí.

Estoy seguro de que con mis "tarjetas glosario", mi manera de interactuar con el mundo funcionará mucho mejor y me evitaré infinidad de pedos gratuitos. Les recomiendo hacer algo similar: no le pongan la cola al burro, mejor jálenle las orejas (sin albur, cerdos).

P.D.: Ahí la llevamos, hartas gracias a todos. Los quiero... imprimiendo.

Tip Finísimo XLI

Tip XLI: Participar en un concurso desinteresado y sin fines de lucro —cuando en realidad estás haciendo publicidad gratis—, jugando a ser político, es... ¡Finíiiissssimo!
Meh.

Dolor existencial...

El otro día escuché a mi madre decirle a mi hermano que dejara de soñar, que la vida es más fea de lo que uno cree y que cuando por fin se despertara, aprendería lo que significa el dolor existencial. Mi hermano simplemente contestó que no tenía pensado despertar nunca.

Me quedé pensando mucho tiempo en lo que pasó sin entender demasiado (como siempre), pero a pesar de ello seguí haciendo mi tarea sobre el ciclo del agua —mismo que me parece no aplicable siempre: ¿por qué si el ser humano es 70% de agua, no se muere evaporado?—. En fin, terminé mi tarea y me fue a mi cuarto pensando en lo que mi madre había dicho sobre el dolor existencial... y en Elena también.

Al otro día llegué a la escuela sin poder descifrar aún lo que significaba el dolor existencial, aunque estaba emocionado porque tenía pensado regalarle a Elena uno de sus chocolates favoritos y después enseñarle a jugar con mi balero durante el recreo... Pero no se pudo porque ví a Elena tomada de la mano de Alfredo, mi archienemigo.

En el momento en el que ví a Elena con Alfredo sentí una punzada enorme en el estómago. Pensé que me había dado diarrea, pero no fue así. Desde entonces, cada que escucho el nombre de Elena, o la recuerdo, la punzada vuelve con la misma fuerza.

Supongo que no fue la mejor manera de entender el dolor existencial. Hoy me duele la Elena. O sea, no me duele la panza; me duele su existencia.

Atentamente
Totó
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NOTA: Carta encontrada hoy entre las cosas de Totó. Al parecer la escribió un mes después de su desaparición (en Julio de 2009). Seguiremos informando.


Payaso Chillón

Hace un par de años vi a uno de esos payasos que tienen la cara triste. Tenía lágrimas dibujadas en el rostro y la boca hacia abajo como haciendo un puchero.

El payaso no hacía más que mirar a todos los transeúntes y sólo se reía cada que pasaba junto a él una persona con un rostro igual o más triste que el suyo. Justo después de reír volvía a reflejar tristeza y melancolía.

Lo observé durante mucho tiempo esperando a que se burlara de alguien feliz, pero no lo hizo. Cada que alguien intentaba darle una propina, él se negaba y parecía que hasta se ofendía. Pasaron muchas personas tristes junto a él —siento sometidas a la burla de éste— y ninguna le reclamó o se enojó: todas lo ignoraron.

No aguanté más y me acerqué a preguntarle por qué lo hacía... El muy hijodeputa se carcajeó sarcásticamente y se orinó en los pantalones al no poder contener la risa: prometí vengarme.

Aprendí a fingir la felicidad y regresé a buscarlo un par de meses después. Lo encontré y cuando pasé frente a él... El hijodeputa lloró desconsoladamente: me lo chingué.

Desde entonces decidí ser mimo.

P.D.: Este fue un post abstracto, güeysss. Los quiero... payaseando.

"Taste, don't swallow"

Ella era hermosa. Su belleza y personalidad la convertían en un ser perfecto; era alguien tan irresistible —o inclusive más— como el mismísimo demonio lanzando su mejor oferta para obtener cualquier alma. Fue la inspiración de algunos y la perdición de muchos otros.

La diferencia entre los que encontraron en ella a una musa y los que la descubrieron como verdugo, no fue nada más que el respeto que mostraban hacia ella. Los primeros (los artistas) entendieron que una mujer como ésa era incapaz de pertenecerle a nadie; mientras que los segundos (los pendejos) simplemente la subestimaron tratando de convertirla en su pertenencia y fracasando terriblemente.

Pinturas, joyas, poemas, abrigos, canciones, dinero, flores, odas, viajes: lo que fuera... Tenía la habilidad de conseguir todo tipo de regalos con sólo sonreír y mirar cínicamente.

Era una mujer capaz de fingir y reprimir cualquier tipo de sentimiento. Lo clásico: reía por no llorar y fingía insatisfacción cuando era la más feliz del mundo. ¿Por qué? Porque podía. Después de todo, así son las feminus maquiavelus.

Vivió exprimiendo la virilidad de muchos hombres y alimentando la envidia de muchas mujeres. Logró satisfacer sus necesidades de una y mil maneras. No necesitó enamorarse, por eso nunca lo intentó. Aprendió a obtener, usar y desechar: como debe de ser. Todos apostaban a que nunca se comprometería ni le entregaría su amor a nadie. Y así fue... hasta que me aparecí en su vida.

Fue capaz de sacrificar su belleza y su tiempo; antepuso mis necesidades a las suyas; se rindió ante mis celos y berrinches; me quiso como nunca había querido a nadie: se comprometió y me convirtió en su todo. Resumiendo, se abandonó para no abandonarme y me entregó todo aún cuando yo no sabía que lo necesitaba o lo quería.

Muchos la criticaron al verla tan dócil y manipulable, no podían creer lo mucho que había cambiado y lo feliz que seguía siendo. A ella nunca le importó, siempre decía "que hablen, nunca existirá nadie más importante que tú" y yo, por supuesto, le creía.

Con ella viví los mejores años de mi vida —literalmente—. Fue mi musa y nunca mi verdugo; la convertí en mi pertenencia sin fracasar en el intento. Nunca me pidió nada, sólo una vez llegó a necesitar algo de mí y no se lo pude dar. A pesar de tener todo en común: éramos incompatibles.

Por eso es que aún no puedo perdonarme el no haberla podido ayudar cuando el cáncer le destrozó la médula ósea y no pude donarle un poco de la mía: "Mieloma múltiple", o algo así dijo el doctor. Yo, su chingado y único hijo, no pude hacer nada por mi madre. Me odio.

¿Mi padre? Nunca lo conocí, pero ella siempre dijo que era Lou Reed (click).

P.D.: A Lúps.