Archive for 2010

Irrelevancia

Nunca he sido bueno armando listas de relevancia. Al momento de crear un top ten, siempre estaré seguro de los tres primeros lugares y, después de pensar un chingo, terminaré enlistando mucho más de diez cosas. Después purgaré la lista y seguirán quedando más de diez. La purgación no haría falta de no ser porque —como ejemplo absurdo— tiendo recordar primero la canción de coro pegajoso en lugar de aquella que me hizo vibrar el escroto. Parece lógico, pero no debería.

Pasa lo mismo cuando tengo que mencionar una sola cosa. Si me preguntan por mi libro, película, etcétera favoritos, no sé qué contestar; contesto más de una opción o tiempo después reacciono diciendo "ahquépendejo, si me gusta más esto otro…". Y seguro la persona que me lo pregunte pensará que soy simple y que ay, pobre de mí. Qué sé yo.

Lo anterior solía preocuparme. Mi falta de talento para enlistar cosas de interés y mi nulo sentido de relevancia me hacían sentir simple. Envidiaba en silencio a todas esas personas capaces de mencionar eso que les gusta en el orden correcto. En fin, estaba yo en conflicto. Sentía que me faltaba ese chip medidor con el que muchos parecen sentirse a gusto, hasta que noté que no es tan grave como parece; que no pasa nada; que todo está bien. Ya, ya, cálmate.

Y es que finalmente comprendí que ese acto de ordenar cosas por su relevancia resulta ambiguo. Al menos para mí, que hay días en los que disfruto lo mismo escuchando una canción que sacándome la pelusa del ombligo. ¿Cómo se maneja ahí la relevancia? ¿Por valor histórico? ¿Por complejidad? Sí, ya sé que son cosas totalmente diferentes, pero qué. No sé, me ha pasado que lo que hoy me gusta mañana ya no. Soy desconfiado, he ahí el problema. No son las listas, soy yo. Y me vale verga. Por eso he decidido dejar de preocuparme por los lugares que le asigno a cada cosa y desconfío vulgarmente de cualquier top ten. Además, lo verdaderamente relevante pocas veces necesita ser mencionado.

Explico esto porque hoy venía con toda la intención de contarles lo mejor de mi año, pero me vi fracasando en el intento. Y también supongo que les vale verga.

Larga vida a las epifanías del 2010, eso sí.

Envidia disfrazada

Platico con un vagabundo. (Parafraseando). Me cuenta sobre las extrañas maneras que ha tenido de matar gente en su memoria. Jura no saber nada acerca de su pasado y dice no recordar qué fue lo que lo convirtió en un practicante del ovido. Admirable mentiroso. 

Ese asunto de pensar en el pasado como una mejor época siempre me ha parecido absurdo, pero igual de inevitable. Incongruencias. 

Pienso en la nostalgia como una manera muy discreta de envidiar la felicidad ajena. Y no lo veo como algo malo sino como algo genial. Sin embargo, me intriga la gente que se estanca ahí. Por eso, supongo, existe la gente grinch y los amargados incapaces de soportar que otros tengan placeres simples y pendejos. Se hunden esperando que alguien los saque a flote, como si algo así fuera a suceder.

Si bien la mayoría del tiempo me quejo del mundo, estoy lejos de emputarme realmente por la manera de ser de alguien más: "let it be, güey" (todo, claro, siempre y cuando no te mayuguen de más el escroto). Ésa es la razón por la cual siempre busco distraerme con pendejadas, tal vez para ignorar lo importante. ¿Contradicción? Quién sabe. La verdad es que critico por hobbie, pero eso es otro pedo. Laifisgud.

Escribo esto porque conozco a la persona más feliz del mundo, y también a la más triste. Ayer las vi juntas: la primera ignora todo y la segunda piensa demasiado en el pasado. Me pregunto si algún día la segunda encontrará la respuesta que tanto busca y si le servirá de algo. 
Al final me limité a mirar con gusto cómo la primera contagiaba a la segunda con un algo de risa. Qué momento.

Pero bueno, quizá no entiendo nada. Felices brindis.

Groserías

Me gusta caminar con los brazos abiertos cuando el viento sopla fuerte para ver si puedo elevarme. ¿Qué tan pesado puedo estar? Además, he visto las noticias cuando hablan de huracanes y he notado que el viento es demasiado fuerte. Mamá sólo ríe y me dice que no es tan divertido como suena. Le contesto que no me importa y me dice que no sea grosero. No entiendo.

Hace unos días estuve mirando a las palomas, deben ser los animales más felices en la ciudad. Toda la gente se la pasa quejándose del tráfico, o de cómo viajan apretados a todos lados; las palomas seguro se burlan de todos ellos: simplemente abren las alas y llegan. Supongo que los perros y demás animales deben envidiarlas. No debe ser fácil ver a un ser tan libre con un ser humano esperando que seas comprensivo con él desde tu jaula, tu casita o con una correa al cuello. Puaj. También me imagino los concursos que organizan para atinarle a la gente con su caca en la calle. Qué divertido.

Mi mamá y mi hermano me preguntan para qué quiero volar. Me pone triste que me lo pregunten como si fuera algo malo. Les digo que no sé y comienzan a reír. La única razón que tengo es que me gusta cómo se siente el aire en la cara cuando corro y supongo que volando se ha de sentir aún mejor, además de las cosquillas en el estómago. Pero ellos no entenderían eso.

Ayer caminaba de nuevo con los brazos abiertos y mamá me preguntó qué haré si el viento nunca me levanta. Le dije que me convertiría en paracaidista. Me dijo que eso es algo muy peligroso. Le contesté que no me importa. Me pidió que no fuera grosero.

Creo que mamá vive enojada porque el viento la olvidó. Alguien debería explicarle que es más grosero burlarse de mí.

--
T.

Autores autobiográficos

Considero que no hay mejores magos que los grandes contadores de historias. Esos que se toman el tiempo para mirar bien a su alrededor y plasmarlo aún mejor. Esos que son capaces de convertir cualquier objeto en un personaje.

Pienso en todas las grandes historias como el pensamiento adelantado al sentir del mundo. Como eso que uno nunca supo que se podía decir. Por eso, creo, nos identificamos con canciones, libros, películas, pinturas y etcétera.

Me gustaría conocer a las diferentes personas que han inspirado las historias con las que me identifico en diferentes momentos, sólo para aprenderles un poco. O para comprobar que a mí no me hubieran servido de la misma forma. Quién sabe, lo único cierto es que disfruto mucho de conocer personas que no se saben geniales; de observarlas y aprender; de imaginarlas en diferentes situaciones. Así nomás: porque sí. A ver si así. O no.

