Anclas

Escrito por el 16 de febrero de 2015

Hay viajeros que empacan para terminar viajando a ningún sitio. O mejor dicho, hacia sí mismos. Llenan sus maletas de esperanza, expectativas y recuerdos, creyendo que el destino será mucho mejor que el punto de partida. Por fortuna, descubren a tiempo que su maleta llena de ilusiones pesa mucho más que la razón y la lógica, que ningún avión lograría despegar con tanto peso encima. Deciden quedarse y evitar una catástrofe que podría esparcir sus restos por el suelo. Es la tragedia del pasaporte negado: el viajero se ciega por la belleza de una tierra prometida, hasta que entiende que uno nunca viaja solo, sino siempre acompañado de lo que quiere dejar atrás.

Llegado el momento de la revelación, el viajero desempaca triste su inservible maleta. Sus ilusiones rotas demuestran ser más costosas que el vuelo más largo del mundo; sin embargo, algún día descubrirá que ha hecho el mejor viaje de su vida.

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