Archive for mayo 2010

Infomercial

A veces, cuando estoy muy aburrido, analizo el mercado que me rodea. Es decir, me largo a dar vueltas por el supermercado para comparar precios, promociones y productos; mis lugares favoritos son la farmacia, la papelería y el área de las bebidas embriagantes (como era de esperarse).

Otras veces, veo la televisión en busca de anuncios publicitarios; sin embargo, mis favoritos son los infomerciales. Disfruto googleando cada producto que veo y leyendo las opiniones de la gente que ha llegado a comprar alguno (a veces no se encuentra gran cosa, o nada)… Inténtenlo, es sano y divertido ver los niveles que alcanza la ingenuidad (en el caso de la mayoría de los productos). Mi producto favorito: el Happy Chop.

Pero este oficio también tiene sus contras. Y es que la ingenuidad también resulta repugnante; el mejor ejemplo son los anuncios de Genomma Lab: productos milagrosos, palabras rimbombantes, voces dobladas, medicamentos genéricos vendidos como si apenas hubieran sido descubiertos, imágenes asquerosas y sonrisas más falsas que las usadas por las secretarias con sus jefes… Si lo anterior se traduce en altas ventas, ¿qué más se puede decir? Ah, sí: No sean pendejos.

De los productos para bajar de peso mejor ni hablamos porque me traumo... Digo, ¿qué? Gordos.

Otra cosa que se comprueba viendo la televisión, es el hecho de que los mexicanos tienen muchos problemas gastrointestinales. Eso de tener mala digestión y vivir constipados explica tantas cosas…

Los dejo, mi laxante acaba de hacer efecto. No sin antes cumplir con mi labor social:

Cuando usted, querido lector, sienta ganas de comprar algún producto milagroso anunciado en la televisión… Cómprelo, a ver si así se le quita lo pendejo.

¿Ah, verdá'? Pasa que no encontré mejor consejo. Y el laxante se llevó las ideas para finalizar decentemente el post.

P.D.: That makes me happy. Los quiero... milagrosos.

Superfluo

Todas las mañanas, al iniciar mi día, me reviso frente al espejo y realizo una rutina de ejercicios para tratar de averiguar si he obtenido algún superpoder mientras dormía… Desilusión, sigo siendo un simple mortal: así, como Jesús; sí, el hippie.

Pasa que a veces me gustaría poder aventarme por la ventana en un acto suicida y comenzar a volar justo antes de caer (porque sé que me arrepentiré en el camino, ¿ven?). No es que sea yo una persona depresiva, es que ya dejé las drogas.

Pero tampoco me quejo tanto, disfruto mucho la capacidad que tengo para desaparecer de donde ya no quiero estar… Algunos le llaman autosabotaje, creo; me vale madre, la verdad, aunque no siempre. 

¿Se imaginan lo que sería del mundo si nuestros padres pudieran escoger un superpoder para nosotros al nacer? ¿Cuántos se quejarían del suyo como lo hacen con el nombre? El horror, chavos. Mejor así.

En fin, les preguntaría por el superpoder que les gustaría tener, pero tengo cosas más importantes en qué pensar. El averiguar por qué decidí escribir esto esto es un buen ejemplo, aunque ocupar mejor mi tiempo sería una gran alternativa.

Nocierto, a ver, ¿quién los quiere? Cuéntenme lo que quieran, anden.

P.D.: Post sin pies ni cabeza; ahí pa' la otra. Los quiero… superados.

Sobrepeso

I'll give you anything, everything if you want things… Ah, ¿no, verdad?

Hoy vi a la mujer perfecta para mí. O bueno, eso creo a simple vista. De inmediato me imaginé teniendo veinte hijos con ella y una casita en el campo; nada ostentoso. De hecho, los veinte hijos servirían para ayudar en la siembra y cosecha de mis dos hectáreas de tierra en algún lugar inexistente… como Tlaxcala (si es que Tlaxcala mide más de dos hectáreas).

Creo que estoy enamorado; me imaginé un presente perfecto acompañado por su sonrisa y ese cuerpo que pa' qué les cuento. Es cierto que muchas veces pienso con el pene, pero cuando los testículos me vibran es historia aparte… Hoy me vibraron; algo así como cuando truenan los relámpagos en el cielo. Hasta exclamé para mis adentros un: "Es tan perfecta, que ya me duelen los bolones". Figúrense.

Como era de esperarse, no pude evitar desconectarme unos momentos del mundo exterior para imaginarla en una infinidad de posiciones… No me juzguen, no es mi culpa ser un degenerado: yo no pedí nacer.

Desgraciadamente, mis sueños de campo se vieron truncados bruscamente. Y es que yo juraba que no tenía ni un pinche gramo de grasa corporal, pero la verdad es que tiene sobrepeso: su pinche novio.

