Arcadas

Escrito por el 24 de julio de 2010

El hastío y la náusea constante predominan en mi vida desde hace tiempo. Sentir que mi estómago ha sido llenado con el charco más sucio del mundo ya es algo bastante normal para mí; me imagino la infinidad de lombrices y larvas que habitan en él. Mis uñas son negras y tengo problemas con la próstata desde hace tres meses; el ardor que siento al orinar es tan grande que quisiera arrancarme el pene y hervirlo para después masticarlo —cosa que sería inútil, ya que él no tiene la culpa—. En la cabeza tengo más pelusa que cabello y apuesto a que nadie nota mi calvicie, ya que las miradas de la gente siempre se dirigen hacia la sonrisa amarilla de pocos pero grandes dientes que tengo y se intrigan con la enorme cicatriz que ocupa el lugar que le corresponde a mi ojo izquierdo. Respiro con mucha dificultad y mi aliento es peor que el de un perro de basurero. No logro dormir más de cuatro horas y mis ojeras son enormes. Mi cuerpo no es más fuerte que el de un esqueleto y me cuesta mucho trabajo caminar sin ayuda de un bastón, aunque usualmente ando en silla de ruedas… Soy un ser desagradable, no hay más.

Pienso mucho en lo poco que vale seguir viviendo siendo un asco y he considerado el suicidio, pero creo que hacer eso a mis setenta y cinco años sería algo carente de mérito. Aguantaré, siento que ya no falta mucho.

Sé que tal vez ahora estés llena de asco al imaginar mi situación. No te culpo, mis arcadas son enormes cuando me miro en el espejo. Aún así, no me importa, lo único que quiero es que me recuerdes —de la manera que sea—. Después de todo, si aguanté tanto, fue por la esperanza de que algún día vendrías a verme.

Ya no estoy, pero me sé triste al saber que estás leyendo esto. Qué lástima, si hubieras venido mientras seguía vivo, hubieras obtenido la mejor versión de mí.

 Confío en que tu curiosidad te matará. Adiós.

15 Comentarios

  1. Espero que sea ficticio, we, u olvídate de los hijitos borrachos...

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  2. Yo espero que no sea ficticio y que alguien te lo haya escrito a ti.

    O no sé, pero igual y sí, ¿no?

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  3. Me reí y me sentí triste. Estúpido y sensual Moles. :):

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  4. De Profundis.
    Real o no, se siente así.
    Clap, clap.

    Beso, guapo.

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  5. Que manera de dejarme nudos en la garganta, cabrón.

    Muchos aplausos,
    Mucho gusto señor don cerdo.

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  6. Que linda palabra, arcadas. Muy lindo "ARCADAS".

    Para los sentimientos, ya no supe. Yo sólo sé que me gusta esa palabra: arcadas.

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  7. no mames we, leyendo las chingaderas que escribes me dan ganas de robar un banco y con el dinero comprarme protesis roboticas o un pedo similar para ser inmortal y no llegar a viejo, porque sé que cuando tenga unos 80 años seré un ser esquelético casi inmovil que se caga en sus pantalones o_O

    horror...

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  8. Es más valiente seguir, seria hazaña.

    Buen post Mole.

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  9. Interesante, hasta el primer pàrrafo veia a un Maldoror moderno y urbano, ya despuès el asunto se tergiverso a algo màs "intimo" y claro, nada blasfemo.

    Buen texto :)

    (Me atrajò tanto el tìtulo, supongo por la cruda que traigo :S )

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  10. En la primaria tenia un compañero que le decian el Moles!

    Saludos

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  11. Descriptivamente genial y hermosamente horrible. Ojalá que la curiosidad la mate a hachazos muy lento.
    Soy tu fan.

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  12. a mi me causaste lastima.. me recordaste a alguien que quise mucho y ya no esta... lo shido de tu cabello ausente, tus dientes amarillos y tu debilidad es que estan asi por una vida larga de uso.. malo que llegaramos como nuevos al casi final de nuestras vidas..

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  13. mole, neta, NO MAMES!

    ya ponte a escribir bien.

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  14. (: Un personaje sumamente vanidoso. Demasiada preocupación por la forma en que lo percibe la gente. Le fastidia, le incomoda saberse anciano y enfermo. De repente pienso que quisiera provocar algo de… lástima al destinatario de su misiva, pero no sabe hacerlo, porque él mismo no siente lástima, sino asco por el ser decadente en el que se ha convertido.

    Me llama la atención su sonrisa de dientes amarillos. Que sonría, no las características de su dentadura. No me acaba de cuadrar su rostro marcado por una herida, su amargura, su dolor (físico) y las sonrisas. Ni tampoco su necedad (porque se nota que es necio y aferrado) con su resignación a la silla de ruedas. Pero bueno, puede ser.

    Algo curioso me resulta cuando habla de “aguantar” por la “esperanza” de que ella fuera a verlo. Y que dice que no le importa cómo, pero quiere ser recordado por ella. Parece casi un ruego. Pero al final, parece que vuelve a replegar sentimientos y se expresa como si no le interesara. Hasta me hizo sonreír, suena como falso, después de rogarle terminar la carta con algo como “meh, yo sé que vendrás”. “Jojojo”, es lo que pensé yo.

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  15. Leer esto en medio de este mugroso insomnio no está padre. Pero no eres tú, soy yo.

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Su opinión es muy importante para mi ego.

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