Vagabundeo

Escrito por el 12 de octubre de 2010

Admiro a los vagabundos, más por imaginación que porque se lo merezcan. Me gusta pensar que todos tuvieron sus grandes logros y momentos, pero, como no supieron lidiar con la realidad, prefirieron inventarse una en donde la mugre sea su reino y la nada sea su límite: 
Conformismo disfrazado de grandeza, debería ser una religión... Cierto, ya todas son así.

Me gustan las historias de éxito que terminan en fracaso. Es demasiado interesante lo complejo que resulta elegir el camino a seguir —o la manera de hacer ciertas cosas— y lo fácil que brotan los instintos para decidir y sabotear lo establecido. Magia. 

Disfruto ver la transformación y decadencia de aquellos personajes que parecen inspiradores, tan llenos de aspiraciones, pero que se hartan del esfuerzo inútil y deciden tomar el camino fácil: nada mejor que ver cómo un microbio se alimenta sin control y termina estallando.

Algunas veces me siento identificado con ese tipo de historias, otras me causan mucha risa, quizá por eso no veo nada de malo en las personas que se aprovechan de su belleza o su inteligencia, o de la estupidez ajena, para conseguir cosas. De hecho, me resulta repugnante la gente que se queja de los integrantes del primer grupo. Es más, apuesto a que no saben ni siquiera contestar objetivamente qué hay de malo en sacarle provecho a lo que uno tiene; hablarán de límites, de moral y de respeto, pero cualquier conclusión terminaría resumiendo envidia.

Me sienta identificado o no, opino que algunas personas deberían aprender mucho más de todos esos personajes que intentan y fracasan; que sufren pero consiguen; que se hacen pendejos. Por eso me da tanta risa la gente que se la pasa comparando lo actual con sus mejores momentos: "Es que fui/tuve/hice/me respetaron". Pendejos que no se dejan ir.

"Ya te quiero ver", dirán. "Miren cómo me hago pendejo", contestaré.

No me burlo, simplemente prefiero pensar que la solución a todo es simple: 
Seamos como cuando éramos niños jugando a ser adultos.
Ahora, si me disculpan, tengo un saco de vagabundo que llevar a la tintorería.

12 Comentarios

  1. Aplaudo su retorno despues de un mes austero. Afilado mi buen mole.

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  2. Tssss... ya hacía falta un poco de ese pensamiento ácido para mi vida diaria. Saludos

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  3. Pasé por aqui, y antes de terminar la lectura, ya tenía la cara bañada de la pintura que alguien dejo caer de un cubetazo!

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  4. Ah, qué bueno que pasé por aquí. Esto está ada vez mejor.

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  5. bravo carnal! hace tiempo que esperaba un nuevo post tuyo !bravo!

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  6. El fracaso me da miedo. Porque jamás me he imaginado la vida después de que lo que quisiste, ha fallado.

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  7. La gente tiene problemas con el sindrome de la rueda, además, si fueran tantito como esa bandera de ese día..
    Un aplauso para usted, cuando era niño.
    XD

    Pd.- Que? ya no se reservan el derecho de admisión de comentarios JA!

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  8. tampoco veo nada malo, aunque debo decir que tampoco veo algo bueno en que la gente se aproveche de su belleza, su inteligencia o de la estupidez ajena para conseguir cosas, a final de cuentas así se ha construido esta sociedad. aunque en otro aspecto sí puede haber una distinción (moralista tengo que aceptarlo u.u), pues me resulta más magnánimo aquel que teniendo belleza u inteligencia, o belleza e inteligencia no las utiliza descaradamente para aprovecharse de la gente estúpida y fea, o de la gente estúpida y bella, o de la gente fea e inteligente; siempre hay una manera de ser discriminado en esta sociedad.

    ah y dile a los de la tintorería que le dejen algunas manchas a tu saco, digo para conservar el estilo jeje

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  9. no mames, justamente durante estos dias he tenido esa sensacion. La neta si da frio saber que es sumamente factible que gran parte de los esfuerzos que realizas para lograrte como persona, no tengan el impacto que uno espera por n cantidad de motivos. Sera mejor aguantarse como los machitos y ver que pedo aunque parezca que todo se lo lleva la verga o desertar?

    Andres

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  10. Jajaja conformismo disfrazado de grandeza genial

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  11. Ciertamente los vagabundos tienen consigo una historia, o de menos la posibilidad de una. Ser unvagabundo es lo más libre que podríamos experimentar una vez alcanzado el éxito.

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  12. Desde hace años tengo como fijación seguir a los indigentes, me gusta escuchar lo que dicen en voz alta y así poder armar sus historias. Lo hago porque creo que terminaré como una vagabunda sin razón y con pasión.

    Pendejos todos los que les huyen.

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Su opinión es muy importante para mi ego.

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