Y es que siempre he pensado que los verdaderos genios son aquellos que inspiraron al ídolo a escribir su historia. Eso podría explicarlo todo. Creo.

Los dejo con su canción en repeat, o con su libro desgastado, o con su pintura favorita, o con lo que sea que les cuente una gran historia... A ver si así me explico mejor.

"Borracho"

"Si tú eres feliz, yo soy feliz", me dijo un amigo borracho alguna vez en una fiesta con más borrachos. Cuando sucedió eso, dejé salir una carcajada y le agradecí alzando mi vaso para brindar con él. Después me dio un beso. En la mejilla.

Disfruto mucho ver el proceso de transformación entre borrachos. Me considero de esos. A simple vista soy tímido, callado y a veces hasta amargado, pero bastan unos cuantos tragos para que la lengua se me suelte y con ella las ganas de socializar. Clásico. Tengo anécdotas. Muchas. Varias están llenas de lagunas mentales y de maquillaje personal, pero todas son gratamente recordabas; inclusive aquellas que tienen que ver con destrucción, caídas y pleitos. 

Aclaro que estoy lejos de pensar que ser borracho sea motivo de orgullo; sin embargo, el tener buena compañía a la hora de ejercer la profesión sí lo es. Por eso escribo esto.

Cuento lo anterior porque hace poco me preguntaron qué ganaba estando borracho. 
"Risas", contesté. 

Gracias, procedo a brindar sin motivo alguno. Espero hayan entendido. Si no, luego les explico.

Temporal

Nunca había comprendido bien el concepto de la insignificancia, hasta hace poco que me convertí en un usuario frecuente del metro (que no es lo mismo que típico). Los mares de gente que salen de quién sabe dónde con rumbo a quién sabe dónde compartiendo un mismo espacio a menos de un metro de distancia me sorprenden de manera casi infantil. 

La cercanía de tantas personas ignorándose entre sí me causa mucha curiosidad y por eso, sin importar lo mucho que detesto a los chilangos, me invento historias que encajen con el tipo de rostros que veo: la mayoría tristes, enojados y/o preocupados, muy pocos inspiran tranquilidad. Otras veces simplemente me hago pendejo y también los ignoro; después de todo, me ponen de mal humor.

Pienso que estamos rodeados de gente que renovó sus sueños o disminuyó sus aspiraciones con tal de hacer más llevadera la frustración:
El que soñaba con ser futbolista se convierte en comentarista casi al mismo tiempo que algún licenciado se compra su primer taxi. Las que sueñan con ser actrices terminan sacando provecho de su belleza en otras áreas de la mejor manera que pueden; los escritores con novelas a medio terminar  se dedican a escribir cosas que odian; los músicos cambian la fama por la intimidad de algún bar o la comididad de un mariachi, al igual que los pintores que dan clases y los directores de cine que terminan dirigiendo comerciales. De los revolucionarios que terminan al servicio del sistema mejor no decimos nada. Eso sí, todo es de manera temporal... Y etcétera.

Me pregunto si terminaré siendo igual de conformista que los entes anteriores. Lo dudo, pero igual voy tomando mis precauciones: ya estoy pensando en a quién le echaré la culpa (no me gustaría culpar al gobierno ni a Dios) y ahorrando para comprarme un taxi. O dos. 

La verdad es que nadie sabe nada; lo más probable es que les termine presumiendo lo bella que es mi esposa y lo inteligentes que son mis hijos... No se crean, eso tampoco pasará.

Ya. Mejor oremos por no morir siendo insignificantes y regalémonos hartas carcajadas.

Antipatía

Usar y tirar. Tirar y pisar:
Todo junto y revuelto.

Colecciono miradas y caricias que no necesito pero agradezco. Apilo libros que nunca leo y tiro las películas antes de verlas. Recuerdo sólo las cosas que me convienen y me deshago de todas esas personas que no me sirven para nada. Ninguna me sirve para nada. Cuestiono constantemente la existencia de Dios y me burlo de aquellos que temen ser condenados al infierno. 

Me río de la gente que apoya movimientos y causas sociales. Idiotas con dinero y tiempo libre. El existencialismo me parece absurdo. Pienso que la forma más natural de ser es no siendo nada, por eso desconfío de las personas que sueñan con ser famosas, con trascender: me provocan una sensación muy rara, algo entre asco y risa.

Estoy lejos de creer que los hombres puedan ser románticos, todas sabemos que sólo quieren meter el pito y salir corriendo. Total, siempre terminarán enamorados de la puta que les hable más bonito. Lo sé por ser la puta que habla más bonito.

Sólo existe un alguien al que haya querido más que a mí... y a ese alguien lo quiso más la muerte.

P.


Vagabundeo

Admiro a los vagabundos, más por imaginación que porque se lo merezcan. Me gusta pensar que todos tuvieron sus grandes logros y momentos, pero, como no supieron lidiar con la realidad, prefirieron inventarse una en donde la mugre sea su reino y la nada sea su límite: 
Conformismo disfrazado de grandeza, debería ser una religión... Cierto, ya todas son así.

Me gustan las historias de éxito que terminan en fracaso. Es demasiado interesante lo complejo que resulta elegir el camino a seguir —o la manera de hacer ciertas cosas— y lo fácil que brotan los instintos para decidir y sabotear lo establecido. Magia. 

Disfruto ver la transformación y decadencia de aquellos personajes que parecen inspiradores, tan llenos de aspiraciones, pero que se hartan del esfuerzo inútil y deciden tomar el camino fácil: nada mejor que ver cómo un microbio se alimenta sin control y termina estallando.

Algunas veces me siento identificado con ese tipo de historias, otras me causan mucha risa, quizá por eso no veo nada de malo en las personas que se aprovechan de su belleza o su inteligencia, o de la estupidez ajena, para conseguir cosas. De hecho, me resulta repugnante la gente que se queja de los integrantes del primer grupo. Es más, apuesto a que no saben ni siquiera contestar objetivamente qué hay de malo en sacarle provecho a lo que uno tiene; hablarán de límites, de moral y de respeto, pero cualquier conclusión terminaría resumiendo envidia.

Me sienta identificado o no, opino que algunas personas deberían aprender mucho más de todos esos personajes que intentan y fracasan; que sufren pero consiguen; que se hacen pendejos. Por eso me da tanta risa la gente que se la pasa comparando lo actual con sus mejores momentos: "Es que fui/tuve/hice/me respetaron". Pendejos que no se dejan ir.