Considero que las mujeres así de exquisitas deberían de estar siempre disponibles y sin novio (o sea, para mí; ¿ubican?). "Lástima que seas ajena", me dieron ganas de gritarle, pero me aguanté al recordar aquel dicho que dice:

Me he de comer esa tuna…

BenditoseaDios, a mí el amor me dura de tres días a una semana. A veces más. A veces menos. Pero ahora, con el tiempo y un ganchito, esperemos que dure más. Seguiremos informando.

Les juro que esto no es obsesión. Tampoco piensen mal; vivo enamorado… de todas, pero igual cuenta, ¿no?

No, ya: la culpa la tiene Cupido. ¿O cómo era?

P.D.: Nomás no le digan a naiden. Los quiero… entunados. Y entonados.

"… you can work on points for style."

Me disculpo:

Por no compartir tu facilidad de asombro.
Por no reírme de tus chistes, pero ser capaz de contar los más absurdos.
Por pendejearte en lugar de darte ánimos.
Por escupir al cielo cuando está lloviendo.
Por saber decir No.
Por preferir quedarme callado que discutir contra tus estúpidos argumentos.
Por no tomarme tan en serio como tú.
Por burlarme de ti después de haberme reído de mí.
Por cagarme en tu retrete como si fuera mío.
Por aburrido.
Por caerme a toda madre.
Por decir "no me interesa" para evitar que pierdas tu tiempo contándome algo que, efectivamente, no me interesa.
Por indiferente.

En fin, me disculpo por todo eso que te molesta y que no alcancé a recordar para ponerlo en esta lista.

Ah, pero eso sí: Qué bonita sonrisa fingida tienes.

Atentamente
El Amargado

P.D.: Agradeceré sus contribuciones para ampliar la lista. Los quiero… amargos.

Oportunismo

Despiertas con la amargura dibujada en el rostro y con el ánimo más pisoteado que la reputación del presidente; no se te entiende muy bien, pero susurras agotado un "¡Puta madre!". Te levantas a mear por primera vez en el día y al voltear hacia la ventana te percatas de aquello que tanto te molesta: afuera aún está oscuro; pinches madrugadas.

Abres la regadera para meterte a bañar y… puta madre, olvidaste pagar el gas. Te bañas tan rápido como puedes, pero con especial énfasis al enjabonar axilas, culo, genitales; al terminar, te enjuagas aguantando la respiración: pinche agua, está bien fría. Omites lavarte la cabeza porque el cabello no parece apestarte como de costumbre y ya estás al borde de la hipotermia (o eso crees). Chinguesumadre, de todos modos no hay quién se te acerque tanto como para percibir que hueles mal —en caso de que el baño rápido no haya funcionado.

Terminas de vestirte con aquel saco tan madreado que usas desde hace un año, tienes hambre. Ya en la cocina, recuerdas aquella magnífica inversión que hiciste en tu última quincena: un paquete de pan y galletas ("surtido rico"); desayunarás como rey. Te sientas en tu pequeño comedor a degustar tu gran desayuno: un puto vaso de leche, unas pinches mantecadas y un chingado vaso de jugo de naranja (no natural). Al terminar, fumas un cigarrillo para cumplir con el nutritivo desayuno.

Saliendo de tu casa, maldices nuevamente al taxista con el que chocaste hace dos meses y que aún no termina de pagarte los daños hechos a tu coche, por lo que debes de caminar cinco cuadras hasta la avenida en donde pasa el transporte que te lleva a tu miserable lugar trabajo.

Llegas a tu oficina pensando en lo mucho que odias ese trabajo, en las tremendas ganas que tienes de abandonarlo y en lo mucho que te odias por no explotar al máximo lo que consideras tus capacidades; sin embargo, no dejas de levantarte un poco el ánimo confiando en que pronto llegará tu gran oportunidad. Una vez sentado en tu vieja silla, checas el correo deseando que te hayan contestado por fin alguna de tantas solicitudes de empleo… Y sí, ahí está, por fin una oferta para ti. Sonríes, das click en el título para leer el e-mail, terminas de leer y la sonrisa se te borra: estás preocupado.

La oferta es buenísima en todos los aspectos, pero le encuentras un defecto: es necesario que cambies tu residencia. El cambio no sería un problema de no ser porque siempre has tenido miedo a abandonar lo que, según tú, tanto te ha costado construir.

Después de mucho pensarlo, rechazas el empleo: no por incapaz, sino por pendejo cobarde. Todo este tiempo alegaste que la gente no sabía apreciar tu capacidad… y ahora que lo hacen, te das cuenta que el problema era tu cobardía y lo incapaz que eres para abandonar lo poco que tienes. Te sabes patético al darte cuenta de que confías más en el "malo por conocido, que el bueno por conocer", pero no aceptas la idea de saberte así. Pendejo.

Hoy te han encontrado muerto por sobredosis de heroína. Qué asco das: ni siquiera fuiste capaz de morir con dolor.

P.D.: Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Los quiero… de oportunistas.

Lo que el viento a Juárez...



P.D.: CLICK.