Archive for agosto 2010

A tu recuerdo:

Hijadeputa, cómo te quiero.

Me encanta la manera en que estás siempre al pendiente para cobrar algún tipo de deuda, pero igual de lista para ignorar todo una vez que se te ha pagado. Me sorprende la capacidad que tienes para llenarte de datos inútiles y recuerdos absurdos. Es más, lo disfruto; sé que todo guardas por el valor del sentir y no por el que realmente debería tener, tal vez por eso olvidas lo que es verdaderamente útil y relevante. Risa, enojo, duda, qué sé yo, por algo siempre has de almacenar algo: eres una cursi.

Me molesta mucho la manera en que a veces me cuentas las cosas, me confundes con tu anacronismo. Detesto que dejes tus historias a medias, pero me río cuando las terminas de contar algunos días después: eres la reina del flashback.

Adoro el nivel de referencias que manejas y tu manera de abordarlas cuando no eres capaz de recordar algo, aunque no logres ocuparte de nada más cuando te sabes olvidadiza. Disfruto ver cómo escribes pequeñas notas que pegas en cualquier rincón sin importar si será fácil consultarlas después: eres una mujer dispersa pero bastante ordenada. A tu modo, claro.

Esa manera tan tuya de observar discreta pero atentamente a las personas, para después describirlas física y mentalmente me resulta bastante interesante. Sin embargo, lo que más me atrae es la precisión con la que describes las sonrisas y las miradas: eres una puta retratista.

Pareces tener muchas virtudes, pero estás muy lejos de la perfección. Preferiría que olvidaras cosas con más facilidad en lugar de simplemente ignorarlas; no entiendo tu necesidad de recordar con frescura todo eso que a veces te ha hecho daño. Me emputas. Asimismo, odio que tengas dudas, me cagas, te pones insoportable y no haces otra cosa que no sea chingar y chingar hasta se te resuelvan. Tú y tu estúpida neurosis me estresan demasiado, pendeja.

En fin, sea como sea, agradezco mucho el tenerte en mi vida y te considero parte importante de mi ser. Te diría más cosas, pero mejor así... ya sé que eres una puta muy arrogante.

Ah, cómo te quiero, pinche memoria. Nunca descanses en paz.

P.D.: Sí, a mi memoria. Los quiero... de memoria.

Está bien. (Jódete.)

Parafraseo:

(Hiiijodetuputamadre.) ¿Estás seguro de esto? No, en serio, creo que deberías pensarlo mejor. (Claro, como ya cogimos... Imbécil.) Lo sé, pero esta decisión no debería resultarte fácil. ¿Seguro? (Seguro eres puto.) Mira, entiendo lo que me dices (sí, ajhá; ni tú te lo crees), pero no comprendo por qué no me dejas estar cerca de ti. ¿Por? O sea, la verdad pensé que podríamos tener algo. (Sí, cómo no, pendeja de mí.) Sí. Lo sé. Sí, en serio. (En serio, chingatumadre.) Pero... No, no es eso; sí, sé que no sientes lo mismo (, culero). ¿Sabes? Trato y trato de acercarme a ti, pero no me dejas; creo que tienes miedo (, puto), deberías dejarlo ir... (No voy a llorar, no voy a llorar...)

Está bien, tú ganas, no insistiré más. (Total, ni estás tan guapo.) Es una lástima que nuestros caminos vayan hacia destinos diferentes (el tuyo va a la chingada, me imagino), pero espero que nos encontremos algún día (para ser yo quien te mande al demonio) y podamos ser amigos. Deseo que te vaya bonito en tu vida**, en serio. (Chingatumadre y muérete.)

Nunca lograré entender por qué la gente tiende a ser tan amable cuando les gustaría insultarte hasta el cansancio. Me parece una cosa estúpida, pero un poco admirable.

P.D.: No se burlen, yo no pedí nacer. Los quiero... insultando.

**Mi esfuerzo para contener la risa aquí fue algo sorprendente. Presumo.