Archive for marzo 2010

Tip Finísimo XLIII

Tip XLIII: Vivir y disfrutar la Pasión de Cristo (sin albur, cerdos) yéndose de vacaciones en Semana Santa, es... ¡Finíiiissssimo!
P.D.: Los quiero… rezando por su salvación.

Capacidad

Me considero perfectamente capaz de hacerte creer que puedo regalarte la Luna y treinta estrellas. De demostrarte que podemos vivir en el paraíso con tan solo estar juntos. De hacerte sentir que eres la mujer más hermosa que habita el universo. De manipular infinidad de cosas para que creas que el destino se encargó de unirnos. De convencerte de que pienso en ti todo el tiempo. De mostrarme nervioso ante tu presencia. De contarle al mundo que me estoy enamorando. De prometerte que quiero morir a tu lado. De cumplir al pie de la letra todos tus caprichos. De practicar todos los clichés estúpidos a los que se someten los enamorados. De confesarte las verdades más absurdas. De hacerte pensar que puedes destrozarme cuando quieras. De escribir una pendeja carta. De ser un pendejo; tu pendejo.

En resumen, me atrevería a jurar y demostrar cosas que no siento con tal de tenerte junto a mí…

Pero como no me gusta ser cursi —ni sé serlo— y tampoco hacerme pendejo —además de que sé que no te ofenderás—, me limitaré a decirte que te quiero coger hasta que se nos disloque la pelvis (si es que eso es posible).

Meterte más que la puntita. Punto. Con todo respeto, eso sí.

P.D.: Cerdos mentirosos.

Repentinamente

De repente uno se deprime después de ver el Rey León. De repente dan ganas de volver a la primaria para sentarse en el patio a tragar un sandwich y compartirlo con la niña de la falda más corta y el peinado mejor acomodado. De repente uno sueña con la inmortalidad que otorgaba el Super Nintendo. De repente uno recuerda el tipo de calzones que usaba la profesora de quinto. De repente uno se encuentra su primer libro. De repente uno quiere gritar "nos vemos a la salida". De repente uno se siente con ánimos de retomar aquellas viejas ideas para cambiar al mundo. De repente uno extraña aquella libertad que se sentía al saltarse clases y faltar en días importantes a la escuela. De repente uno se recuerda jurando no volver a coger si condón. De repente uno quiere tirarse a fumar mota en cualquier parque con aquella mujer rara que nos enseñó tanto. De repente uno quisiera emborracharse nuevamente con sólo tres cervezas. De repente uno se ríe al recordar los celulares y demás objetos perdidos en batalla. De repente uno se saborea el primer sueldo. De repente uno extraña a su primera puta. De repente uno borra un chingo de recuerdos. De repente uno se pone a enlistar cosas pasadas. De repente uno evita enlistar ciertas cosas. De repente uno ya no quiere seguir con esa lista. De repente uno manda todo a la chingada. 

De repente uno se da cuenta de que le han salido canas. De repente uno se imagina en el fin del mundo…

P.D.: De repente me acordé de Pelo.

Empate

[…]
—Pues más o menos.
—Animal.
—Frígida.
—Estúpido.
—Rubia.
—Horrible.
—Nalgona.
—Naco.
—Gracias.
—Pendejo.
—Putita.
—Gracias.
—A la orden.
—¿Empate?
—Empate.

Y uno pensando que con la comida no se juega.

P.D.: Nada. Los quiero… empatando.

Lo disfrutable no es lo mejor

Desde mi –muy madreado– punto de vista, el mundo se está yendo a la mierda. Desde la música cada vez más culera hasta los remakes de películas que sólo sirven para destrozar la idea original, pasando por movimientos vanguardistas que no hacen más que enaltecer el mal gusto. Eso sin contar los terremotos y demás tipos de desastres naturales que sacan a flote lo poco humanos que podemos llegar a ser.

O eso pensaba, ya ni sé. A ver si me explico:

Mi teoría es que el mundo está cada vez más apendejado y por eso se conforma con tan poco, aunque eso no es lo que critico. Lo que critico es el hecho de que no sean capaces de reconocer que lo que están consumiendo como "lo mejor" no está ni cerca de serlo.

Aclaro que no me considero una persona de gustos exquisitos y tampoco pienso que sólo lo que yo veo/escucho/leo/hago es bueno. Podría ser, pero no. Soy capaz de disfrutar hasta lo impensable por muchos, pero mi punto es que la gente se está acostumbrando a consumir cosas de cada vez peor calidad.