"Ya te quiero ver", dirán. "Miren cómo me hago pendejo", contestaré.

No me burlo, simplemente prefiero pensar que la solución a todo es simple: 
Seamos como cuando éramos niños jugando a ser adultos.
Ahora, si me disculpan, tengo un saco de vagabundo que llevar a la tintorería.

A tu recuerdo:

Hijadeputa, cómo te quiero.

Me encanta la manera en que estás siempre al pendiente para cobrar algún tipo de deuda, pero igual de lista para ignorar todo una vez que se te ha pagado. Me sorprende la capacidad que tienes para llenarte de datos inútiles y recuerdos absurdos. Es más, lo disfruto; sé que todo guardas por el valor del sentir y no por el que realmente debería tener, tal vez por eso olvidas lo que es verdaderamente útil y relevante. Risa, enojo, duda, qué sé yo, por algo siempre has de almacenar algo: eres una cursi.

Me molesta mucho la manera en que a veces me cuentas las cosas, me confundes con tu anacronismo. Detesto que dejes tus historias a medias, pero me río cuando las terminas de contar algunos días después: eres la reina del flashback.

Adoro el nivel de referencias que manejas y tu manera de abordarlas cuando no eres capaz de recordar algo, aunque no logres ocuparte de nada más cuando te sabes olvidadiza. Disfruto ver cómo escribes pequeñas notas que pegas en cualquier rincón sin importar si será fácil consultarlas después: eres una mujer dispersa pero bastante ordenada. A tu modo, claro.

Esa manera tan tuya de observar discreta pero atentamente a las personas, para después describirlas física y mentalmente me resulta bastante interesante. Sin embargo, lo que más me atrae es la precisión con la que describes las sonrisas y las miradas: eres una puta retratista.

Pareces tener muchas virtudes, pero estás muy lejos de la perfección. Preferiría que olvidaras cosas con más facilidad en lugar de simplemente ignorarlas; no entiendo tu necesidad de recordar con frescura todo eso que a veces te ha hecho daño. Me emputas. Asimismo, odio que tengas dudas, me cagas, te pones insoportable y no haces otra cosa que no sea chingar y chingar hasta se te resuelvan. Tú y tu estúpida neurosis me estresan demasiado, pendeja.

En fin, sea como sea, agradezco mucho el tenerte en mi vida y te considero parte importante de mi ser. Te diría más cosas, pero mejor así... ya sé que eres una puta muy arrogante.

Ah, cómo te quiero, pinche memoria. Nunca descanses en paz.

P.D.: Sí, a mi memoria. Los quiero... de memoria.

Está bien. (Jódete.)

Parafraseo:

(Hiiijodetuputamadre.) ¿Estás seguro de esto? No, en serio, creo que deberías pensarlo mejor. (Claro, como ya cogimos... Imbécil.) Lo sé, pero esta decisión no debería resultarte fácil. ¿Seguro? (Seguro eres puto.) Mira, entiendo lo que me dices (sí, ajhá; ni tú te lo crees), pero no comprendo por qué no me dejas estar cerca de ti. ¿Por? O sea, la verdad pensé que podríamos tener algo. (Sí, cómo no, pendeja de mí.) Sí. Lo sé. Sí, en serio. (En serio, chingatumadre.) Pero... No, no es eso; sí, sé que no sientes lo mismo (, culero). ¿Sabes? Trato y trato de acercarme a ti, pero no me dejas; creo que tienes miedo (, puto), deberías dejarlo ir... (No voy a llorar, no voy a llorar...)

Está bien, tú ganas, no insistiré más. (Total, ni estás tan guapo.) Es una lástima que nuestros caminos vayan hacia destinos diferentes (el tuyo va a la chingada, me imagino), pero espero que nos encontremos algún día (para ser yo quien te mande al demonio) y podamos ser amigos. Deseo que te vaya bonito en tu vida**, en serio. (Chingatumadre y muérete.)

Nunca lograré entender por qué la gente tiende a ser tan amable cuando les gustaría insultarte hasta el cansancio. Me parece una cosa estúpida, pero un poco admirable.

P.D.: No se burlen, yo no pedí nacer. Los quiero... insultando.

**Mi esfuerzo para contener la risa aquí fue algo sorprendente. Presumo.

Arcadas

El hastío y la náusea constante predominan en mi vida desde hace tiempo. Sentir que mi estómago ha sido llenado con el charco más sucio del mundo ya es algo bastante normal para mí; me imagino la infinidad de lombrices y larvas que habitan en él. Mis uñas son negras y tengo problemas con la próstata desde hace tres meses; el ardor que siento al orinar es tan grande que quisiera arrancarme el pene y hervirlo para después masticarlo —cosa que sería inútil, ya que él no tiene la culpa—. En la cabeza tengo más pelusa que cabello y apuesto a que nadie nota mi calvicie, ya que las miradas de la gente siempre se dirigen hacia la sonrisa amarilla de pocos pero grandes dientes que tengo y se intrigan con la enorme cicatriz que ocupa el lugar que le corresponde a mi ojo izquierdo. Respiro con mucha dificultad y mi aliento es peor que el de un perro de basurero. No logro dormir más de cuatro horas y mis ojeras son enormes. Mi cuerpo no es más fuerte que el de un esqueleto y me cuesta mucho trabajo caminar sin ayuda de un bastón, aunque usualmente ando en silla de ruedas… Soy un ser desagradable, no hay más.

Pienso mucho en lo poco que vale seguir viviendo siendo un asco y he considerado el suicidio, pero creo que hacer eso a mis setenta y cinco años sería algo carente de mérito. Aguantaré, siento que ya no falta mucho.

Sé que tal vez ahora estés llena de asco al imaginar mi situación. No te culpo, mis arcadas son enormes cuando me miro en el espejo. Aún así, no me importa, lo único que quiero es que me recuerdes —de la manera que sea—. Después de todo, si aguanté tanto, fue por la esperanza de que algún día vendrías a verme.

Ya no estoy, pero me sé triste al saber que estás leyendo esto. Qué lástima, si hubieras venido mientras seguía vivo, hubieras obtenido la mejor versión de mí.

 Confío en que tu curiosidad te matará. Adiós.

Se vende

Últimamente amanezco con ganas de vender mi alma. Nomás por curiosidad. Quisiera saber si pediría lo que siempre he deseado o si la emoción del momento me haría pensar en otras opciones.

Y es que en el fondo soy más pendejo de lo que me siento. Todos lo son, supongo; sin embargo, la intriga queda.

