Archive for febrero 2013

El arte de hacerse el interesante

Me encargo de tener diario la nevera lista con hielos y guardo botellas de whiskey en todos los rincones de mi casa. Tengo siempre a la mano de una a dos onzas de mariguana por semana y ocasionalmente disfruto de consumir un LSD para estimular todavía más esta mente que ya de por sí vive a mil revoluciones por minuto. Como siempre lo que tengo a la mano, pero en su mayoría son alimentos congelados que pueden quedar deliciosos con uno o dos minutos en el microondas. Conservo mis recuerdos en letras más que en imágenes y soy capaz de mentir con la misma facilidad que cualquier psicópata. Amo a las mujeres y el mal sabor de boca que dejan todo el tiempo. Bebo para tolerar al mundo, ya que si no lo hiciera, seguramente sería asesino.

Pocos entienden a qué me dedico mientras que la gran mayoría se dedica a burlarse de mi profesión, a pensar que no hago nada bueno con mi vida. No me importa, ellos jamás sabrán lo que significa vivir con una mente como la mía. Los compadezco un poco; no debe ser fácil vivir siendo un mundano rodeado de comodidades que no necesitas.

Vivo rodeado por demonios que todo el tiempo están incitándome al pensamiento malvado y tortuoso, cosa que ya más de una vez me ha enviado a consulta con varios psiquiatras. Ninguno ha podido ayudarme. Nadie puede ayudarme. Justo ahora mis mejores amigos son una botella de whiskey, una página en blanco y el libro que sea que leo justo en el momento en que siento que voy a estallar. No necesito más apoyo que eso.

Adoro leer poesía, aunque por desgracia no soy bueno escribiéndola. Tengo ídolos, como todos, aunque ninguno es popular. A decir verdad, no me gusta nada que sea popular, creo que las masas tienen las manos sucias y terminan manchando todo lo bueno y bello. Por eso escribo para mí, por eso no me interesa la fama. Prefiero ser un don nadie borracho, alguien olvidado por su propio destino. Quizá por esto aborrezco la idea de un trabajo fijo y un horario en el que te joden la existencia de 8 a 8 con la promesa de que tendrás una mejor vida. ¿Y uno para qué quiere una mejor vida si estará llena de cosas falsas?

No entiendo tampoco a la gente que escribe desde la felicidad, para mí eso es falso e imposible: uno debe escribir desde el sufrimiento, desde los demonios internos; sintiendo cómo duelen las palabras al salir, casi tanto como cuando vomitas el aguardiente que decidiste tomar en exceso la noche anterior en que te encontrabas 'trabado'

Ahora que lo pienso, vivo atormentado provocando cualquier tipo de situación que me sirva como catalizador para crear nuevas cosas, supongo que está en mi naturaleza y en la de todos los que son como yo.

El mundo no merece mis letras, pero aún así se las suelto. Hoy, borracho, me dieron ganas de gritarle al mundo lo que tantas veces me he contenido:
"Soy escritor, gggüe."
Y un mamador.

El nacimiento de los clichés

Tarde o temprano, todos, sin excepción de ningún tipo, descubrimos la soledad. Sabemos perfecto de qué va aunque sea la primera vez que la conocemos. Nos familiarizamos con su sentir, su sabor y con la forma que tiene. Y una vez reconocido el sentimiento, descubrimos que siempre estaremos solos.

De esa misma soledad es de donde nacen todos los clichés. El atormentado, la que se siente loca, el incomprendido, la malquerida, el que siente que el mundo no lo merece, el bipolar, el borracho, el vagabundo, el jipi, los depresivos, etcétera. De ahí mismo nace también la risa cuando uno se atreve a mirarse desde afuera.

No digo esto desde un punto de vista emo ni fatalista (creo), lo digo desde un punto realista. Uno puede tener muchos amigos, una pareja y una familia, pero al final son pocos quienes realmente pondrían tu vida antes que la suya. Y entonces uno entiende y agradece lo bonito que es el egoísmo; de lo contrario, uno tampoco tendría tiempo para disfrutar la vida propia por culpa de querer demasiado a los demás.

Sin embargo, es lo que hacemos con este sentir lo que nos hace diferentes. Porque hay dos opciones: asimilarlo y seguir adelante, o negarlo y rodearnos de gente inservible todo el tiempo. Por desgracia, la segunda opción sigue siendo la más popular y nadie parece cambiar su decisión pronto.

Ojalá pronto la gente deje de temerle tanto a la soledad y aprenda a reírse y a disfrutar sin compañía. Y sobre todo, que aprenda a salir a flote sin necesidad de nadie más.

Porque, como dijo Un Sabio:
"No tengo a nadie. Nomás yo, mis ganas y mis güevos."
Benditoseadios que todos tenemos dos vidas: la que compartimos y la que no le contamos a nadie. Benditoseadios que a veces me gana el exhibicionismo. Benditoseadios que hasta aquí le voy a dejar. Por hoy.

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La canción "todos semos emos" ad hoc

Los alguien

Hoy es el cumpleaños de alguien importante para alguien más, el pretexto perfecto para que alguien más llame a alguien importante y le confiese lo que siente. Sin embargo, ese alguien más nunca se atreverá a decirle a ese alguien importante lo importante que es. El porqué es importante para alguien más es algo que alguien importante nunca sabrá. ¿La razón? Cobardía, dicen algunos. Pero algunos desconocen que la cobardía de alguien más es la realidad de alguien importante. Y es que cuando alguien importante ve al otro como simplemente alguien más, no hay nada que el otro pueda hacer para que alguien importante lo deje de ver así. O eso cree alguien más.

Por lo tanto, hoy alguien importante recibirá llamadas de todos, menos de quien le importa. Y agradecerá a todos como si sus llamadas importaran cuando en realidad estará esperando la llamada de alguien más importante que el resto. Pero si ese alguien más importante que el resto no llama hoy a este alguien importante, entonces alguien más nunca sabrá que también era importante y la historia de lo que pudo ser se perderá junto con todo lo que ya no importa. Y lo que no importa termina olvidado. Y lo que termina olvidado termina repitiéndose.

Y es así como todos terminamos siendo, sin saberlo nunca, alguien importante para alguien más. O alguien más con alguien importante que no sabe que es importante.

Quede así esto como un registro de lo importante que es ser ese alguien más que le dice a alguien importante lo importante que es.

Eso sí, todo antes de que esto pierda importancia.