¿Contradictorio? No. Soy capaz, por ejemplo, de disfrutar una película guajolotera en el cine y salir diciendo: "Me gustó, pero no es la gran mamada; entiendo que a otros les cague". Y lo mismo pasa con lo que no me gusta: "Podrá ser muy bueno, pero a mí nomás nel". También soy capaz de tirar mierda, mucha, contra lo que no me gusta, pero eso es pedo aparte y nunca al grado de tomarme en serio la discusión con algún fan de lo que detesto; muchas veces lo hago nomás por la comedia.

En fin, para que me entiendan: Puedo cagarme en la música pop, pero también escuchar culposamente alguna canción de… Ehm, mejor no les digo.

¿Ya entendieron mi punto? Eso espero.

Durante mucho tiempo (hasta hoy) me quejé y enojé (aunque tampoco dudo que lo seguiré haciendo, la verdad) porque existiera gente que catalogara como LO MEJOR cosas tiradas a la mierda, deseando así la extinción de los pendejos. Afortunadamente,  he recapacitado y llegado a una conclusión:

Para cuando los pendejos se extingan, yo ya no querré ser el rey del mundo.

Disfruten lo que se les venga en pinche gana, nomás aprendan a dejar de pensar que es lo mejor.*
¿O qué?

P.D.: Este post se medio muerde la cola, pero qué importa. Los quiero… disfrutando.

*La música de Pink Floyd sí es lo mejor… ¿QUÉ?

Orinemos

¿…?:

Hoy al despertarme hice lo mismo que hago diario: tirar la primera meada del día. Al orinar me salpiqué los pies y me acordé de ti. ¿Por qué? Lo sabes bien.

Recordarte me hizo reaccionar.

Extraño tu olor en mis manos: así como también el aroma y sabor que desprendías una vez que tu cuerpo se encontraba bañado en sudor. Sueño con probar nuevamente el sabor de tu boca después de horas de encierro. Aún escucho los gritos, groserías y carcajadas que soltabas cada que llegabas a ese punto de fácil retorno. Repaso una y otra vez el recuerdo de aquellos días en los que, sangrienta, me atendías de maneras insospechadas. Deseo que esas pesadillas que te despertaban por las noches finalmente se hayan ido.

Extraño llamarte promiscua y que me contestes –mientras presumes la sonrisa más honesta que he conocido– que eres mi puta.

Por fin entendí el valor de aquellos reproches y miradas llenas de desprecio. Por fin entendí que tu paciencia era infinita... "¿Ya para qué?", me dirías con toda razón.

Hoy mucha gente me culpa de tu muerte. Felicidades, has logrado maldecir mi existencia para siempre.

Adiós.
P.D.: Confío en que no haya deducciones.

De Putas

La palabra puta me parece muy bonita, pero bastante menospreciada. Nunca he entendido la necesidad de andar puteando a las mujeres... 

Me tardé en notarlo, pero la verdad es que desde siempre he sentido una atracción cabronsísima hacia ese tipo de mujeres catalogadas como fáciles (CLICK). A partir de que noté y acepté lo anterior, he sido criticado y juzgado duramente por alegar que las llamadas putas suelen ser más respetables que las mujeres que dicen no aflojar tan fácilmente las nalgas.

No trato de decir que confíe ciegamente en ellas (las putas) sino todo lo contrario. ¿Cómo? Es simple: Ellas no fingen ni necesitan hacerlo. Cosa que para mí es bastante respetable.

Me parece absurda la gente que putea a las mujeres que cogen sin chistar, pero enaltece a los hombres que hacen lo mismo. No fingiré demencia... Yo también soy de los que usan mucho la palabra, pero no de manera despectiva; suelo decir: "Qué puta tan cabrona. Quiero". Asimismo, pienso que los hombres que dicen con mucho odio el "Pinche vieja puta" no son más que pendejos que no supieron jugar como se debía —alguna vez me vi en una situación así, no les voy a mentir (CLICK)... pero aprendí.

Es por eso que hoy, querido lector, en mi labor como ayudante tratante de blancas, le traigo la respuesta para que aprenda a jugar como se debe:

No hay nada que ganar.

Confío en que entenderán lo que estoy tratando de decir. 

P.D.: Disfruté mucho leyendo sus comentarios en el post anterior (los leo siempre), pero sin duda quien mejor me regañó fue Antígona. Dense una vuelta y chequen su comentario, estuvo bueno. Los quiero... de putas.

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ACTUALIZACIÓN:
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