(Dejando de ser incrédulos por un momento:)

Me pregunto cómo sería andar por ahí sin algo que nunca sentiste, pero que sabes que no tienes. Ese algo a lo que todos le asignan un color para dividir a las buenas de las malas personas. Esa misma cosa que viaja al cielo o al infierno según tus acciones en la vida.

Supongo que algo similar sienten los huérfanos a lo largo de sus vidas.

También me pregunto si la facilidad que concede una transacción aparentemente fácil, le quitaría el sabor a lo obtenido en ella. ¿Me importaría? No lo sé, pero quisiera averiguarlo.

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Dudas como las anteriores, y otras mucho más pendejas, invaden mi mente la mayoría del tiempo. Sería genial si me gustaran las respuestas simples, pero ya no me las alcanzo a responder, por eso mismo solicito su ayuda:

¿Saben 'de a cómo' está el tipo de cambio alma-bienes?

Gracias.

P.D.: ¿Ustedes venderían su alma? ¿A cambio de qué? Los quiero… en el infierno.

Incongruencia

Los ánimos mundialistas han sacado muy a flote aquello de lo que todos hablan pero pocos reconocen cuando lo practican: una mezcla entre la —chaquetísimamente nombrada— doble moral y la hipocresía.

No logro entender cómo es que la gente de este país disfruta haciendo chistes acerca de los habitantes de otras naciones, pero hace berrinche y se indigna cuando alguien se atreve a decir que las mexicanas son feas y bigotonas. Dirán que: "Son dos cosas distintas", "Nosotros no lo decimos con ganas de ofender", "No es lo mismo porque ______"... Y mil mamadas más, pero:

¿Qué diferencia hay entre un gringo que grita "¡La migra!" sólo por disfrutar viendo cómo corren los indocumentados y un mexicano gritándole "¡Mesero!" a un argentino mientras ambos caminan por la calle? Ejemplo absurdo tal vez, pero eso no quita lo hipócritas.

Parecen mujeres luchando por la desaparición del machismo, pero incapaces de borrar la palabra PUTA de su vocabulario: tiran la piedra y culpan a su mano.... o como se diga. No chinguen.

Otro ejemplo clarísimo es el de los idiotas que presumen su bellísimo humor negro mientras disfrutan haciendo chistes a diestra y siniestra sobre cualquier tipo de tragedia... Pero, ah, cuidado y se metan con sus ídolos, porque ahí ya todo es ofensivo y de mal gusto. El ejemplo más claro: Chistes de Paulette vs. Chistes de Cerati.

Sus babosadas ponen triste al Dios del Humor. Qué triste que para ustedes la cábula deja de ser cábula hasta que se meten con sus cositas sagradas. Congruencia, por favor.

Es por eso que hoy, como un favor, les recuerdo la mejor frase del mundo para que se les quite lo maricas:

El que se ríe, se lleva...

Sabiduría simple de tiempos mundialistas y medicina antigandallas. Aprendan de una buena vez, no me hagan llorar y dejen de causarme asco.

P.D.: Post absurdo; no cupo en un tuit. Los quiero... riéndose de ustedes (como yo).
Nota cursi extra: Aprovecho para felicitar a todo el país, se ha hecho de un gran médico.

Infomercial

A veces, cuando estoy muy aburrido, analizo el mercado que me rodea. Es decir, me largo a dar vueltas por el supermercado para comparar precios, promociones y productos; mis lugares favoritos son la farmacia, la papelería y el área de las bebidas embriagantes (como era de esperarse).

Otras veces, veo la televisión en busca de anuncios publicitarios; sin embargo, mis favoritos son los infomerciales. Disfruto googleando cada producto que veo y leyendo las opiniones de la gente que ha llegado a comprar alguno (a veces no se encuentra gran cosa, o nada)… Inténtenlo, es sano y divertido ver los niveles que alcanza la ingenuidad (en el caso de la mayoría de los productos). Mi producto favorito: el Happy Chop.

Pero este oficio también tiene sus contras. Y es que la ingenuidad también resulta repugnante; el mejor ejemplo son los anuncios de Genomma Lab: productos milagrosos, palabras rimbombantes, voces dobladas, medicamentos genéricos vendidos como si apenas hubieran sido descubiertos, imágenes asquerosas y sonrisas más falsas que las usadas por las secretarias con sus jefes… Si lo anterior se traduce en altas ventas, ¿qué más se puede decir? Ah, sí: No sean pendejos.

De los productos para bajar de peso mejor ni hablamos porque me traumo... Digo, ¿qué? Gordos.

Otra cosa que se comprueba viendo la televisión, es el hecho de que los mexicanos tienen muchos problemas gastrointestinales. Eso de tener mala digestión y vivir constipados explica tantas cosas…

Los dejo, mi laxante acaba de hacer efecto. No sin antes cumplir con mi labor social:

Cuando usted, querido lector, sienta ganas de comprar algún producto milagroso anunciado en la televisión… Cómprelo, a ver si así se le quita lo pendejo.

¿Ah, verdá'? Pasa que no encontré mejor consejo. Y el laxante se llevó las ideas para finalizar decentemente el post.

P.D.: That makes me happy. Los quiero... milagrosos.

Superfluo

Todas las mañanas, al iniciar mi día, me reviso frente al espejo y realizo una rutina de ejercicios para tratar de averiguar si he obtenido algún superpoder mientras dormía… Desilusión, sigo siendo un simple mortal: así, como Jesús; sí, el hippie.

Pasa que a veces me gustaría poder aventarme por la ventana en un acto suicida y comenzar a volar justo antes de caer (porque sé que me arrepentiré en el camino, ¿ven?). No es que sea yo una persona depresiva, es que ya dejé las drogas.

Pero tampoco me quejo tanto, disfruto mucho la capacidad que tengo para desaparecer de donde ya no quiero estar… Algunos le llaman autosabotaje, creo; me vale madre, la verdad, aunque no siempre. 

¿Se imaginan lo que sería del mundo si nuestros padres pudieran escoger un superpoder para nosotros al nacer? ¿Cuántos se quejarían del suyo como lo hacen con el nombre? El horror, chavos. Mejor así.

En fin, les preguntaría por el superpoder que les gustaría tener, pero tengo cosas más importantes en qué pensar. El averiguar por qué decidí escribir esto esto es un buen ejemplo, aunque ocupar mejor mi tiempo sería una gran alternativa.

Nocierto, a ver, ¿quién los quiere? Cuéntenme lo que quieran, anden.

P.D.: Post sin pies ni cabeza; ahí pa' la otra. Los quiero… superados.

Sobrepeso

I'll give you anything, everything if you want things… Ah, ¿no, verdad?

Hoy vi a la mujer perfecta para mí. O bueno, eso creo a simple vista. De inmediato me imaginé teniendo veinte hijos con ella y una casita en el campo; nada ostentoso. De hecho, los veinte hijos servirían para ayudar en la siembra y cosecha de mis dos hectáreas de tierra en algún lugar inexistente… como Tlaxcala (si es que Tlaxcala mide más de dos hectáreas).

Creo que estoy enamorado; me imaginé un presente perfecto acompañado por su sonrisa y ese cuerpo que pa' qué les cuento. Es cierto que muchas veces pienso con el pene, pero cuando los testículos me vibran es historia aparte… Hoy me vibraron; algo así como cuando truenan los relámpagos en el cielo. Hasta exclamé para mis adentros un: "Es tan perfecta, que ya me duelen los bolones". Figúrense.

Como era de esperarse, no pude evitar desconectarme unos momentos del mundo exterior para imaginarla en una infinidad de posiciones… No me juzguen, no es mi culpa ser un degenerado: yo no pedí nacer.

Desgraciadamente, mis sueños de campo se vieron truncados bruscamente. Y es que yo juraba que no tenía ni un pinche gramo de grasa corporal, pero la verdad es que tiene sobrepeso: su pinche novio.

Considero que las mujeres así de exquisitas deberían de estar siempre disponibles y sin novio (o sea, para mí; ¿ubican?). "Lástima que seas ajena", me dieron ganas de gritarle, pero me aguanté al recordar aquel dicho que dice:

Me he de comer esa tuna…

BenditoseaDios, a mí el amor me dura de tres días a una semana. A veces más. A veces menos. Pero ahora, con el tiempo y un ganchito, esperemos que dure más. Seguiremos informando.

Les juro que esto no es obsesión. Tampoco piensen mal; vivo enamorado… de todas, pero igual cuenta, ¿no?

No, ya: la culpa la tiene Cupido. ¿O cómo era?

P.D.: Nomás no le digan a naiden. Los quiero… entunados. Y entonados.

"… you can work on points for style."

Me disculpo:

Por no compartir tu facilidad de asombro.
Por no reírme de tus chistes, pero ser capaz de contar los más absurdos.
Por pendejearte en lugar de darte ánimos.
Por escupir al cielo cuando está lloviendo.
Por saber decir No.
Por preferir quedarme callado que discutir contra tus estúpidos argumentos.
Por no tomarme tan en serio como tú.
Por burlarme de ti después de haberme reído de mí.
Por cagarme en tu retrete como si fuera mío.
Por aburrido.
Por caerme a toda madre.
Por decir "no me interesa" para evitar que pierdas tu tiempo contándome algo que, efectivamente, no me interesa.
Por indiferente.

En fin, me disculpo por todo eso que te molesta y que no alcancé a recordar para ponerlo en esta lista.

Ah, pero eso sí: Qué bonita sonrisa fingida tienes.

Atentamente
El Amargado

P.D.: Agradeceré sus contribuciones para ampliar la lista. Los quiero… amargos.

Oportunismo

Despiertas con la amargura dibujada en el rostro y con el ánimo más pisoteado que la reputación del presidente; no se te entiende muy bien, pero susurras agotado un "¡Puta madre!". Te levantas a mear por primera vez en el día y al voltear hacia la ventana te percatas de aquello que tanto te molesta: afuera aún está oscuro; pinches madrugadas.

Abres la regadera para meterte a bañar y… puta madre, olvidaste pagar el gas. Te bañas tan rápido como puedes, pero con especial énfasis al enjabonar axilas, culo, genitales; al terminar, te enjuagas aguantando la respiración: pinche agua, está bien fría. Omites lavarte la cabeza porque el cabello no parece apestarte como de costumbre y ya estás al borde de la hipotermia (o eso crees). Chinguesumadre, de todos modos no hay quién se te acerque tanto como para percibir que hueles mal —en caso de que el baño rápido no haya funcionado.

Terminas de vestirte con aquel saco tan madreado que usas desde hace un año, tienes hambre. Ya en la cocina, recuerdas aquella magnífica inversión que hiciste en tu última quincena: un paquete de pan y galletas ("surtido rico"); desayunarás como rey. Te sientas en tu pequeño comedor a degustar tu gran desayuno: un puto vaso de leche, unas pinches mantecadas y un chingado vaso de jugo de naranja (no natural). Al terminar, fumas un cigarrillo para cumplir con el nutritivo desayuno.

Saliendo de tu casa, maldices nuevamente al taxista con el que chocaste hace dos meses y que aún no termina de pagarte los daños hechos a tu coche, por lo que debes de caminar cinco cuadras hasta la avenida en donde pasa el transporte que te lleva a tu miserable lugar trabajo.

Llegas a tu oficina pensando en lo mucho que odias ese trabajo, en las tremendas ganas que tienes de abandonarlo y en lo mucho que te odias por no explotar al máximo lo que consideras tus capacidades; sin embargo, no dejas de levantarte un poco el ánimo confiando en que pronto llegará tu gran oportunidad. Una vez sentado en tu vieja silla, checas el correo deseando que te hayan contestado por fin alguna de tantas solicitudes de empleo… Y sí, ahí está, por fin una oferta para ti. Sonríes, das click en el título para leer el e-mail, terminas de leer y la sonrisa se te borra: estás preocupado.

La oferta es buenísima en todos los aspectos, pero le encuentras un defecto: es necesario que cambies tu residencia. El cambio no sería un problema de no ser porque siempre has tenido miedo a abandonar lo que, según tú, tanto te ha costado construir.

Después de mucho pensarlo, rechazas el empleo: no por incapaz, sino por pendejo cobarde. Todo este tiempo alegaste que la gente no sabía apreciar tu capacidad… y ahora que lo hacen, te das cuenta que el problema era tu cobardía y lo incapaz que eres para abandonar lo poco que tienes. Te sabes patético al darte cuenta de que confías más en el "malo por conocido, que el bueno por conocer", pero no aceptas la idea de saberte así. Pendejo.

Hoy te han encontrado muerto por sobredosis de heroína. Qué asco das: ni siquiera fuiste capaz de morir con dolor.

P.D.: Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Los quiero… de oportunistas.

Lo que el viento a Juárez...



P.D.: CLICK.

Humor es... ¡Eto'o!





P.D.: Sí, ya sé que extrañaban mi genial sentido del humor (y hacía falta). Los quiero… pinocheando.

Insignificante

Hoy me pasó algo que me llevó a releer un par de posts: ÉSTE y ÉSTE.

Sí, va emputado…

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Encuentro absurda la necesidad de fingir con tal de agradarle a las personas sin motivo alguno. No soporto a nadie que se esfuerce por caerme bien, y me resulta patética toda esa gente que —estúpidamente— piensa que, sólo por el hecho de convivir en un mismo lugar, uno tiene que demostrar algún tipo de interés hacia su devaluada humanidad.

Entiendo, pero me enoja —mucho—, el hecho de que las personas sufran por no ser correspondidas o se ofendan porque no piensas igual que ellas.

¿Y qué se dice de todas aquellas que buscan un consejo y esperan que les suavices la miserable existencia con palabras de aliento? Mamadas.

¿Por qué para algunos es más fácil ser hipócritas que mandar al carajo? ¿Por qué casi nunca se entiende el significado de un buen chingatumadre? ¿Por qué uno termina siendo el culero cuando los pendejos son el resto? Fácil: Les gusta mamar, pero ni la lengua saben usar. 

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Desgraciadamente, encajas perfecto en todo lo anterior. 

Ojalá algún día reacciones y entiendas que el mundo está siempre listo para meterte la verga sin considerar siquiera el pedirte permiso. Me sorprende tu optimismo y la manera tan ingenua que tienes de confiar en la gente.

¿Que quién soy para decirte todo esto? 
Soy un pendejo al que no le gusta escupir hacia arriba. Chingatumadre.

P.D.: Palabras más, palabras menos. Prrrt.

Tip Finísimo XLIII

Tip XLIII: Vivir y disfrutar la Pasión de Cristo (sin albur, cerdos) yéndose de vacaciones en Semana Santa, es... ¡Finíiiissssimo!
P.D.: Los quiero… rezando por su salvación.

Capacidad

Me considero perfectamente capaz de hacerte creer que puedo regalarte la Luna y treinta estrellas. De demostrarte que podemos vivir en el paraíso con tan solo estar juntos. De hacerte sentir que eres la mujer más hermosa que habita el universo. De manipular infinidad de cosas para que creas que el destino se encargó de unirnos. De convencerte de que pienso en ti todo el tiempo. De mostrarme nervioso ante tu presencia. De contarle al mundo que me estoy enamorando. De prometerte que quiero morir a tu lado. De cumplir al pie de la letra todos tus caprichos. De practicar todos los clichés estúpidos a los que se someten los enamorados. De confesarte las verdades más absurdas. De hacerte pensar que puedes destrozarme cuando quieras. De escribir una pendeja carta. De ser un pendejo; tu pendejo.

En resumen, me atrevería a jurar y demostrar cosas que no siento con tal de tenerte junto a mí…

Pero como no me gusta ser cursi —ni sé serlo— y tampoco hacerme pendejo —además de que sé que no te ofenderás—, me limitaré a decirte que te quiero coger hasta que se nos disloque la pelvis (si es que eso es posible).

Meterte más que la puntita. Punto. Con todo respeto, eso sí.

P.D.: Cerdos mentirosos.

Repentinamente

De repente uno se deprime después de ver el Rey León. De repente dan ganas de volver a la primaria para sentarse en el patio a tragar un sandwich y compartirlo con la niña de la falda más corta y el peinado mejor acomodado. De repente uno sueña con la inmortalidad que otorgaba el Super Nintendo. De repente uno recuerda el tipo de calzones que usaba la profesora de quinto. De repente uno se encuentra su primer libro. De repente uno quiere gritar "nos vemos a la salida". De repente uno se siente con ánimos de retomar aquellas viejas ideas para cambiar al mundo. De repente uno extraña aquella libertad que se sentía al saltarse clases y faltar en días importantes a la escuela. De repente uno se recuerda jurando no volver a coger si condón. De repente uno quiere tirarse a fumar mota en cualquier parque con aquella mujer rara que nos enseñó tanto. De repente uno quisiera emborracharse nuevamente con sólo tres cervezas. De repente uno se ríe al recordar los celulares y demás objetos perdidos en batalla. De repente uno se saborea el primer sueldo. De repente uno extraña a su primera puta. De repente uno borra un chingo de recuerdos. De repente uno se pone a enlistar cosas pasadas. De repente uno evita enlistar ciertas cosas. De repente uno ya no quiere seguir con esa lista. De repente uno manda todo a la chingada. 

De repente uno se da cuenta de que le han salido canas. De repente uno se imagina en el fin del mundo…

P.D.: De repente me acordé de Pelo.

Empate

[…]
—Pues más o menos.
—Animal.
—Frígida.
—Estúpido.
—Rubia.
—Horrible.
—Nalgona.
—Naco.
—Gracias.
—Pendejo.
—Putita.
—Gracias.
—A la orden.
—¿Empate?
—Empate.

Y uno pensando que con la comida no se juega.

P.D.: Nada. Los quiero… empatando.

Lo disfrutable no es lo mejor

Desde mi –muy madreado– punto de vista, el mundo se está yendo a la mierda. Desde la música cada vez más culera hasta los remakes de películas que sólo sirven para destrozar la idea original, pasando por movimientos vanguardistas que no hacen más que enaltecer el mal gusto. Eso sin contar los terremotos y demás tipos de desastres naturales que sacan a flote lo poco humanos que podemos llegar a ser.

O eso pensaba, ya ni sé. A ver si me explico:

Mi teoría es que el mundo está cada vez más apendejado y por eso se conforma con tan poco, aunque eso no es lo que critico. Lo que critico es el hecho de que no sean capaces de reconocer que lo que están consumiendo como "lo mejor" no está ni cerca de serlo.

Aclaro que no me considero una persona de gustos exquisitos y tampoco pienso que sólo lo que yo veo/escucho/leo/hago es bueno. Podría ser, pero no. Soy capaz de disfrutar hasta lo impensable por muchos, pero mi punto es que la gente se está acostumbrando a consumir cosas de cada vez peor calidad.

¿Contradictorio? No. Soy capaz, por ejemplo, de disfrutar una película guajolotera en el cine y salir diciendo: "Me gustó, pero no es la gran mamada; entiendo que a otros les cague". Y lo mismo pasa con lo que no me gusta: "Podrá ser muy bueno, pero a mí nomás nel". También soy capaz de tirar mierda, mucha, contra lo que no me gusta, pero eso es pedo aparte y nunca al grado de tomarme en serio la discusión con algún fan de lo que detesto; muchas veces lo hago nomás por la comedia.

En fin, para que me entiendan: Puedo cagarme en la música pop, pero también escuchar culposamente alguna canción de… Ehm, mejor no les digo.

¿Ya entendieron mi punto? Eso espero.

Durante mucho tiempo (hasta hoy) me quejé y enojé (aunque tampoco dudo que lo seguiré haciendo, la verdad) porque existiera gente que catalogara como LO MEJOR cosas tiradas a la mierda, deseando así la extinción de los pendejos. Afortunadamente,  he recapacitado y llegado a una conclusión:

Para cuando los pendejos se extingan, yo ya no querré ser el rey del mundo.

Disfruten lo que se les venga en pinche gana, nomás aprendan a dejar de pensar que es lo mejor.*
¿O qué?

P.D.: Este post se medio muerde la cola, pero qué importa. Los quiero… disfrutando.

*La música de Pink Floyd sí es lo mejor… ¿QUÉ?

Orinemos

¿…?:

Hoy al despertarme hice lo mismo que hago diario: tirar la primera meada del día. Al orinar me salpiqué los pies y me acordé de ti. ¿Por qué? Lo sabes bien.

Recordarte me hizo reaccionar.

Extraño tu olor en mis manos: así como también el aroma y sabor que desprendías una vez que tu cuerpo se encontraba bañado en sudor. Sueño con probar nuevamente el sabor de tu boca después de horas de encierro. Aún escucho los gritos, groserías y carcajadas que soltabas cada que llegabas a ese punto de fácil retorno. Repaso una y otra vez el recuerdo de aquellos días en los que, sangrienta, me atendías de maneras insospechadas. Deseo que esas pesadillas que te despertaban por las noches finalmente se hayan ido.

Extraño llamarte promiscua y que me contestes –mientras presumes la sonrisa más honesta que he conocido– que eres mi puta.

Por fin entendí el valor de aquellos reproches y miradas llenas de desprecio. Por fin entendí que tu paciencia era infinita... "¿Ya para qué?", me dirías con toda razón.

Hoy mucha gente me culpa de tu muerte. Felicidades, has logrado maldecir mi existencia para siempre.

Adiós.
P.D.: Confío en que no haya deducciones.

De Putas

La palabra puta me parece muy bonita, pero bastante menospreciada. Nunca he entendido la necesidad de andar puteando a las mujeres... 

Me tardé en notarlo, pero la verdad es que desde siempre he sentido una atracción cabronsísima hacia ese tipo de mujeres catalogadas como fáciles (CLICK). A partir de que noté y acepté lo anterior, he sido criticado y juzgado duramente por alegar que las llamadas putas suelen ser más respetables que las mujeres que dicen no aflojar tan fácilmente las nalgas.

No trato de decir que confíe ciegamente en ellas (las putas) sino todo lo contrario. ¿Cómo? Es simple: Ellas no fingen ni necesitan hacerlo. Cosa que para mí es bastante respetable.

Me parece absurda la gente que putea a las mujeres que cogen sin chistar, pero enaltece a los hombres que hacen lo mismo. No fingiré demencia... Yo también soy de los que usan mucho la palabra, pero no de manera despectiva; suelo decir: "Qué puta tan cabrona. Quiero". Asimismo, pienso que los hombres que dicen con mucho odio el "Pinche vieja puta" no son más que pendejos que no supieron jugar como se debía —alguna vez me vi en una situación así, no les voy a mentir (CLICK)... pero aprendí.

Es por eso que hoy, querido lector, en mi labor como ayudante tratante de blancas, le traigo la respuesta para que aprenda a jugar como se debe:

No hay nada que ganar.

Confío en que entenderán lo que estoy tratando de decir. 

P.D.: Disfruté mucho leyendo sus comentarios en el post anterior (los leo siempre), pero sin duda quien mejor me regañó fue Antígona. Dense una vuelta y chequen su comentario, estuvo bueno. Los quiero... de putas.

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ACTUALIZACIÓN:
Chéquense este post de Lua: CLICK.

Las drogas no destruyen (tanto)...

No sé si sea el inicio de este año o el fin del anterior (ni tampoco sé por qué lo menciono), pero últimamente he conocido parejas que dicen estar enamoradas y que realmente lo demuestran; es decir, se les nota. El verlas me hace sentir que tal vez moriré solo, amargado (más) y con diez divorcios en mi historial... Pero después reacciono recordando el porqué debo dejar de sentir lástima por mí y todo vuelve a la normalidad: estar solo y amargado.

Creo firmemente que el amor nubla el juicio de las cosas. Hace que uno crea en lo eterno, cuando en realidad vivimos en una etapa llena de instantes cortos y absurdos. Lo que me lleva al siguiente punto.

Hace poco charlaba con una amiga, quien me contaba lo enamorada que está y me aseguraba que tarde o temprano encontraría yo a "ese alguien". Un alguien que, según sus palabras, me haría entender lo que realmente significa el amor y me haría pasar a ese plano superior en el que viven los enamorados: "Ver a esa persona te hará entender todo lo que hay dentro de tí para así transmitirlo a todo lo que te rodea" —me dijo muy confiada mientras yo pensaba en lo pendeja que se escuchaba diciendo todo eso. Creyó que con eso me convencería, pero me atreví a replicar algo así como: "Pareciera que me explicas todo tratando de convencerte a tí, no a mí"... Se hizo bolas y comenzó a darle vueltas a lo mismo sin poder responder algo que resultara coherente para mí:

Ella defendía que el amor puede ser eterno y que se imaginaba compartiendo el resto de sus días con su novio actual; yo me limité a decir que pensar que existe el amor eterno es hacerse pendejos: tarde o temprano todos buscan algo diferente y es absurdo tratar de luchar contra eso... Terminó hartándose de intentar convencerme y prefirió cambiar de tema.

Discusiones como la anterior dejaron de ser divertidas para mí hace mucho tiempo. Todos alegan lo importante que es estar enamorado y después, cuando todo llega a su fin, esos todos terminan reconociendo que yo tenía razón desde el principio. 

Por eso es que no entiendo cómo es que la gente se esfuerza tanto en hacerle creer al mundo lo felices que son. Hablan como si trataran de convencerse a sí mismos de que su sentir no es algo pasajero, sino algo real y necesario. Tan real y necesario como el uniforme escolar en la primaria, digo yo.

Es por eso que hoy, querido lector, no tengo respuestas ni conclusiones. Hoy nomás les diré una cosa: Dróguense. Aquí la razón:

He visto más gente destruída por amor que por drogas.

En esta parte algunos de ustedes (los que están enamorados) comentan y me explican por qué estoy mal, mientras que el resto (bola de amargados) explican por qué el amor no existe, gggüé. O no. Yo me limito a decir lo mismo que hace un año: "Por mí, pueden amarse y respetarse hasta que su chingadamadre se interponga... Nomás no mamen".

P.D.: Este post era para ayer: feliz agarrón de nalgas (hayan tenido). Los quiero... drogados.

Falta de confianza

Últimamente he estado involucrado en varios casos donde la gente requiere saber más de lo que quiero contar. En todos los casos, mi alarma suena y me aviento por la borda...

No entiendo por qué la gente se ofende cuando uno se niega a hablar de ciertos temas y se defienden alegando que no les tienes confianza. Ese falso protocolo de hablar y ser escuchado, para que la otra persona piense que confías en ella y que tiene derecho a opinar sobre tu vida, me parece realmente absurdo. 

¿Por qué les gusta pensar que es tan necesario 'desahogarse' todo el tiempo? ¿Por qué pensar que entre amigos no hay secretos? ¿Por qué ofenderse cuando otra persona sabe lo que tú no? ¿Por qué jugar a escuchar, cuando lo único que quieres es el saber qué pasó? Pienso que es por morbo, no por confianza.

Es por eso que me acuso de ser morboso, metiche y preguntón. Pero no lo hago por tratar de sentirme parte de algo, sino porque me gusta aprender indirectamente de las cagadas experiencias ajenas; eso sí, no me ofendo si alguien me manda a la chingada y prefiere cambiar el tema: es lógico. Aún así, cuando alguien quiere 'desahogarse' conmigo, escucho con gusto... Aunque prefiero que la gente no me cuente sus problemas graves y que se guarde sus secretos: nunca sé qué decir.

Pienso que la confianza va más allá del saber todo acerca de la vida de otra persona... Tan más allá, que no sé ni cómo explicar mi concepto. Es por eso que hoy, en mi papel de ser-a-toda-madre, le traigo a usted, querido lector, la solución a su necesidad de no contar las cosas (y cuando el "no quiero hablar de eso" no es suficiente):

Mienta y conteste pendejadas.

Las respuestas absurdas y las mentiras terminarán hartando a la persona interesada en conocerle, y por fin terminará usted mandado a la chingada: así podrá usted continuar con su miserable existencia.

P.D.: Ya me cumplieron con el premio: CLICK. Los quiero... desconfiando.

"Se vale soñar"

Pienso que existe un problema grave en el mundo y en nuestra sociedad. Problema que es el principio de toda la decadencia que pueden tener las personas. Decadencia que existe porque nadie se empeña en demostrar lo contrario. Demostrar lo contrario es difícil, porque la flojera está cabrona. Y la flojera está cabrona porque... pues es una enfermedad.

Retomando, úlltimamente he pensado que la mayoría de los problemas acerca de por qué la gente no es feliz dependen de una sencilla razón: no están convencidos de lo que realmente quieren.

Ahí tienen al tipo que cuenta "su sueño" mil veces; sueño que suena de lo más pendejo para el que escucha, pero que significa todo para el que lo cuenta. Es aquí donde entra el problema grave, porque uno le dice al otro (palabras más, palabras menos) el clásico: "Sí, se vale soñar". Mientras que el otro imbécil sonríe con el orgullo rasguñado y termina convencido a la décima vez de que lo que se propone es imposible.

Es por eso que hoy, en mi siempre útil función como observador ocioso de la humanidad (y como el próximo Og Mandino), les traigo el mejor consejo para que sus sueños no terminen en un retrete:
Seamos realistas... dejemos todo para mañana.
Confío en que entendierán lo que quise decir. También recuerde, querido lector, que soñar despierto es lo de hoy: uno no ronca y siempre recuerda todo.

P.D.: Hemos terminado el ridículo la campaña, este blog vuelve a su programación habitual. MUCHAS GRACIAS  a todos los que apoyaron. Los quiero... soñando despiertos y siendo realistas.

Circo

 Advertencia: Post terapéutico y que termina mordiéndose la cola. Estimado lector, siéntase libre de omitirlo.

Últimamente he pensado que nací en el lugar y momento equivocados. Siento como si estuviera viviendo una vida que no es la mía, en un tiempo que no es el mío y rodeado de gente con la que no me identifico.

Pero después me calmo y pienso que sólo estoy tratando de evadir mi responsabilidad como pendejo funcional. Y, a pesar de que me gustaría seguir creyendo que no es ni el aquí ni el ahora para mí, la verdad es que he llegado a la conclusión de que tengo que dejar de aferrarme al "hubiera" y enfocarme más en la posibilidad de aprender a conjugar en un pretérito perfecto: he sido; he estado; he vivido; he etcétera.

Por lo anterior he decidido que fundaré un circo. Circo en donde pienso ser maestro de ceremonias y payaso al mismo tiempo. Circo que no necesitará de trapecistas ni de domadores de fieras: personificaré a todos y cada uno de los profesionales de circo. También seré todos y cada uno de los animales...

Aunque ya pensándolo bien, creo que no soy más que un personaje de Freaks.

P.D.: Hoy no hay posdata.

"Entrevista"

En una semana termina el chingado concurso por el que tanto los estuve molestando. Si me siguen, ya se habrán dado cuenta de que no me lo tomé para nada en serio y que de verdad fue "por el pinche celular" y la diversión que esto produjo.

Estoy lejos de sentirme popular y de considerarme "amo" de nada. Sigo siendo el mismo pedazo de imbécil que disfruta de decir pendejadas en un lugar donde puedo decirlas. Agradeceré que me sigan viendo así y espero no haberles causado muchas molestias. Pronto volverán las estupideces a su cause normal, ya verán.

Si queda algún tipo de duda sobre cómo pienso acerca de todo esto, pueden visitar la entrevista (igual de irónica) que me hizo el buen Ángel en su Rincón del Ornitorrinco:


P.D.: Ésta es la última semana, sigan dando clicks, 'porfis'. El ridículo no es gratis, ya les dije: http://tumeromolismos.tumblr.com/

Tip Finísimo XLII

Tip XLII: Pasar las fiestas navideñas (y demás festividades importantes) en bermudas y sandalias "playeras", bebiendo agua de horchata y viendo el canal de las estrellas, es... ¡Finíiiissssimo!

Tip propuesto por Verdaderoyo.

P.D.: CLICK.